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Cuando el dolor ajeno es un like

A la guerra le dan miedo los abrazos. La guerra con camuflaje se viste así nadie ve cuando se pone triste. La guerra pierde todas sus luchas cuando los enemigos se escuchan. La guerra es más débil que fuerte, no aguanta la vida por eso se esconde en la muerte.Residente.

El sufrimiento acecha la vida humana, busca puntos débiles y ataca por sorpresa. Se vale de la guerra y muerte, catástrofe y enfermedad o violencia y precariedad. Ningún umbral de dolor es lo bastante alto como para soportar la masacre que el odio y arrogancia desatan sobre los cuerpos y los sueños humanos. Pero la vida insiste en seguir, a pesar de la atrocidad, y para soportarla, se refugia en la negación.

Mientras navegamos en las redes sociales nos topamos con imágenes y anuncios sobre el sufrimiento humano en distintas partes del mundo. “miles de muertos y desaparecidos“ niños envueltos en adicciones “suicidios, homicidios…” Sentimos angustia, tristeza o impotencia, pero solo lo suficiente para no desbordarse, le damos un like o me entristece y pasamos a lo que sigue. Al fin y al cabo ¿Quién pagará las cuentas si nos detenemos a sentir demasiado? No hay tiempo: aún quedan muchos videos y fotos por ver. Quizás en alguno se encuentre la fórmula del éxito.

 ¡Qué terrible es la violencia contra niños y mujeres! Pero, qué gracioso… este gato camina en dos patas. La empatía se evapora en un tiempo récord.

Construimos un escudo de apariencia para sostener la negación. Si se publica el sufrimiento ajeno suele ser con el fin de mostrar que, somos buenas personas (y de paso obtener un like). Además, el algoritmo está de nuestro lado. Muestra sólo aquello que estamos dispuestos a ver. De lo contrario podríamos darnos cuenta de que 7 de cada 10 mujeres han vivido violencia o siguen sufriéndola. Eso significa que, al menos en nuestra propia cuadra, cuatro vecinas están siendo maltratadas. Sin embargo, como el oponente es más fuerte, no hay nada que hacer.

¡Cómo! ¿esclavizan a personas para recoger algodón? Inaceptable… pero bueno este outfit me da mucho estilo. Seguro, me veré genial en una selfie. Estamos en un vaivén entre la negación y el goce frente al sufrimiento ajeno, pero también ciegos ante la propia miseria. La impotencia y la frustración que provocan la precariedad y la violencia, pesan demasiado. Necesitan ser anestesiadas ¿Y qué mejor remedio que una buena dosis de dopamina? A través de unos cuantos likes.

Sin embargo, demasiada anestesia puede llevarnos a la muerte. No podemos abusar de la negación, ni reducir la vida a reacciones fugaces frente a una pantalla. Porque el dolor no está ahí afuera, yace dentro de nosotros, en el cuerpo. No es solo al otro, en Gaza, a quien están masacrando, somos también nosotros, los que sostienen el teléfono, quienes estamos matando nuestra humanidad. Confundimos la vida con un letargo, incapaces de defenderla, porque ya no sabemos su significado. La atrocidad ya nos alcanzó, podemos engañarnos pensando que anda lejos, pero está aquí. Nos arrancó la indignación y el valor de hacer la pregunta más humana ¿te puedo ayudar en algo?

Licenciada  en Psicología Clínica. Me gusta apostar por un mundo que respeta la vida

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