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La homolesbobitransfobia y el COVID-19

El 17 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional contra la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia. Esta fecha fue elegida, ya que el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró a la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades, donde estaba catalogada como una enfermedad mental.

Este es un día importante, ya que sirve para hacer un alto y denunciar los actos de discriminación, violencia, represión y segregación cometidos contra las personas lesbianas, homosexuales, transexuales, bisexuales, y todas las personas no identificadas con el género binario en todo el mundo.

La violencia contra las disidencias desafortunadamente se vive siempre, es algo terriblemente cotidiano, sin embargo, frente a la pandemia del COVID-19 se observan impactos de forma diferenciada en estas poblaciones, documentándose el incremento de vulneración de derechos a personas LGBT+ en el marco de la pandemia, tan es así que el pasado 20 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lanzó un llamado a los Estados a fin de que garanticen los derechos de igualdad y no discriminación de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex (LGBTI), así como asegurar su acceso a servicios de salud y programas de atención social con una perspectiva de derechos humanos.

Y es que no es para menos, en las últimas semanas se ha tenido conocimiento de diversos hechos que muestran como las fobias sentidas hacia estas poblaciones, ponen de manifiesto la violencia, la discriminación y la segregación. Desafortunadamente, estas no son notas que se viralicen, no es información que trascienda, son situaciones que no llaman la atención, y por tanto ponen en evidencia el rechazo social que cotidianamente siguen viviendo estas poblaciones.

Estos son algunos de los casos observados en América Latina que han trascendido a nivel mediático. 

PERÚ

En Perú se instrumentó una medida de aislamiento obligatoria, ordenándose que las mujeres podrían circular los días pares, y los hombres los días impares, esto para contener el contagio del virus al controlar el flujo poblacional en la calle.

Esta decisión de limitar la libre circulación, hizo que las personas TRANS y de género diverso padecieron esta medida, lo cual fue documentado en un indignante vídeo que se hizo viral en el que las fuerzas de seguridad peruanas obligan a tres mujeres TRANS a hacer sentadillas, mientras les hacen decir varias veces “quiero ser hombre”.

PANAMÁ

Esta misma medida de restricción de movilidad basada en el género se utilizó también en Panamá, dando como consecuencia que el 1 de abril la policía detuviera a Bárbara Delgado, una mujer transgénero a la que se le alegaba que era hombre y que había salido el día que no le correspondía.

Bárbara fue obligada a pagar una multa de 50 dólares, además de ser detenida durante tres horas en la estación de policía. 

En estos dos casos, el binarismo utilizado arbitrariamente en las normas administrativas durante la pandemia, incrementaron y justificaron el hostigamiento y la violencia a las personas trans, así como a las personas con identidades de género no binarias e identidades disidentes.

CHILE

En el caso de Chile, una de las organizaciones más importantes en materia de derechos a la comunidad LGTB+ realizó una encuesta en la que los resultados muestran que el toque de queda o la cuarentena obligatoria impuesta por las autoridades chilenas, se ha traducido en un incremento de violencia dentro de las familias hacia estas poblaciones.

En este sentido, el 9.2 % de las personas encuestadas señaló que ha sido discriminado por su orientación o identidad de género desde la aparición del primer caso de coronavirus en Chile. De estos, el 2.2 % fue víctima de agresiones físicas, el 6.2% de ataques verbales y un 35.8 % de violencia psicológica.

Además, el 78,4 % consideró que el coronavirus afectará, al menos durante 2020, el avance de los derechos LGBTI+ en materia de políticas públicas y leyes.

MÉXICO

Por su parte, en México una de las medidas impuestas por el Gobierno Federal para hacer frente a la contingencia fue el cierre de hoteles, con la finalidad de mitigar la dispersión y transmisión del coronavirus; situación que dejó en desamparo a muchas mujeres trans dedicadas al trabajo sexual, ya que al ser desalojadas se quedaron sin techo y sin lugar para trabajar y generar ingresos económicos. Esto fue denunciado por la Agenda Nacional Política Trans a principios del mes de abril.

Por otro lado, la organización It Gets Better comunicó que debido a las medidas del “Quédate en casa”, se incrementó el número de jóvenes expulsados de sus hogares, esto tras la revelación o descubrimiento de su orientación sexual o identidad de género por sus familias, detonando o empeorando las situaciones de hostilidad, violencia y discriminación que viven muchos/as jóvenes LGTBI+ en el ámbito familiar, situación que ha escalado debido al encierro.

Muchos/as de estos jóvenes que no son aceptados/as en sus familias por su orientación sexual o su identidad de género son víctimas constantes de malos tratos y de negación de necesidades básicas a causa de las fobias familiares por su sexualidad diversa.

Y es que para muchos chicos/as la escuela es un lugar en el que pueden encontrar en sus pares, aceptación y solidaridad, pero ahora que las escuelas han cambiado su dinámica al volverse virtuales, tienen que compartir mucho más tiempo en sus casas, lo que ha conllevado situaciones de violencia, tanto por no poder ser ellos mismos/as o ser discriminados/as por esta situación.

Además de todo lo comentado, la invisibilización y el rechazo sentido hacia estas poblaciones hace que frente a la pandemia no existan medidas gubernamentales directas para atender la afectación, la vulnerabilidad y la precariedad social detonada aún más por el COVID-19. Hoy las poblaciones requieren asistencia alimentaria, refugio, apoyos económicos, campañas visibles para las disidencias, etc. pero parece que a los gobiernos para nada les interesa.

LA UAQ

En el caso de la Universidad también es urgente instrumentar políticas antidiscriminatorias y de promoción de derechos hacia las poblaciones LGTB+ que forman parte de la comunidad universitaria.

En la universidad no contamos con protocolos de atención a estas poblaciones, no sabemos qué hacer en caso de discriminación, no hay medidas institucionales transversalizadas que favorezcan la inclusión y la no discriminación hacia estas poblaciones. Sin duda, hay algunos esfuerzos realizados desde algunas facultades y direcciones, pero aún como institución educativa nos queda un largo camino por andar.

Debemos de comenzar por dejar de tolerar la discriminación velada o manifiesta imperante en los espacios universitarios; como por ejemplo, los chistes o comentarios homofóbicos, transfóbicos, lesbofóbicos realizados por docentes que se amparan en la libertad de cátedra para promover la violencia y la discriminación al interior de los salones de clases.

La Universidad como promotora del pensamiento crítico y diverso, debe poner el ejemplo a la sociedad promoviendo capacitaciones, campañas, políticas, programas, investigaciones para que al interior de nuestra casa de estudios, nuestros chicos, chicas, chicxs se sientan seguros/as/es y respetados/as/es.

Que sea este 17 de mayo un pretexto para poder sacar a la luz todas estas vulneraciones a derechos que están padeciendo las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, así como todas aquellas que no se identifican con el género binario. Recordemos que la discriminación y la violencia están presente en nuestro cotidiano, por lo que debemos de exigir que cada vez más se realicen acciones para abatir esta situación y garanticemos un mundo igualitario, respetuoso, incluyente.

Todas las personas, todos los derechos, todos los días.

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