
El feminismo no significa odiar a los hombres, sino luchar por la igualdad y la justicia para todas las personas.
Betty Friedan
Comprender el feminismo desde el privilegio es imposible porque desde ese espacio no existen puntos de coincidencia. El feminismo surge a partir de las desigualdades y las brechas de género, de las violencias y la falta de oportunidades. Es así que para quienes no han identificado en sus vidas situaciones como esas -tal vez por normalización- no alcanzan a entender que las mujeres debemos continuar luchando por nuestros derechos.
Desde tiempos ancestrales se ha discriminado a la mujer, se le ha violentado, se le ha estigmatizado y señalado como una amenaza. Sin embargo, el feminismo como tal, surgió apenas hace poco más de 230 años cuando Olympe de Gouges publicó en 1791 su obra “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”, y Mary Wollstonecraft en 1792 su libro “Vindicación de los Derechos de la Mujer”. En esos tiempos la lucha era por ser vistas, por ser reconocidas como ciudadanas ya que, efectivamente, no tenían ni siquiera esa categoría.
Posteriormente, en el siglo XIX iniciaron los movimientos feministas como la Convención de Seneca Falls en Nueva York en 1848, apoyados por personajes como Karl Marx y Federico Engels, de forma que nace el Feminismo Marxista representado por Eleanor Marx, Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, ente otras mujeres y hombres. En el siglo XX hubo que luchar por el derecho al voto y a la oportunidad de entrar a las universidades. De esta forma se logra el sufragio para mujeres en Inglaterra y Alemania en 1918 y en Estados Unidos en 1920. Surgen también las primeras mujeres profesionistas como Elisa Leonida Zamfirescu, primera ingeniera del mundo.
Hacia los años 60’s y hasta los 90’s, y conforme se ganaron espacios, las luchas se diversificaron por los derechos laborales, reproductivos y sexuales. Feministas como Simone de Beauvoir, autora del libro “El segundo sexo” y Betty Friedan con “La mística de la feminidad” representan al movimiento feminista de la época. Hoy se reconocen diferentes corrientes basadas en contextos y teorías diversas que demuestran su importancia y la razón por la que el feminismo ha ocupado un lugar especial en la historia de las sociedades.
Este año se cumplen 50 desde que la ONU proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer (ONU, 1975) y 30 años de la Conferencia de Beijing que consolidó avances dirigidos a garantizar la igualdad de las mujeres y los hombres, tanto en las leyes como en la práctica. Por ejemplo, en 1995 solo 12 países reconocían la violencia doméstica, hoy existen leyes vigentes en 193 países y 112 cuentan con Planes de Acción Nacionales sobre mujeres, Paz y Seguridad, contra los 19 de 2010.
El lema del 2025 reconoce la diversidad en las mujeres y niñas y pugna por igualdad de derechos, y empoderamiento. El feminismo se ha replanteado y hoy está constituido por diversas corrientes. Los feminismos siguen avanzando, en pie de lucha y exigiendo espacios para demostrar que no existe ni un solo motivo para sostener que la dignidad y los derechos de las mujeres son inferiores.
Las mujeres, fuertes y diversas, hemos encontrado esta gran ola que nos impulsa siempre hacia adelante. Poco a poco, lentamente, también los hombres van comprendiendo, rompiendo con los amarres del patriarcado y compartiendo en igualdad. Pero aún no es suficiente, el problema es profundo.
Agradezco a las mujeres feministas que han tocado mi vida y que me han mostrado la fortaleza y determinación para continuar abriendo el camino para todas. Por la igualdad de derechos en equidad.



