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Tarde negra para los dirigentes de Morena

Por: Brandon de la Vega Contreras

PARA DESTACAR: “El que es corrupto, no va llegar muy lejos en Morena”, advirtió Andrés Manuel López Obrador, en su visita al estado de Querétaro. “No se exhibe al partido. No se exhibe a Andrés Manuel”, dicen los asistentes al mitin. No se toca, no se le critica, no se duda de él. Es un dogma.

“No hay que perder el tiempo en disputas internas”, señaló Andrés Manuel López Obrador cuando escuchó los gritos de un grupo de personas que exigían la destitución del presidente estatal de Morena, Carlos Peñafiel Soto, así como de otros personajes que se encontraban sobre el estrado, al lado del personaje que fue dos veces candidato presidencial.

Vienen a “gritar como si los enviara gobernación”, señaló López Obrador, quien amenazó con acabar con el mitin que se realizaba en el jardín Corregidora si no cesaban las protestas: “¿Me van a dejar hablar o no? Si no hasta ahí y les agradezco mucho”, sentenció.

Entre los abucheos y las porras de apoyo, López Obrador preguntó por el micrófono: “¿Quién quiere escucharme? A su lado, Carlos Peñafiel Soto alzó la mano derecha, dejando la mano extendida. Lo mismo hizo, casi en un rincón, la magistrada y dos veces candidata a la gubernatura, Celia Maya García.

“Hay que abrir las puertas de Morena a personas de buena voluntad, ya sean del PRI o sean del PAN”, señaló López Obrador, ya durante su discurso. “Nos reservamos el derecho de admisión solo si se trata de los de arriba”, añadió el político tabasqueño.

“Si el jefe de la mafia del poder: Carlos Salinas de Gortari, manda a decir que quiere inscribirse a Morena, lo que diga mi dedito”, apuntó López Obrador, mientras movía de izquierda a derecha su dedo índice.

Más adelante, Andrés Manuel sentenció: “…el que es corrupto, no va llegar muy lejos en Morena”. En ese momento, Carlos Peñafiel Soto no le quita los ojos de encima al orador y se mantiene serio, pensativo y sin hacer un solo movimiento durante el mitin.

Alrededor del monumento a la Corregidora también rondaba otro fantasma: un hombre con una bolsa de papel -que en su interior tenía una botella- quien repetía las palabras de AMLO y remataba su discurso con frases incoherentes: “la pinche impunidad”,  “a los traidores les pasa lo peor”, “al Cerro de las Campanas…cuello”, decía el hombre en estado de ebriedad.

En otro lado: libros, plumas, gorras y sombrillas. Venta de productos de Morena: “¡Lleve su gorra…libros, libros!”. “Coopérame para un libro, échame la mano comprándome el libro”, rogó un vendedor a un dirigente de Morena, pero solo hubo indiferencia y se volteó, mostrándole el logo del partido que portaba sobre en la espalda, sobre una camisa blanca. “Equipo AMLO” se leía en otras camisas.

La penumbra cayó en el mitin. Pancartas, letreros, cartulinas, lonas. Se continúa exigiendo el exilio de algunos miembros locales de Morena. El mensaje se pierde en la oscuridad. Los inconformes alumbran, hasta donde pueden, con sus celulares. Que se vean los nombres y las caras. Con todas sus letras… Sinuhé Piedragil Ortiz, expresidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena y Marina Sixtos Silva, regidora del ayuntamiento de Pedro Escobedo.

No hay atención del público hacia la oposición, dentro de la “oposición”. Una a una, las cartulinas comienzan a bajar. Los brazos de los disidentes se cansan.

“No vamos a hacer actos anticipados de campaña”, asegura López Obrador desde el estrado. Desde el fondo se escucha que le gritan: ¡Presidente! Se vienen elecciones en el Estado de México, serán importantes, ya que serán el prólogo de lo que vendrá en 2018, alienta el tabasqueño.

Se va el audio. Silencio. Un momento para que los militantes de Morena se queden a solas con sus pensamientos. Regresa el sonido. Ruido. “Francisco, espérate… gobernador mediocre y ladrón”. Complot. “Obrador, Obrador, Obrador” vitoreó la masa.

“Nosotros creemos que son enviados por algún partido que quiere dividir a Morena. Dañar a Andrés Manuel”. Es un complot. “No se exhibe al partido. No se exhibe a Andrés Manuel”, dicen los asistentes al mitin. No se toca, no se le critica, no se duda de él. Es un dogma.

En el nombre de Andrés Manuel López Obrador la oligarquía caerá: “la mafia del poder”. Los periodistas rumoran: “es mesiánico”. Pero el público está extasiado y repite: “¡AMLO, Presidente!”.

 

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