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Wes Anderson y su arte a detalle

Por: Leticia A. Pérez

La obra de un director no se limita a la forma, género o argumento fílmico. Pocos son aquellos que han llevado sus historias a la pantalla grande utilizando actores u objetos que no tardan en adoptar un sello casi mágico. Es decir, personalidades como Tim Burton se han consolidado por realizar películas con la complicada técnica de stop-motion, y es que no sólo se trata de moldear, literalmente, a sus personajes, sino que cada gesto y movimiento representa un estado de ánimo y condición que da verosimilitud a la historia; merito a quien merito merece.

No sólo el creador de Jack ha usado esta técnica para rodar historias. Hasta hace poco tiempo tuve la oportunidad de conocer el laborioso trabajo de Wes Anderson: director norteamericano posicionado gracias a trabajos como El gran hotel Budapest (2014) y El fantástico Sr. Fox (2009), ésta última, una de mis favoritas.

Wes Anderson es un director cuyas obras cuentan con un conjunto recurrente de actores, incluyendo a Luke Wilson, Owen Wilson, Bill Murray y Jason Schwartzman; es conocido por películas cómicas, peculiares, con personajes imperfectos.

Estamos acostumbrados a asistir al cine y recibir cierto bombardeo de información, personajes fantásticos, extravagantes, historias profundas; el trabajo de Anderson expresa una forma no común de realizar cine. El carácter en que presenta sus películas es muy especial y es que conjunta los elementos formales del buen cine en historias sencillas de entender, con personajes inigualables.

Las cintas El gran hotel Budapest y El fantástico Sr. Fox se desarrollan con base en un cuento; literalmente, el autor muestra el libro respectivo a cada historia en los primeros minutos de ser proyectada, esto ayuda a poner atención, pues se puede apreciar que no es como cualquier película sino tiene un ingrediente especial; como la utilización de capítulos para ir desmenuzando los hechos. A pesar de que ambas películas son diferentes en cuanto al aspecto visual, resultan similares en su forma de presentación.

En breves palabras El gran hotel Budapest es una comedia cinematográfica donde el legendario conserje de un famoso hotel europeo y Zero Moustafa, el chico del vestíbulo con quien entabla amistad y a quien convierte en su protegido, son cómplices del robo y recuperación de una pintura de valor incalculable. El fantástico Sr. Fox es una comedia donde una pareja de zorros llevan una vida familiar idílica junto a su hijo Ash y un joven sobrino que han acogido, Kristofferson; tras doce años de apacible placidez y vida campestre, se despierta el salvaje instinto animal de Sr. Fox.

Estas dos historias están seccionadas en capítulos, que dan esta fórmula clásica de una historia; presentación, desarrollo, clímax y desenlace. Adquieren la estructura de un libro, lo que hace que el espectador quiera llegar hasta el final y saber en qué va a terminar todo el proceso narrativo. Son tramas simples, y a pesar de tener varios chistes muy atinados sin llegar a ridiculizar las escenas, el mayor peso se encuentra en la puesta en escena y la fotografía.

Si alguna característica tiene el cine de Anderson es la increíble capacidad de hacer que la fotografía se adelante a la historia. Tanto la foto como la puesta en escena van de la mano, a pesar de haber tantos elementos en un solo plano, nada sobra; hay muchos detalles que el espectador rápidamente debe ser capaz de captar y gracias a ello el receptor puede indagar en qué continúa para el protagonista.

El manejo de cámara no es del otro mundo, simplemente respeta reglas de composición, simetría, elementos repetidos, puntos de fuga y de vista que resultan agradables y adecuados; no aburre en absoluto. Lugares, objetos y vestuario le añaden un valor importante porque ubican al espectador en el sitio adecuado; por cierto, son sitios comunes a los que Wes logra dar un toque de personalidad.

En cada minuto de la película hay algo qué ver, por muy simple que sea la escena o la acción de los personajes; hay colores, texturas y formas que aseguran al espectador disfrutar toda la proyección. La iluminación y el color en las películas de Wes marcan considerablemente los puntos de confrontación entre personajes, sus logros, sus actitudes, estados de ánimo y ritmo de la historia.

La música y los sonidos acompañan a los personajes y dan la pauta para ubicarlos en tiempo y espacio. En estas dos películas, Anderson marca la transición de grandes periodos de tiempo, lo cual es bien recibido gracias a la puesta en escena, el manejo de la cámara, los colores y el tipo de elementos que entran a cuadro.

En lo referente al vestuario, éste llega a ser muy clásico: las historias se desarrollan en una época determinada y se puede apreciar gracias a la vestimenta de cada personaje, sin embargo, ésta no es igual en todos, pues ya sea un zorro o un botón de hotel, cada uno adquiere una identidad conforme a sus actos y su rol en la cinta.

Es claro que no hay que buscar en sitios recónditos para encontrar buen cine, a veces podemos llegar a éste por casualidad o por mera coincidencia. Debemos estar abiertos a nuevas propuestas y directores desconocidos, a los cuales posiblemente admiremos después de ver su trabajo. Wes Anderson marca un estilo propio, repite la temática de presentación de sus películas; sin embargo, éstas no son iguales. Es un placer disfrutar la buena presentación de detalles en su trabajo, seguramente es necesario ver más de una vez, sentarse a observar los pormenores que a primera vista se nos pasan.

El valor de un buen trabajo cinematográfico está en la paciencia para crear, personificar, acomodar y captar un todo para agruparlo en una película que expresa no sólo una historia sino todo un proceso de arte, fotografía, iluminación, música, sonidos y, por supuesto, buen humor.

Referencias

A.      Wes. (2009). El fantastico Sr. Fox. (Fantastic Mr. Fox). 20th Century Fox

A.      Wes. (2014). El gran hotel Budapest. (The Grand Budapest Hotel). Indiana Paintbrush

Este texto fue parte de los trabajos realizados en la materia Introducción al Cine, impartida por la Mtra. Jennifer Margain Salvador

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