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Petróleo y el nuevo gobierno de AMLO: en la dirección correcta

Si la nueva refinería comienza a construirse a principios de 2020, a principios de 2024 dejaríamos de importar muchos petrolíferos y la balanza comercial petrolera mejoraría notablemente y por lo tanto también las finanzas públicas.

Los gobiernos del PRI y del PAN heredan un desastre en la industria petrolera nacional: desmantelamiento, corrupción, derroche, pésimas decisiones, entrega de sectores importantes a privados (incluidos extranjeros) refinerías trabajando en un porcentaje muy bajo de su capacidad instalada, etc. pesada herencia para el nuevo gobierno de Morena.

He leído y escuchado a comentaristas que ponen el grito en el cielo porque la suspensión de la construcción del NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) implicaría una pérdida de 100 mil millones de pesos. Sin embargo, esos mismos comentaristas guardan silencio ante los 435 mil millones de pesos que nos cuesta, cada año, importar gasolina del extranjero de manera absurda.

En el gobierno del panista Felipe Calderón se aumentó de manera estrepitosa la importación de gasolina, que debería estarse produciendo en el país. Con Vicente Fox se importaban 200 mil barriles diarios, al dejar Calderón la presidencia se importaba ya el doble, 400 mil barriles diarios, cifra que se mantuvo, aproximadamente, en el sexenio de Peña Nieto. Este “chistecito” nos ha costado un promedio de más de 335 mil millones de pesos anuales, es decir, cada año, durante 12 años, tres veces la pérdida de lo que costaría suspender la construcción del NAICM.

Los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN se fijaron como objetivo demoler a la industria petrolera nacional. Desmantelaron al Instituto Mexicano del Petróleo, centro de investigación que durante muchos años no sólo formó a miles de expertos (incluso extranjeros) sino que de él se derivaron patentes y la solución a muchos problemas específicos de nuestra industria petrolera.

Redujeron la inversión en el mantenimiento de nuestras seis refinerías y desde 1979 no construyeron ninguna otra. Desde el primer gobierno neoliberal, el del priista Miguel de la Madrid se ha ido disminuyendo nuestra capacidad de refinar petróleo, según denunció la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP).

Con Miguel de la Madrid nuestras refinerías trabajaban al 91 por ciento de su capacidad, el priista Carlos Salinas redujo dicha capacidad al 84 por ciento, con el priista Zedillo se redujo al 83 por ciento, porcentaje que mantuvo el panista Fox, el panista Calderón bajó la capacidad a menos del 78 por ciento y el priista Peña Nieto la disminuyó a menos del 69 por ciento. Se ha llegado al extremo de que en este año se importa el 78.5 por ciento de la gasolina que consumimos (La Jornada, 26/08/18), algo verdaderamente patético para un país productor y exportador de petróleo.

Es por lo anterior que una de las primeras medidas anunciadas por la próxima Secretaria de Energía, Rocío Nahle, es la rehabilitación de nuestras seis refinerías con el fin de aumentar su capacidad de refinación, aproximadamente en un año, y disminuir así la importación de petrolíferos (gasolina, diésel, turbosina y combustóleo).

En el mismo sentido va la construcción de una nueva refinería con capacidad para procesar 600 mil barriles diarios de petróleo. Cabe señalar que una refinería es una construcción complicada, no es sencilla, por lo que su construcción tarda, aproximadamente, unos cuatros años. Si la nueva refinería comienza a construirse a principios de 2020, a principios de 2024 dejaríamos de importar muchos petrolíferos y la balanza comercial petrolera mejoraría notablemente y por lo tanto, también las finanzas públicas.

Dinero para construir refinerías siempre se tuvo. Baste pensar en nuestras reservas internacionales por el orden de 170 mil millones de dólares, unos 3.4 billones de pesos. Los que más deberían haberlas construido son los panistas pues le tocó uno de los mejores precios del petróleo en la historia.

Con Fox, el precio promedio de la mezcla mexicana, durante todo el sexenio, fue de 32 dólares el barril, lo que generó excedentes por 470 mil millones de pesos con lo que tranquilamente habrían podido construirse casi tres refinerías con capacidad para procesar 500 mil barriles diarios. Naturalmente, no necesitamos tres refinerías de este tipo, habría bastado una.

Con Calderón el precio de la mezcla mexicana durante su sexenio alcanzó los 80 dólares el barril, en promedio, con puntas de más de 100 dólares el barril en 2011 y 2012. Calderón y los panistas manejaron un excedente de 400 mil millones de pesos, aunque manejaron ingresos por 2.7 billones de pesos, superiores al 1.1 billones de pesos que manejó Fox.

Simple y llanamente los panistas se robaron el dinero o lo administraron de manera pésima y Peña Nieto, con su reforma energética, llegó a empeorar las cosas. Una triste reforma cuya cara más visible son las gasolineras extranjeras que usan a las anteriores gasolineras de Pemex para vender exactamente la misma gasolina que venden las gasolineras de Pemex.

Este desastre tiene nombre y apellido, no es responsabilidad de Morena, es una clara responsabilidad de priistas y panistas, que son los que han tenido en sus manos el gobierno federal. Por un mínimo de decencia deberían mantener la boca cerrada. Es más, deberían pedir disculpas y resarcir el daño que han causado. Aunque sabemos que nunca lo harán.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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