La bendición de las semillas, niños y ceras en San Miguel Tlaxcaltepec

Una de las festividades más significativas en los pueblos de vocación campesina es sin duda el Día de la Candelaria, fechado en el calendario el día 02 de febrero. Dicha fecha representa la herencia del sincretismo religioso con la tradición de la bendición de las semillas, de las ceras y vestir el niño Dios.
En el caso de San Miguel Tlaxcaltepec, según Ángeles Guerrero (2023), la celebración consiste en llevar al Niño Dios vestido al templo por parte de la persona a la que le haya tocado el niño de la tradicional ‘rosca de reyes’ del día 6 de enero. En consecuencia, este ‘padrino’ deberá hacerse cargo de la vestimenta del niño y colaborar con los que tuvieron un niño en la rosca, para organizar el convivio de los tamales.
Esta tradición data de tiempos lejanos, pues es una práctica que se hereda de los padres a los hijos, el Día de la Candelaria se celebra con la bendición de los niños, así como de las semillas (maíz, frijol, calabaza, habas, y más) dulces, agua bendita y de las ‘candelas’ (ceras o velas) que se necesitan a lo largo del año. En la iglesia, se realiza una misa donde el sacerdote esparce agua bendita sobre las canastas decoradas con carpetas coloridas y flores de temporada, para que al concluir la ceremonia religiosa cada uno regrese a su casa a proseguir con la tradición de la Candelaria: la tamalada que habrá de pagar el padrino al que le salió el niño en la rosca de reyes. Es así, como surge el compadrazgo, originando vínculos de obligación para con el Niño Dios (vestirlo) y con la familia. La relación que se da entre compadres representa una oportunidad para fortificar los vínculos sociales y comunitarios, además de reforzar los lazos entre vecinos, familiares o amigos, pues se demuestra respeto y solidaridad.
Como se puede percibir en el Día de la Candelaria se mezclan tradiciones prehispánicas y europeas cuyos ritualismos persisten en la comunidad de San Miguel Tlaxcaltepec y aunque casi nadie sabe explicar esas relaciones, siguen alimentando una dinámica viva, que hace referencia a los ciclos del calendario biocultural de los pueblos, que llevan sus semillas a las iglesias a seguir con la costumbre de bendecir ese día las semillas que se van a sembrar en el año, las cuales se pueden intercambiar con otras y así todas quedan benditas, por lo que se intuye que habrá buena cosecha mientras se siga esta tradición familiar.