Bella Ciao

Las grandes obras de infraestructura y la oposición

En los seis sexenios del neoliberalismo en México, del gobierno de Miguel de la Madrid al de Peña Nieto, pasando por los gobiernos panistas de Fox y de Calderón, no se construyó en el país ninguna gran obra de infraestructura. Y no fue por falta de dinero, pues tan sólo en los últimos tres sexenios, de Fox a Peña Nieto, se tuvieron ganancias por la venta de petróleo, por el orden de 6 billones de pesos. Fue por falta de voluntad política, falta de visión de país, corrupción, ineptitud y sumisión a intereses extranjeros.

En 1991, Salinas de Gortari cerró la refinería de Azcapotzalco, pero no la sustituyó con una nueva por lo que, automáticamente, perdimos capacidad de refinación de petróleo.

Calderón se comprometió a construir una refinería. Pero de esa refinería sólo dejó un nombre, ‘Bicentenario’ y una barda, en la que se ‘invirtieron’ 12 mil millones de pesos.

Peña Nieto se comprometió a construir un tren rápido entre la Ciudad de México y Querétaro. Pero no se hizo nada al respecto. También se comprometió a construir un tren rápido entre Toluca y Ciudad de México, pero dejó el proyecto con un avance de apenas una tercera parte, a pesar de que se gastó 30 mil millones de pesos, el presupuesto total de la obra, que comenzó en 2014 y que debería haberse concluido en 2018.

La llegada del gobierno de la 4T ha significado, entre otras cosas, el impulso a grandes obras de infraestructura necesarias para el país. En tan sólo tres años se construyó un aeropuerto internacional que ya está en funcionamiento; una refinería con capacidad para procesar 340 mil barriles diarios de petróleo y que ya está en la fase de pruebas, para comenzar a refinar petróleo a inicios del próximo año.

Hay avances sustanciales en la construcción del corredor logístico interoceánico, en el Istmo de Tehuantepec, así como con el Tren Maya, en la península de Yucatán.

El gobierno actual se hizo cargo de terminar la obra inconclusa del tren rápido Toluca-CDMX y hoy se lleva un avance del 60 por ciento. Se estima que esa obra se concluya a finales del año próximo.

Otra obra que dejó tirada el gobierno de Peña Nieto y que ha retomado el gobierno de la 4T es la presa Santa María, en el río Baluarte, en Sinaloa.

Además, el actual gobierno sustituirá las turbinas de varias presas que se usan para generar energía eléctrica con turbinas de nueva generación, que son más eficientes. Con ese tipo de turbinas se puede generar hasta el doble de energía eléctrica en la misma presa.

A lo anterior debemos agregar la construcción, en Sonora, del que será el parque fotovoltaico más grande de América Latina y la construcción de otro aeropuerto en Tulum, Quintana Roo.

Las y los mexicanos deberíamos estar de plácemes por todas estas obras, que están trayendo y traerán grandes beneficios para la economía del país, incluyendo la generación de empleos y el aumento en la calidad de vida de grandes regiones de México.

Sin embargo, la actual oposición, fundamentalmente el PAN, pero también el PRI, partidos que gobernaron el país durante la larga noche del neoliberalismo, se han dedicado a tratar de obstaculizar casi todas las grandes obras de infraestructura usando a oscuras organizaciones de la ‘sociedad civil’ las que se han encargado de solicitar toda una serie de amparos con el fin de detener el avance de las principales obras, del aeropuerto Felipe Ángeles al Tren Maya.

Para nadie es un secreto que estos amparos lo único que buscan es defender los intereses de oscuros personajes, muchos de ellos extranjeros.

anbapu05@yahoo.com.mx

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