Celia Maya, crónica de una derrota anunciada


A diferencia de otros muchos estados de la república, Morena perdió toda posibilidad de ganar la gubernatura de Querétaro desde el 17 de diciembre de 2020, día en el que Mario Delgado -presidente del Comité Ejecutivo Nacional- anunció que Celia Maya sería la candidata, por parte de dicho partido político, dado que había “ganado” una supuesta encuesta que nadie ha visto y que, probablemente, nadie verá jamás. Mucha gente en Querétaro fuimos incrédulos de que Maya hubiese ganado su candidatura mediante una encuesta.
El órgano encargado de la selección fue la Comisión Nacional de Elecciones (CNE), en Ciudad de México, órgano conformado por cinco integrantes y presidido por Mario Delgado. Se desconocen los elementos en los que dicha comisión basó su decisión por lo que, de entrada, la candidatura de Maya inició con un amplio cariz de ilegitimidad, dado que ningún órgano directivo de Querétaro, ni el Comité Ejecutivo Estatal ni el consejo estatal habían manifestado que esa sería una buena candidatura, simplemente porque no lo era y los resultados del proceso electoral lo confirmaron ampliamente.
Maya había buscado ya la gubernatura en dos ocasiones anteriores, obteniendo pésimos resultados.
En 2003 compitió por el PRD obteniendo apenas 32 mil votos, el 5.5 por ciento de la votación y un lejano tercer lugar. Esas elecciones las ganó el panista Francisco Garrido con 238 mil votos, el 45.7 por ciento de la votación. El segundo lugar lo obtuvo el PRI con 219 mil votos, el 42 por ciento de la votación. La diferencia de los votos de Maya con el ganador fue de poco más de 200 mil votos, 40 puntos porcentuales.
En 2015, ya como candidata de Morena, Maya volvió a quedar, otra vez, en un lejano tercer lugar, pues obtuvo apenas 13 mil votos más que en 2003, es decir, 45 mil votos, el 5.6 por ciento de la votación, es decir, subió apenas un 0.1 por ciento en su votación. Perdió frente al actual gobernador panista, Francisco Domínguez, el que obtuvo 380 mil votos, el 47 por ciento de la votación. El segundo lugar lo obtuvo el PRI con 320 mil votos, equivalentes al 40 por ciento de la votación. La diferencia de los votos de Maya con el ganador se amplió a 335 mil votos, 42 puntos porcentuales.
Estos antecedentes no presagiaban nada bueno para una tercera elección, incluso con Morena en la presidencia de la república.
Que la selección de candidata no fue la adecuada lo fueron confirmando con el paso del tiempo una gran cantidad de casas encuestadoras, en casi todas ellas, Maya no rebasaba los 25 puntos porcentuales y estas previsiones se cumplieron puntualmente, pues Maya obtuvo apenas el 24 por ciento de la votación, equivalentes a 200 mil votos, demasiado pocos para ganar la gubernatura. Efectivamente, el ganador, el panista Mauricio Kuri, obtuvo 457 mil votos, 257 mil votos más que Maya y equivalentes al 54 por ciento de la votación, es decir, una diferencia abismal de 30 puntos, la diferencia más grande de las 15 elecciones estatales celebradas el 6 de junio. Es decir, el peor resultado de Morena en los 15 estados en los que se disputó la gubernatura.
Los que tomaron tranquilamente la decisión en Ciudad de México no podían no tener los antecedentes de las votaciones anteriores, pues los datos son públicos. Con soberbia, le apostaron a que la “marca” Morena en Querétaro era más que suficiente, y muchos y muchas lo dijimos, pero no hicieron caso. Hoy los datos nos dan la razón; Morena no perdió la gubernatura de Querétaro el 6 de junio, la perdió desde el 17 de diciembre de 2020, con una pésima selección de candidata.