TAV 2015, una serie de irregularidades
Las irregularidades fueron que “se brincaron al cabildo y emitieron una respuesta de forma arbitraria y unilateral”; además, “arbitrariamente dijeron Calesa, sin ningún estudio”.
Cuando el proyecto del tren México-Querétaro comenzó a echarse a andar en 2015, vecinos de la colonia Calesa detectaron una serie de irregularidades por parte de la administración de José Calzada Rovirosa (2009-2015), por lo cual ahora buscarán que —pese a la falta de información— esto no vuelva a ocurrir.
Irlanda Riveroll, vecina de San Javier, recordó que “en aquel entonces la autorización ni siquiera la dio el Ayuntamiento, la dio el Secretario de Desarrollo Sustentable capitalino, el señor Ramón Abonce vía una opinión técnica que le solicitó la Semarnat”.
Explicó que dicha opinión técnica “la dio en función de que la tabla de compatibilidad de giros permite la estación del tren en ese predio, sin consultarlo con nadie más, sin ningún estudio que avalara”. Las irregularidades fueron que “se brincaron al cabildo y emitieron una respuesta de forma arbitraria y unilateral”.
La ciudadana recordó que “la ubicación inicial de la que habla la manifestación de impacto ambiental es en la antigua estación del tren, sólo que en el mismo documento habla de que para que esa ubicación fuera viable tenían que hacer un túnel por debajo de todas las edificaciones y eso además de muy caro era inviable porque se ponía en riesgo de que sufrieran daños las propias edificaciones”, por esa razón “arbitrariamente dijeron Calesa, sin ningún estudio: a lo que nos oponemos es a proyectos sin sustento técnico, sin sustento legal”.
En ese sentido, Riveroll llamó a aprender del pasado y no permitir que las autoridades lleven a cabo obras que no estén sustentadas en estudios técnicos: “hubo una inconformidad social que me parece bastante clara respecto de la ubicación de la estación del tren”.



