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Víctor Toledo: una voz autorizada en la SEMARNAT (I)

La nación mexicana viene degradándose desde hace decenios. Después de dos sangrientos conflictos armados –la Revolución mexicana y la Guerra cristera—, el país se recuperó poco a poco hasta llegar a la época del “Milagro mexicano”, ese en el cual un Estado fuerte y su ciudadanía construyeron instituciones que avanzaron en el abatimiento de la anomia social, disminuyendo la pobreza y la desigualdad gracias a instituciones de producción de alimentos –el Ejido—, el comercio justo –la CONASUPO—, de servicios médicos –el IMSS y el ISSSTE—, de telecomunicaciones –el primer Telmex—, de educación pública –la SEP, IPN y UNAM, entre muchas otras—, de energía –Pemex y la primera CFE—, entre tantas que fueron orgullo de todos los mexicanos.

Desgraciadamente, a partir de que –a consecuencia al descubrimiento de Cantarell y a la emergencia de una “generación de norteamericanos nacidos en México” como decía irónicamente José Emilio Pacheco— México debía “administrar la riqueza”, como indicó el entonces presidente José López Portillo. México inició entonces un periodo de dispendio e injusticia que se incrementó cuando llegaron al poder los tecnócratas De la Madrid y Salinas de Gortari. En ese momento comienza un rápido desmantelamiento del país: obedeciendo a las invectivas del modelo neoliberal se achica el Estado y se malvenden las paraestatales al capital privado, el cual no tardó en hacerse mayoritariamente transnacional y en sumir a las mayorías en la pobreza.

Es ese escenario el que recientemente llevó al poder a Andrés Manuel López Obrador, el cual indicó, correctamente desde mi lectura, que el peor enemigo de la nación es la economía neoliberal, esa que estimula que el capital se acumule en cada vez menos manos y produjo que, en apenas un siglo, sean 700 grandes corporaciones las dueñas del 80 por ciento del PIB mundial (Vitali, Glattfelder y Battiston, The global Network, 2011). Tal acumulación de la riqueza nunca se había dado en toda la historia de la civilización humana.

Es en ese escenario cuando, a fines del mes pasado, el presidente de México designó como titular de la Semarnat a Víctor Manuel Toledo Manzur, uno de los más brillantes especialistas del tema en el país. Tal designación rompió con algo que ya venía siendo tradición en México –desde que Fox destituyó a Víctor Lichtinger: el nombramiento en la Semarnat de personas que carecían del conocimiento y el compromiso con la causa ambiental que se requiere. El ejemplo más claro de esa degradación fue la designación Rafael Pacciano, el de la “telebancada”, uno de los diputados “juanitos” y que antes de titular de Semarnat era gerente de una compañía que vendía autos.

Totalmente al contrario, Víctor Toledo es un verdadero especialista: cursó la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y ahí también obtuvo su maestría y doctorado. Ha sido investigador del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad y es investigador nivel III del SNI. El Dr. Toledo incluso creó el área de la Etnoecología y ha publicado diversos estudios al respecto (Continuará).

 

luis.tamayo@uaq.mx

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