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Ingeniero Fausto De León Ávila

El 28 de septiembre de 2017 el ingeniero en electrónica, Fausto de León Ávila, cumplió 90 de edad, de los cuales, 31, de 1981 a 2012, fue el responsable técnico y encargado de mantenimiento de Radio UAQ.

Viudo y pensionado, vive en una casa ubicada en el sur de la ciudad en donde, atento, nos recibe para una entrevista previamente acordada con otro ingeniero, Pepe Valencia de la radio universitaria, bajo la consideración que su único problema es el de su disminuida capacidad auditiva.

Oriundo de Mier y Noriega, municipio en el sur de Nuevo León, el ingeniero manifiesta haber estudiado electrónica por correspondencia en la ‘National School’ de Estados Unidos de América. Así lo dice mientras acude a su memoria en busca de los recuerdos de los conocimientos que le marcaron su vida:

“En la ‘National School’ estudié electrónica y comunicaciones por correspondencia; el curso duraba cinco años, pero yo terminé en cuatro porque me dediqué a estudiar en cuerpo y alma. Me mandaban el material para prácticas para construir desde un receptor hasta un transmisor de radio. Empecé a trabajar en casa, haciendo transformadores porque había mucha variación en el voltaje de electricidad doméstica, también construía pequeños circuitos y amplificadores de audio. En aquel tiempo en nuestro país no había escuelas politécnicas”.

Aunque el Instituto Politécnico Nacional (IPN) fue fundado en 1936, por el presidente Lázaro Cárdenas, para los habitantes del norte del país era prácticamente inalcanzable la naciente institución, situación por la cual de León Ávila se matriculó por correspondencia, obteniendo un certificado y diploma de la ‘National School’, fundada en 1905, firmados por L. J. Rosencrantz, presidente de la escuela ubicada en Los Ángeles, California, “dedicada a la enseñanza teórico-práctica oral y por correspondencia”, como lo señalan sus manuales de aquella época.

De León Ávila se inició en el mundo de los radioaficionados desde muy joven, a grado tal, que como no contaba con la edad requerida, 18 años de edad, en sus inicios, estuvo operando de manera clandestina. En 1997 el Radio Club Querétaro A.C., le otorgó un reconocimiento por sus 50 años como radioaficionado, documento que cuelga enmarcado en una de las paredes de su casa y que el ingeniero muestra con orgullo, puesto que por este medio fue por el que conoció a su esposa, enamorándose ambos únicamente por el sonido de sus voces con la lectura de poemas debido a que él vivía en Monterrey y ella en León, Guanajuato.

Las siglas del ingeniero eran XE1-YP (que él interpretara como Yanqui Papas), con las que mantuvo contacto con gente de diversos estados de la República mexicana así como de distintos países del mundo, entre los que se encontraban Argentina, Canadá, Japón, Australia, Cuba, Alemania y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). De León Ávila conserva en sus archivos las tarjetas de presentación de los radioaficionados que intercambiaba con ellos, la mayoría fechadas a principios de la década de los ochenta del siglo XX.

Por ejemplo, uno de sus contactos era de La Habana, Cuba, cuyas siglas son CM2-SD, cuya radioaficionada, Carmencita, identificara como “2 Sabrosos Danzones” por lo de 2-SM y en cuya tarjeta tiene impreso el lema: “El radio-aficionado practica la amistad entre todos los pueblos del mundo, y como confirmación a su actuación, solicita se le corresponda con un QSL”.

Un QSL es una especie de tarjeta postal que los radioaficionados envían a sus pares que han emitido un informe de recepción, es como un “acuse de recibo” de la serie de siglas de tres letras que componen los códigos aeronáuticos y de radio, explica el ingeniero.

Otro de los acuses que conserva Fausto de León es el de Francisco Rodríguez de la XE2-WE, de Ciudad Madero, Tamaulipas nominada por su propietario como “2 Watusis Emboscados”; uno más, XE2-XX, de Raúl A. García, de Monterrey, Nuevo León, cuya tarjeta tiene estampado un dibujo que muestra a un radioaficionado con jorongo, que lleva sombrero y calza huaraches, sentado en un banco, con un transmisor en una pequeña mesa y con una antena en la punta de un nopal, en tanto que en segundo plano aparecen tres pequeños cerros.

Fausto de León Ávila es uno de los pocos ingenieros mexicanos que son capaces de construir un transmisor radiofónico entero. En su casa tiene un pequeño taller en el que figuran bobinas, radiotransmisores, voltímetros y, sobre el banco de trabajo está un pequeño torno y una lupa de brazo con luminosidad integrada que parece el ojo de Polifemo, el gigante de la Odisea al que se enfrentó Ulises. En una de las paredes están las herramientas acomodadas por tamaños y por género, por un lado las pinzas y por el otro los desarmadores.

La XERW, de León, Guanajuato, fue la primera estación radiofónica para la cual trabajó, en 1955, el ingeniero de León Ávila; en Lagos de Moreno, Jalisco construyó la estación completa, la XERPL que todavía existe, para Carlos Sánchez. También fue responsable técnico de las noventa estaciones de Rafael Cutberto Navarro, siendo una de ellas la “RCN, la que le gusta a usted”, como señalaba el eslogan de la radioemisora, allá por la década de los ochenta del siglo pasado.

Contratado por Emilio Nassar Hasse, Fausto de León Ávila llegó a Querétaro en 1955, siendo el responsable técnico de la XEJX y la XENA, así como de otras, alrededor de ochenta estaciones más ubicadas en diferentes estados del país, administradas por Nassar Hasse y también instaló la XEVI de San Juan del Río, Querétaro. Para de León Ávila, aunque eran de la misma edad, Nassar fue como su padre, por todos los momentos, buenos y malos que compartieron, como la ocasión en la que se inundó Querétaro y el agua casi cubriera los transmisores que se quemaron, por lo que tuvieron que llevarlos al Parque Industrial Benito Juárez para secarlos y reconstruirlos, quedando las estaciones diez días fuera del aire.

Fausto de León Ávila lamentó mucho el deceso de Emilio Nassar Hasse, ocurrido en 1987 ya que él también había nacido en el año de 1927 y porque gracias a él, llegó a trabajar a la ciudad de Querétaro, a finales de la década de los setenta y algunos años después se incorporó a Radio UAQ:

“El ingeniero Diego Arturo López de Ortigosa fue mi socio en un taller en la planta de Desarrollo Radiofónico. Y recuerdo que le di la copia de una factura de un transmisor y esquipo (consolas, micrófonos), de la marca Collins para que comprara otro igual para la instalación de Radio UAQ. Así lo hizo, compró el transmisor y las consolas de marca Collins, pero lo que le falló fueron los conectores, compró otros que no eran los adecuados, lo que provocó que la señal saliera cortada y a veces distorsionada porque hacían tierra”.

“En 1982 yo me hice cargo de la estación universitaria, sustituí al ingeniero Enrique Macías quien mantuvo a la estación trabajando con 25 watts de potencia, pero cuando yo llegué la puse a 250 ya que lo autorizado eran 500 watts”.

“Luego, en 1987, cuando surgió la XEUAQ 580 MHz AM, vinieron de Ciudad de México a instalarla. El trabajo lo hicieron los hijos de uno de los principales jefes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes pero no la dejaron bien y se quemó. Los hijos tenían un negocio para hacer trabajos de radiodifusión, pero sabían poco, el papá era el chingón”.

Debido a su avanzada edad, pero sobre todo por su disminuida capacidad auditiva, el ingeniero Fausto de León Ávila decidió retirarse de la radio universitaria, quedando como responsable técnico y encargado de mantenimiento de Radio UAQ, el ingeniero José Guadalupe Valencia Reséndiz durante un año y, desde entonces, está el ingeniero Jesús Álvaro Aboytes Morales, discípulo de Fausto de León.

 

*Fragmento del libro ‘Radio Universidad 89.5 FM, 38 años a la izquierda del cuadrante’ que será presentado el 25 de octubre, a las 19:00 horas, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho.

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