Bella Ciao

Los ‘intelectuales’ de derecha y su vergüenza de apoyar al PRIAN

Hace una semana, un grupo de aproximadamente 250 ‘intelectuales’, autonombrados ‘integrantes de la comunidad cultural’ de México, publicaron un desplegado pidiendo el voto por la candidata de la derecha Xóchitl Gálvez, alguien que ha demostrado estar en las antípodas de la cultura (mintiendo, calumniando, pegando chicles por doquier, hablando con groserías, contando sobre su consumo de drogas, haciendo videos en los que toma cerveza como parte de su campaña de promoción y un largo, pero largo etcétera).

La verdad que sorprende ver en la lista de firmantes a algunos integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) a los que no les da vergüenza poner su nombre para solicitar que la gente vote por una persona que ha demostrado ser una verdadera ignorante. Alguien que no sabe ni siquiera aritmética elemental (como cuando afirmó que 80, más 20, más 30 daba 100); alguien que según sus propias palabras no terminó la carrera de ingeniería, aunque presume de ser ingeniera; alguien que plagió más de la tercera parte del informe técnico que le permitió obtener un título de ingeniera por parte de la UNAM; alguien que propone almacenar agua potable en el lecho salado del lago de Texcoco; alguien que propone poner un enorme paraguas para detener el calentamiento global; alguien que no sabe convertir megavatios a kilovatios y que tampoco sabe a qué tipo de sistema pertenecen esas unidades (a pesar de autopromocionare como ingeniera ‘xingona’); alguien que presume de tener una memoria prodigiosa porque, según ella, se aprendió ‘los 5 continentes de las capitales del mundo’; alguien que dice que en Google se puede encontrar rápidamente cuál es ‘la capital del mundo’.

La verdad, es una contradicción enorme que personas que supuestamente trabajan en el ámbito cultural soliciten el voto por tal tipo de personajes.

Es evidente que a los ‘intelectuales’ que firmaron el desplegado, al igual que la misma Xóchitl Gálvez, les da vergüenza pedir el voto por los desprestigiados partidos del PAN, del PRI y del PRD. No se atreven a mencionar sus nombres y ni siquiera sus siglas. Porque, en realidad, pedir el voto por Gálvez es pedir el voto por el PAN o por el PRI o por el PRD.

Y aquí es en donde salta otra gran contradicción de los firmantes, pues pedir el voto por el PAN o por el PRI es estar a favor de la corrupción y de la ineficiencia. Es estar a favor de partidos que una y otra vez han demostrado estar a favor de los intereses de grandes transnacionales extranjeras por encima de los intereses nacionales. Y esto no pueden no saberlo, lo saben perfectamente, pero pesan más los intereses estrictamente personales de los firmantes que los intereses colectivos.

Claro, para algunos de los firmantes eso no es ninguna contradicción, pues ocultan que en el pasado han servido a gobiernos priistas o panistas, como es el caso de José Narro Robles que fue secretario de salud en el gobierno del priista Peña Nieto y que quiso ser el dirigente nacional del PRI, en 2019. Por cierto, Narro es el responsable, como secretario de salud, de haber dejado 400 hospitales abandonados. Hospitales que ha venido recuperando, poco a poco, el gobierno de la 4T.

O como es el caso de Consuelo Sáizar, la que fue presidenta del CONACULTA en el narco gobierno de Felipe Calderón. O como los chayoteros Héctor Aguilar Camín (aquél que pedía y recibía dinero de Carlos Salinas de Gortari luego de que este último usurpó la presidencia de la república con el fraude en las elecciones de 1998) y Enrique Krauze (que recibió 144 millones de pesos tan sólo en el sexenio de Peña Nieto, es decir, 2 millones de pesos mensuales durante todo el sexenio).

Con sus palabras grandilocuentes y su supuesta defensa de la democracia se engañan a sí mismos.

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