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Las heridas abiertas del conflicto

Miles de personas se manifestaron en la plaza del Castillo de Iruña (Pamplona) reclamando justicia para jóvenes Vascos; lo que debió terminar en una comisaría de pueblo se llevó al extremo de acusar de terrorismo a quienes estaban terminando una noche de fiesta.

Parece de una época lejana hablar del conflicto armado en Euskal Herria. Cuando se escuchan las historias, tienen el tinte de relatos sobre tiempos antiguos en los que se reivindicaban ideologías y el mundo estaba dividido. Sin embargo, en el grueso de la población, el conflicto cala muy hondo. Es reflejo de un país que reivindica su derecho propio, su lengua, su cultura, su derecho a existir como tal. El conflicto armado terminó de cuajo, sin solución de fondo, sin acuerdos de paz. Con centenares de presos en cárceles dispersos en lo enorme de la geografía del Estado Español.

La historia del conflicto tiene siglos, pero de manera visible, a nivel global, es quizá a partir de diciembre de 1973 con el atentado al almirante Carrero Blanco (presidente del gobierno español) en Madrid. Con este hecho ETA (Euskadi ta Askatasuna: País Vasco y Libertad) inició campañas armadas con comandos en distintos puntos de España y Euskal Herria. El conflicto armado se recrudeció en los años ochenta y noventa dejando huellas imborrables en la sociedad vasca. No obstante lo visible de las marcas del conflicto armado, el conflicto se extiende también al ámbito político, periodístico y cultural.

En lo político: la izquierda abertzale (nacionalista) ha sido golpeada de manera sistemática desde el gobierno de Madrid, ilegalizando en distintos periodos, los órganos de representación política como Herri Batasuna (unidad popular) partido que aglutinaba los diversos organismos de izquierda nacionalista, con el argumento de ser el brazo político de la organización ETA. Hoy en día los organismos con tendencia nacionalista están aglutinados en el partido EH Bildu (Reunir Euskal Herria) en el Estado Español y EH bai (Euskal Herria, Sí) en Francia.

En lo periodístico es emblemático el caso de ‘Euskaldunon Egunkaria’; desde 1990 fue el único periódico (diario) editado al 100 por ciento en euskera. Con una línea editorial plural, se identificaba con valores reivindicativos de la cultura euskalduna. Egunkaria se distribuía a lo largo de las siete provincias del País Vasco (cuatro en el Estado español: Araba, Bizkaia, Guipuzkoa y Nafarroa; tres en Francia: Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa).

Para 2003 el diario tenía un tiraje de quince mil ejemplares, una página web con visitas constantes, era un periódico que manejaba cifras equiparable a medios de mayor tiraje tomando en cuenta el idioma en el cual se editaba. El 20 de febrero de 2003 un juez de instrucción en la Audiencia Nacional de Madrid ordenó la clausura de Egunkaria por ser presuntamente parte del conglomerado de la organización ETA (cosa que nunca se comprobó) El cierre, la detención y tortura de periodistas y el director del periódico Martxelo Otamendi, ha supuesto uno de los mayores atentados a la libertad de expresión por parte del gobierno de Madrid en Euskal Herria)

En últimas fechas, como parte del conflicto, que rememora el caso de Egunkaria o la ilegalización de HB o Batasuna, se hace visible el caso de once jóvenes de la localidad Navarra de Altsasu quienes en la fiesta del pueblo entrada la madrugada y entre copas se liaron a golpes con dos agentes de la Guardia Civil española. Un pleito de cantina que ha tenido en cárcel por más de un año a tres de los implicados y para quienes la fiscalía pide penas que van de los doce a los sesenta años de prisión. Versiones van y vienen, contradictorias entre sí, pero en lo que coinciden es en que los dos agentes vestidos de civil y sus parejas se acercaron al bar donde departían otros tantos y envalentonados se inició la reyerta. Al final del pleito los oficiales fueron atendidos de lesiones leves y un tobillo luxado en tanto que los jóvenes parroquianos fueron detenidos y acusados de terrorismo y odio contra las instituciones españolas.

¿Qué reclama la justicia española y las organizaciones de víctimas del terrorismo? Para estos organismos el tema de Altsasu es una muestra del supuesto odio que en algunas localidades vasco navarras prevalece en contra de las instituciones del Estado Español. Sin embargo ha sido el pretexto perfecto para que el gobierno de España recupere el “todo es ETA” y se hable sin menor pudor en los medios de referencia estatal de un recurrente caso de “terrorismo” término que con la mayor ligereza es utilizado por contertulios de programas noticiosos y “de actualidad” de las cadenas de televisión con sede en Madrid. La cobertura de este tema por parte de los medios televisivos españoles ha sido por demás sesgada sin el mínimo rigor periodístico, con argumentos viscerales y plagados de lugares comunes.

Los jóvenes navarros (presos en cárceles de Madrid a más 400 kilómetros de su familia son muestra de la política dispersión de los presos políticos que mantiene el gobierno de Madrid, al día de hoy son aproximadamente 280 presos vascos en cárceles de la península y Canarias) condenados por un pleito de bar dan cuenta de que la herida del conflicto no se ha cerrado. El sábado 14 de abril miles de personas se manifestaron en la emblemática plaza del Castillo de Iruña (Pamplona) reclamando justicia para estos jóvenes Vascos. El juicio dio inició el lunes 16 de abril en la Audiencia Nacional de Madrid, con hipótesis contradictorias y argumentos faltos de solidez. En definitiva lo que debió terminar en una comisaría de pueblo se llevó al extremo de acusar de terrorismo a quienes estaban terminando una noche de fiesta. Mientras se inicia este juicio por terrorismo, trasciende que ETA anunciará su disolución en las próximas semanas, un nuevo capítulo del conflicto puede abrirse.

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