Opinión

Auster y Coetzee: Aquí y ahora

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Aunque llevaban años leyéndose mutuamente –dice la contraportada– y estaban en contacto desde 2005, Paul Auster y J.M. Coetzee no se conocieron en persona hasta febrero de 2008, cuando Auster y su esposa, la novelista y ensayista Siri Hustvedt, asistieron al Adelaide Literary Festival, en Australia. Poco después Auster recibió una carta de Coetzee proponiéndole embarcarse en un proyecto común en el que “podamos sacarnos chispas el uno al otro”.

 

Aquí y ahora, editado por Anagrama y Mondadori en noviembre de 2012, es el resultado de esa propuesta: un diálogo epistolar entre dos grandes escritores que se convirtieron en grandes amigos. El deporte, la paternidad, la crisis económica, el arte, el incesto, las malas críticas, la infancia, el matrimonio, el amor… son sólo algunos de los temas que tratan en los tres años que cubren estas cartas. Llena de citas, anécdotas personales y referencias cinematográficas, esta correspondencia ofrece un retrato íntimo de dos de los escritores contemporáneos más interesantes.

El 5 de mayo de 2011, Coetzee le escribe a Paul Auster:

“Sé que se dicen muchas chorradas románticas sobre la vida del escritor, sobre la desesperación de enfrentarse a la página en blanco, sobre la angustia de la inspiración que no llega, sobre la racha de impredecibles –y no fiables– de creación febril e insomne, sobre la inseguridad agobiante e inquebrantable, etcétera. Pero no son del todo chorradas, ¿verdad? Escribir es una cuestión de dar y dar sin parar, sin respiro. Pienso en el pelícano que tanto le gusta a Shakespeare, que se abre el pecho para alimentar a sus vástagos con su sangre (¡qué grotesca leyenda popular!).”

En otra carta, fechada el 19 de julio de 2010, Coetzee comenta la afición compartida por los deportes que ya no pueden practicar. Dice: “…los dos vemos en el deporte organizado, y en el hecho de que tanta gente devore el espectáculo del deporte, uno de los principales fenómenos de nuestra época. Nos damos cuenta de ese hecho y tal vez también lo aprobamos: aprobamos el deporte en sí mismo y también esa forma indirecta de participar en él.

“El deporte nos parece bueno. Pero ¿por qué? Está claro que los deportes no hacen a uno mejor persona. Aun así. Tal vez haya cierto elefante blanco en la sala que estamos fingiendo no ver. Teniendo en cuenta que no hace tanto yo escribí que tal vez sería bueno que los palestinos aprendieran a tragarse la derrota, me gustaría transmitirte algunas ideas sobre la derrota en el deporte.”

Sugiere pensar en el ejemplo del tenis profesional. En un torneo participan 32 competidores. La mitad pierden en la primera ronda y con ese sabor se van a casa. De los 16 restantes otros ocho se vuelven a casa con el sabor de una victoria seguida de una derrota y la expulsión. Hablando en términos humanos, la experiencia que predomina en el torneo es la derrota.

“En el deporte hay ganadores y perdedores, lo que nadie se molesta en decir es que hay más perdedores que ganadores. El deporte nos enseña más sobre la derrota que sobre la victoria, simplemente porque somos mayoría los que no ganamos. Lo que nos enseña por encima de todo es que perder no es malo. Perder no es lo peor que hay en el mundo, puesto que en los deportes, a diferencia de en la guerra, el ganador no degüella al perdedor.

“En la gran escuela de la derrota no queda uno suspendido de por vida, a menos que sea uno mismo quien decida y se retire a un estado de aislamiento mayestático.”

El libro, de 265 páginas, se lee con facilidad, sorprenden los temas y abordajes, rodeos y precisiones.

Dos aforismos de Lichtenberg. (Escritos después de 1750)

1. En ocasiones paso ocho días sin salir de casa y vivo muy contento. Un arresto domiciliario de la misma duración me enfermaría. Si hay libertad de pensamiento uno se mueve con ligereza en su círculo; si hay control de pensamiento, aun las ideas permitidas llegan con gesto asustadizo.

2. Tenía entonces 54 años, una edad en que –aun en los poetas– el entendimiento y la pasión empiezan a conferenciar sobre artículos de paz, y por lo general la alcanzan no mucho después.

rivonrl@gmail.com

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