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El Capricho Wannabe de las Segundas Bodas

Y sigue la mata dando. Se los dijeeeeeee: a los mexicanos wannabes nos gana la gana. A Santi y Carlis, se los llevó de calle … LA GANA. No nos cabe duda, ¿verdad? Con el ejemplo telenovelesco de su derrame de mieles amorosas en Twitter en días pasados, tuvimos suficiente. Sin embargo; el capricho wannabe de las segundas bodas le salió caro, careeeeeesimo a Santi.

¿Qué cuál es el capricho wannabe de la segunda boda? Les explico. En las primeras bodas, las cuales normalmente tienen a lugar a los veintes de edad, en la zoociedat waanabe, los que pagan, mandan. Los que pagan son los papás, por supuesto. Así que a esa edad y bajo las condiciones y compromisos de los papás tienes que apegarte a lo que probablemente es precisamente tu verdadero deseo para el festejo y protagonismo.

El lugar donde se llevará a cabo, el estilo y tono del vestido, lo bajo del escote, las flores, los invitados, los compromisos, etcétera. En cambio, en las segundas nupcias tienes libertad absoluta de hacer lo que se te venga en tu wannabe gana. Puedes cumplir todos los deseos que tu fantasía (y cartera) wannabe te permita.

Eso fue justo lo que Santi y Carlita hicieron. Sí, no se me desgarren las queretanas vestiduras. Estaban en todo su derecho, por supuesto, los celebro y les deseo la mayor de las dichas juntos. El problema fue que Santi no siguió el guion dictado por el patrón.

Todos tenemos muy claro que en política hay líneas claras que marca el líder supremo en cuestión. Lo que le guste al patrón, es lo que se tiene que cumplir. Como las guayaberas de Echeverría, el patrón actual lo que pide es austeridad; o por lo menos la apariencia de. Vaya, aunque sea por encimita compadre, fínjanle tantito, escondan sus millones y gustitos un poquito; que “austeridá” es lo que le prometió al pueblo ad nauseam.

La serie de desafortunados eventos wannabe (seguramente detonados por la Pao y su faux pas) que dieron pie a la renuncia de Santi ni el mejor guionista de Televisa se los hubiera podido inventar. Me atrevo a decir que la nota más bien la debió de tener en exclusiva el TvNotas o TVyNovelas… ok, pongámoslo en un mejor panorama Wannabe – el Vanidades, Caras, Quien u Hola. (Ay perdón, del Hola ni hablemos, ese ya abarcó gaviotas).

No puede llegar y decirnos Santi que no la veía venir. Desde el momento en que se nos emocionó con la Carlis para hacerse de un magno evento nupcial, sabía perfectamente bien que al patrón no le iba a gustar, pero si nadita. Me imagino el diálogo: “Mira (pausa larga) Santiago, (pausa para pensar, un poco más larga) organiza tu boda dónde quieras, como quieras y con lo que quieras; (pausa larguísima pues fueron muchas palabras seguidas) pero si existe medio escándalo por derroche y opulencia, (pausa amenazadora) espero tu renuncia”. Todo eso le pasó a Santi. El caprichito wannabe de las segundas bodas fue lo que lo único que lo tumbó de la cima. No fue el misteriosamente jamás comentado fajototote de dólares en efectivo que llevaba consigo la Pao (y otros invitados) en el avión privado; no. Porque en el México de la “Cuatroté” se perdona todo, TODO; menos el bluff del wannabe.

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