Articulistas

Soberanía energética y seguridad nacional

Los energéticos no son cualquier cosa, son la linfa del mundo actual. Sin ellos no podemos movilizarnos a grandes distancias, no podemos cocinar en nuestras casas; en las zonas frías se podría morir de hipotermia y en las zonas cálidas por exceso de calor. Con energéticos primarios, como el carbón, la turba, el esquisto bituminoso, el gas natural o el petróleo, se genera electricidad.

De los hidrocarburos se generan no sólo combustibles para la movilidad (en auto, en camión, en avión, en helicóptero o en barco), sino también fertilizantes, solventes, pinturas, cosméticos, medicinas, plásticos, refrigerantes, resinas, emulsificantes, envases, fibra acrílica, calzado, poliéster, explosivos, anticongelantes y otra serie de productos derivados de la industria petroquímica.

Es con base en los energéticos que funcionan las fábricas, los comercios, las escuelas, las oficinas (tanto públicas como privadas). Gracias a los energéticos tenemos electrodomésticos en nuestras casas. Gracias a la electricidad usamos computadoras, tabletas, celulares, cámaras, módems, bocinas, aparatos de música.

Es necesario recordar todo esto porque en el actual debate sobre la iniciativa de reforma constitucional enviada por el presidente de la República, el pasado 1 de octubre, se ha reavivado un debate que fue muy intenso a partir de 2007, cuando el PAN intenta modificar la Constitución para llevar a cabo su reforma energética privatizadora, y hasta 2013 que es cuando, finalmente, los privatizadores se salen con la suya y logran aprobar su reforma energética en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

En realidad, el debate sobre los energéticos, en nuestro país, comenzó poco antes de 1938, año en el que se da la nacionalización petrolera, en el gobierno de Lázaro Cárdenas, dándole a nuestro país un motor energético y económico que ha servido durante 80 años como palanca del desarrollo nacional. Se reavivó en 1960 con la nacionalización del sector eléctrico, en el gobierno de Adolfo López Mateos y posteriormente con la camada de políticos neoliberales que se apoderaron del PRI, en el sexenio de Miguel de la Madrid.

A partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari los neoliberales, y hasta el día de hoy, quieren tratar los energéticos como si fueran cualquier otra mercancía no estratégica, como si producir energéticos fuera exactamente lo mismo que producir tazas, bolígrafos o papel del baño. Pero no es así, los energéticos son un bien estratégico que pone en riesgo la seguridad nacional de un país, en su ausencia se pierde viabilidad como país, las naciones quedan en extremo vulnerables, pierden soberanía y permanecen dependientes del extranjero.

Pero eso no lo entiende la derecha mexicana, tradicionalmente entreguista y dependiente del extranjero. Con un largo cordón umbilical hacia el exterior que les impide pensar por sí mismos, más dados a servir a sus patrones en el extranjero y que se conforman con unas cuantas migajas que se caen de la mesa.

Algo deberían de aprender de la política alemana de derecha; Angela Merkel, que anteponiendo los intereses estratégicos y económicos de su país apuntaló la construcción del gasoducto Nord Stream 2 para llevar gas, más barato, de Rusia a Alemania. Y esto a pesar de la molestia del gobierno norteamericano, quien pretendía que los alemanes les compraran gas a ellos y no a los rusos, a pesar de la enorme distancia que hay entre los Estados Unidos y Alemania.

Así las cosas, veremos y escucharemos muchas tonterías en estos días, hasta que se acabe el proceso legislativo con respecto a la iniciativa de ley.

anbapu05@yahoo.com.mx

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba