Información

Y con ustedes… ¡Marcos Aguilar!

El Querétaro Centro de Congresos (QCC) se encontraba inundado de policías desde la carretera Querétaro-México y por todo Paseo de las Artes: los retenes eran equiparables a aquellos que se ocupan para localizar narcotraficantes, una cucharada de los que se instalaron en las obras de la calle Ezequiel Montes y sazonados con la apariencia de los que se establecen en cualquier evento masivo en la ciudad, como un concierto, por ejemplo.

La intensidad de la seguridad era directamente proporcional a la altura en la que se encuentra el recinto.

Al momento de llegar a sus puertas, el estacionamiento funcionaba como un leve descanso de tantos uniformes azules, ahora la constante era ver camionetas, automóviles y chalecos con distintivos de algún medio de comunicación. Nadie quería perderse el segundo informe, por eso los medios llegaron desde muy temprano y estacionaron sus unidades en las puertas del lugar para empezar sus coberturas, aunque fuera desde una transmisión en vivo por Facebook.

El patio que dividía a los dos edificios del complejo servía para colocar una pantalla gigante enfrente de varias filas de sillas, más adelante una valla metálica dividía dos distintos accesos: lado derecho para los invitados “distinguidos” y medios de comunicación, y el lado izquierdo para aquellos no tan afortunados; eran estos últimos los que contemplarían el informe desde aquella lujosa pantalla bajo el frío matutino.

El atrio que conducía del estacionamiento al patio principal estaba cubierto por una extensa lona con dibujos referentes a un paisaje urbano de avenidas y autos. Era la forma de dar la bienvenida a los asistentes. Grupos de edecanes y gente con gafetes de “staff” ya empezaban a recibir a los primeros invitados que ingresaban por el lado derecho de las vallas.

Conforme pasaba el tiempo, y con toda la alcurnia queretana presente, aquello ya parecía una pasarela de alguna premiación hollywoodense, sólo que con una lona en lugar de la alfombra roja.

Los dioses suben al Olimpo

De pronto se vislumbró un gran grupo de gente a unos 100 metros de la entrada al patio, todos portaban gorros tricolores, cornetas y banderas mexicanas, además de pancartas que los identificaban como miembros de organizaciones de comerciantes. Avanzaron poco a poco, hacían sonar sus cornetas y ondeaban sus banderas. La escena ya era más semejante a una fiesta por la clasificación de México al mundial que un informe municipal. Al llegar al patio los acomodaron del lado izquierdo junto con algunos ancianos, mujeres y niños que llegaban por otros lados.

El resto de asistentes parecía no hacer caso hasta que un nuevo grupo de gente, encabezados por una banda de música regional, recorrió el mismo tramo para llegar frente a la pantalla mientras escuchaban la alegre melodía. Los invitados “VIP” comenzaron a apresurar el paso hasta que entraron a la imponente estructura de enormes ventanales transparentes.

Una vez adentro, el camino continuaba hasta unas escaleras eléctricas adornadas con imágenes del ilustre anfitrión de la mañana. Todos los invitados continuaban el recorrido hasta la sala donde sería el informe, en el tercer piso. Era como ver a los dioses ascendiendo hacia el olimpo, en especial por el brillo que despedían los flashes de las cámaras.

El tercer piso tenía “stands” para los medios de comunicación afuera de la sala. Las televisoras locales del duopolio tenían los espacios más grandes (obvio), y ahí abordaban a los presentes para conseguir algunas declaraciones previas al evento principal.

El escenario de la sala en forma de cruz y adornado con flores, como Dios manda, estaba rodeado por miles de sillas para los asistentes, zonas para fotógrafos en las esquinas y pantallas gigantes en los costados, una en el techo, misma que recordaba a las arenas de basquetbol.

Comienza el espectáculo

Una voz grave en los altavoces solicitó a todos a tomar sus lugares en una suerte de “segunda llamada” típica del ambiente teatral. Poco después, la voz grave dio la “tercera llamada y comenzamos: con ustedes el presidente municipal Marcos Aguilar Vega”.

Marcos Aguilar apareció desde una esquina de la sala acompañado de su esposa, Teresa García Acuña. Tras ocupar sus asientos, el alcalde procedió a subir al escenario para saludar tímidamente a los presentes que aplaudían con gran entusiasmo. Después de unos segundos bajó rápidamente para presentar un documental titulado “Querétaro”. En ese se mostraban tomas del edil capitalino riendo, platicando con muchas personas, plantando árboles y mostrando todo lo bueno, que desde su perspectiva, había hecho por la ciudad.

Pasaron unos minutos y la proyección terminó, Marcos subió al escenario y se apoderó de él inmediatamente; no nos quería dar un informe, nos quería “contar una historia”. Era una historia que ya todos nos sabíamos, en la que todo iba bien y donde los errores eran mínimos. Encaró la crítica y aseguró que ésta le motiva y así caminó por todos los rincones del escenario, miraba a las pantallas cada que era hora de cambiar de tema, siempre con ese micrófono de diadema muy típico de los cantantes de pop.

Por varios momentos mencionó el nombre de Francisco Domínguez, a pesar de que no se encontraba presente, pues el gobernador optó por acompañar a Enrique Peña Nieto a su informe. Aseguró que son “rumores” los que cuentan que no se llevan bien y que no colaboran juntos, además le agradeció su apoyo en varios aspectos de su informe.

Al final el informe no dejó nada nuevo, bien pudo ser la proyección del documental inicial de aproximadamente 20 minutos y un ahorro de casi dos horas de tiempo. Era necesario el protocolo y la presencia, misma que se desvaneció al final del informe luego de pasar por una manada de fotógrafos que lo perseguían y funcionarios que lo abrazaban.

La sala quedó vacía después de unos segundos y posiblemente una misma pregunta apareció en la mente de más de una persona que se encontraba ahí: ¿y dónde está la puerta de salida?

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba