Opinión

Arsénico, el rey de los venenos

Molécula de la Semana

 

Por: Miguel Rea

 

El arsénico se ha usado desde la antigüedad y es uno de los elementos químicos más presentes en el inconsciente colectivo, sobre todo cuando se piensa en venenos. Efectivamente, el arsénico es considerado como el rey de los venenos y al parecer era el ingrediente principal de brebajes usados a través de la historia para asesinar a personajes molestos, incluyendo personalidades públicas, maridos tiránicos y amantes incómodos. Desde finales del siglo  XVIII y hasta principios del siglo XX, de ser un veneno, el arsénico se constituyó como un remedio muy popular, distribuido y consumido principalmente con el nombre de Solución de Fowler (trióxido de arsénico al 1% en una solución de bicarbonato de potasio), nombrada así en honor al Inglés Thomas Fowler quien la formuló. En esos años, el arsénico era usado para tratar todo tipo de enfermedades y era administrado de forma oral, nasal, intramuscular, intravenosa, cutánea e incluso en forma de enemas. Por ejemplo el arsénico fue el tratamiento de la sífilis por más de 40 años hasta que se descubrió el antibiótico penicilina. Era tal su reconocimiento como agente terapéutico que el arsénico fue incluido en la Farmacopea de 1912.

El arsénico es el veinteavo elemento químico más abundante en la corteza terrestre y es parte de más de 245 minerales, principalmente en forma de sulfuro. La gran abundancia del arsénico y su presencia en el suelo tiene consecuencias importantes. Por un lado, el arsénico es un subproducto de la minería de varios metales incluyendo cobre, níquel, plomo, cobalto y mercurio, entre otros. Por otro lado, el agua puede convertir los sulfuros de arsénico presentes en las rocas a trióxido de arsénico que se incorpora y distribuye entre todos los compartimentos ambientales especialmente el agua incluyendo ríos, lagos y agua subterránea.

Aunque la contaminación antropogénica no es despreciable, los mayores problemas de contaminación ambiental por arsénico son de origen natural, resultado del contenido de arsénico en el suelo. La contaminación natural de aguas por arsénico es un problema de salud pública muy acentuado en varias regiones del mundo incluyendo regiones de Bangladesh, la India, China, Vietnam, Hungría, Chile, Argentina, Estados Unidos y México, entre otros países. En la India, por ejemplo, se estima que más de 40 millones de personas consumen agua con concentraciones excesivas de arsénico.

 

Algunas áreas de la República Mexicana con problemas de altas concentraciones de arsénico en agua incluyen la Comarca Lagunera en los estados de Durango y Coahuila, el Valle del Yaqui en Sonora, Zimapán en el estado de Hidalgo y en menor medida zonas de Zacatecas, Morelos, Aguascalientes, Puebla, Nuevo León, Guanajuato y San Luis Potosí. Algunos observadores consideran que el consumo de agua contaminada con arsénico es una amenaza para toda la humanidad

 

La ingestión crónica de arsénico produce efectos en el sistema respiratorio, cardiovascular, gastrointestinal, daños hemáticos, hepáticos, renales, neurológicos, tiene efectos en el desarrollo, efectos reproductivos, inmunológicos y provoca varios tipos de cáncer incluyendo cáncer de vejiga, cáncer de la piel y cáncer de pulmón. En la piel produce hipo e hiper pigmentación y keratosis y una complicación vascular llamada enfermedad del pie negro. La Organización Mundial de la Salud recomienda que la concentración de arsénico en agua potable no exceda el límite de 10 ug/l, porque estudios epidemiológicos han demostrado efectos a concentraciones mayores. Sin embargo, el límite permisible en muchos países es aún 50 ug/l. En una evaluación internacional 47% de los países de tenían un estándar superior al recomendado por la OMS, ninguno por debajo. En 2014 en nuestro país se público un proyecto de norma en el que se reduce el  límite máximo de arsénico en agua potable de 25 a 10 ug/l.

 

Además de haber sido usado como veneno, como remedio, cómo insecticida y como aditivo para alimento de aves, actualmente el arsénico se usa en la fabricación de transistores, semiconductores y acumuladores para auto basados en plomo, así como diodos emisores de luz (LEDs), entre  otros. Más recientemente, varios estudios han mostrado que el trióxido de arsénico es excelente para el tratamiento de una forma de leucemia, la leucemia promielocítica aguda, sobre todo del tipo que no responde a la quimioterapia convencional. De hecho, ya existe en el mercado quimioterapia basada en ese compuesto.

 

Por estas razones, y porque la química es parte de nuestras vidas, la sección de la molécula de la semana está dedicada al elemento arsénico.

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