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Democracia y cambio de leyes


A partir de recientes iniciativas de reforma a leyes, como las de la industria eléctrica, la de hidrocarburos o las leyes reglamentarias de la reforma al poder judicial, la derecha en México ha desatado un escándalo, como si se tratara de una afrenta a la democracia.

Pareciera ser que la ignorancia de la derecha mexicana es tan, pero tan grande, que ignoran o fingen ignorar que todos los gobiernos del mundo hacen exactamente lo mismo, para eso son gobiernos. Y lo hacen gobiernos de todos los signos políticos, lo hace la derecha, la izquierda y también los gobiernos centristas. El andamiaje jurídico no se puede detener, las leyes se tienen que adecuar a los nuevos entornos políticos y geopolíticos y estos entornos son dinámicos, cambiantes.

Pero los cambios en las leyes también se hacen para revertir leyes aprobadas por gobiernos de signo contrario. Es por eso por lo que la gente decide votar por un partido político u otro. Por ejemplo, es casi seguro que, en 2018, la inmensa mayoría de las y los maestros de México votaron en contra del PRI, del PAN y de sus partidos cómplices para que un nuevo gobierno, el de Morena, echara abajo la reforma educativa. Muchas y muchos mexicanos votamos en 2018 por un gobierno que revirtiera los cambios hechos con la reforma energética y hoy vemos, con satisfacción, que se ha acotado la simulación con el outsourcing, aprobado en 2012 por panistas y priístas.

En el caso de México, todos los cambios legales promovidos por el gobierno de la 4T son democráticos, legales y legítimos, pues el actual gobierno ganó de manera contundente las elecciones en 2018. Morena ganó el poder ejecutivo y la mayoría en ambas cámaras, lo suficiente para aprobar todas aquellas leyes que sólo requieren mayoría simple. Andrés Manuel López Obrador obtuvo 30 millones de votos, 11 millones de votos más que su más cercano competidor. Pero parece ser que, casi tres años después, la derecha mexicana no ha asimilado una cosa tan sencilla y contundente.

Muy por el contrario, esa misma derecha no toca ni con el pétalo de una rosa a Joe Biden por haber modificado políticas públicas de Donald Trump, mediante 17 decretos ejecutivos, es decir, sin pasar por ninguna de las cámaras, expedidos el mismo día de su toma de posesión. Si este mecanismo existiera en México no logro imaginar qué es lo que diría esta derecha enana.

Pero también la derecha mexicana sufre de amnesia o finge sufrirla o cree, ilusamente, que todos sufrimos de amnesia, pues “argumentan” como si un cambio de leyes fuera algo inédito. Tenemos que echarles en cara que ellos no sólo modificaron leyes secundarias, para beneficiar a sus propios intereses, los de sus cómplices y los de sus patrones, sino que también hicieron cambios constitucionales con base en el mal llamado “Pacto por México” signado principalmente por el PRI, el PAN y el PRD.

Se escandalizan por la propuesta de ampliar por dos años el período del actual presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuando la derecha aprobó ampliaciones similares en órganos autónomos, como el INE o el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como si no recordáramos que Ernesto Zedillo redujo de 26 a 11 el número de ministros de la Suprema Corte y que renovó por completo a sus integrantes.

Así que ni hipocresía, ni cinismo ni supuestas amnesias.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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