Invitados

Explosiones afectan casas en San Antonio de la cal

El Valle Sagrado Otomí-Chichimeca declarada Área Natural Protegida en 2009, y no obstante, la zona es devastada y explotada de manera continua y sistemática.

Debido a las voladuras (explosiones de dinamita para extraer piedra) ocho viviendas del barrio Álamo, de la comunidad otomí de San Antonio de la Cal, municipio de Tolimán, sufrieron cuarteaduras en paredes, pisos y techos.

Ante tal situación, un grupo de vecinos de aquel lugar ubicado en la parte norte de la Peña de Bernal, se inconformaron y se plantaron en el acceso de la empresa Cal San Antonio, para exigir el cese de las voladuras que afectan sus viviendas desde hace más de un año, así como la reparación de las casas afectadas.

También exigen que el dueño de la calera, Marcial Meza Hernández y la Cooperativa Cruz Azul, cumplan con otros compromisos previos asumidos con los lugareños y que están pendientes; tales como la colocación de vados y topes de concreto en las calles de la comunidad.

Aunque la empresa Cal San Antonio hace siete años fue cerrada al declararse en quiebra, desde hace más de un año su propietario, Marcial Meza Hernández, realiza voladuras a cielo abierto a doscientos metros de distancia del barrio Álamo para extraer piedra, convertirla en grava y venderla; esto al parecer, a la Cooperativa Cruz Azul.

De acuerdo a los vecinos afectados, cada mes salen de los terrenos de Cal San Antonio, alrededor de treinta góndolas de treinta toneladas de grava cada una, de esta comunidad otomí ubicada en el Valle Sagrado Otomí-Chichimeca que, en 2009, fuera declarada Área Natural Protegida y, no obstante, la zona es devastada y explotada de manera continua y sistemática.

En 2009, la Unesco integró al Valle Otomí-Chichimeca a la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, nombrándolo “Lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán: la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado”.

Sin embargo, a partir de la declaratoria, los habitantes de esta zona han sufrido diversos embates, tales como la compra a bajos precios de su territorio que gente extraña, aprovechando la necesidad de los lugareños, ha adquirido con la finalidad de especular en este lugar delimitado por el triángulo semidesértico que forman los cerros del Zamorano, eje poniente; el Frontón, eje oriente; y la Peña del Bernal, como eje sur. Es decir, que están comprendidos los municipios de Tolimán, Ezequiel Montes, Colón y Cadereyta en el Estado de Querétaro.

Los vecinos de San Antonio de la Cal forman parte de la ancestral cultura otomí que se manifiesta en diferentes momentos y lugares, tales como las múltiples capillas-oratorio de esta comunidad, en donde realizan ceremonias que le dan cohesión social.

No obstante, debido a las explosiones provocadas por las empresas que extraen cal y grava, las capillas-oratorio otomíes también están expuestos a sufrir cuarteaduras en techos, pisos y paredes, al igual que las ocho casas de los vecinos del barrio Álamo, cuyos habitantes exigen que el dueño de la empresa Cal San Antonio, licenciado Marcial Meza Hernández y la Cooperativa Cruz Azul, les reparen las ocho casas que les han sido afectadas por las voladuras y que cumplan con los acuerdos pactados previamente, de dotar de vados y topes de concreto a esta comunidad otomí que vive en una situación de pobreza extrema y alta marginalidad.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba