Opinión

Busca empleo

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Según la mitología azteca, Huitzilopochtli renacía cada mañana del vientre de Coatlicue. Y guardando la debida proporción en México Huitzilopochtli-Presidente que renace cada seis años, no como persona sino como ser mitológico, se reencarna la figura del poderoso, del dispensador de favores y cobrador de afrentas partidistas y personales. El presidencialismo, no importa quien lo personifique. El Presidente manda.

Una vez que en el ritual democrático que se realiza en el Congreso de la Unión, con obreros y proles acarreados para la comisión de aplausos a la largo de la valla, lanzadores de confeti, portadores de pancartas, invitados especiales, los barones del dinero, embajadores, autoridades eclesiásticas, líderes obreros, en una palabra la cúpula del poder, el verdadero poder, donde frente a cámaras de televisión en red nacional – además es día de asueto– simbólicamente se entrega el Poder Ejecutivo representado por la banda presidencial, un nuevo Tlatoani nace y el otro se consume en el fuego de su efímero reinado –seis años– y después es ignorado por todos, hasta por quienes favoreció.

Casi sale por la puerta de atrás, los reflectores y declaraciones ya no son de él, ahora nace un nuevo salvador de la Patria. En México hay pactos no escritos, pero honrados por los protagonistas, es decir entre sastres no se cobra la hechura, el ex Presidente puede estar tranquilo, no será objeto de juicio político ni de investigaciones por dudosa conducta política o económica, todo queda entre cuates. Hoy por ti, mañana por mí.

Así quien hasta las 12 horas del 30 de noviembre era el poderoso Presidente de la República, aproximadamente a las 10 de la mañana, deja de serlo.

Pero ahora el caso reviste una particularidad, el que se va del Poder Ejecutivo deja como diablo un fuerte olor a azufre, en cualquiera de los rubros de la política nacional, llegó en condiciones electorales poco claras, transó con medio mundo para legitimar su puesto, finalmente fue ignorado, en los comicios intermedios, su partido (más bien él) perdió y la hecatombe se dio en las presidenciales del 2012, quedaron en tercer lugar de las preferencias del respetable.

Así que llega como empezó, débil y con pocas oportunidades de negociar aun en su propio partido. No nada más deja de ser Jefe del Ejecutivo, sino que entregará el poder a su contrincante acérrimo el PRI, tal parece que el PAN como gobierno no funciona, tal vez como oposición lo haga. En 12 años, no hubo cambios que se requieren y pretextos sobraron, acusó a la Cámara de Diputados de no aprobar reformas urgentes como la del trabajo.

Falleció su delfín, el Secretario de Gobernación, Mouriño, a quien pretendía apoyarlo para la grande, su candidato Cordero no pudo llegar y finalmente Josefina Vázquez Mota cargó con la derrota.

De tal suerte que lo único que puede hacer es tratar de hacerse del partido y nombrar un presidente a modo y candidatear desde ya a su esposa, o bien irse del país, tal vez lo segundo sea lo más prudente para él y para la ciudadanía.

No se va con la manos vacías en cuanto a recursos económicos, pago de bono sexenal, contará con pensión vitalicia, guardias a su servicio, pasaporte diplomático y…

No se va del empleo como los trabajadores de Mexicana de Aviación que no tienen futuro ni esperanza de recobrar su empleo o recibir la justa indemnización.

Sin embargo ya anda en busca de trabajo como profesor en una universidad en Austin, Texas.

Con esto confirma que vivir en México es inseguro y no hay oportunidades de trabajo y él al igual que miles de mexicanos sale en busca de lo que se les niega en su tierra: seguridad y trabajo.

Y los nostálgicos reflexionan. Así que el Presidente del trabajo busca chamba, tal vez para él su programa de empleo funcione, pero con la ayuda del vecino, porque aquí ¿quién lo contraría?

rangel_salvador@hotmail.com

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