Ciberactivos

Más allá de filtros y retoques

La generación Z, aquella nacida a partir de 1995, sigue en la búsqueda de sus propias redes sociales, de alejarse de las plataformas como Facebook, colonizada ya por los adultos. Como respuesta a esta incesante búsqueda apareció BReal, una red social de origen francés que pretende evitar los filtros, las poses y la edición; recursos propios de otras plataformas como Instagram y que acabaron por generar una estética que se aleja de la vida real y el aspecto natural de las personas.

De acuerdo con la empresa de análisis digital Data Ai, en lo que va del año BReal es la plataforma digital más descargada a nivel mundial por la generación Z. En este periodo se realizaron 40 millones de descargas colocando a BReal como una de las plataformas digitales más influyentes en 2022.

A diferencia de otras redes sociodigitales, BReal sólo permite a sus usuarios subir fotografías en horarios aleatorios, siendo la propia aplicación y no los usuarios la que determina en qué momento se puede publicar contenido. Una vez que la plataforma da el aviso de que es posible publicar, el internauta tiene dos minutos para tomarse una foto y compartirla con sus seguidores.

BReal tiene la posibilidad de captar imágenes con las cámaras delantera y trasera, así que además del selfie, puede verse lo que la persona esta haciendo. Cabe señalar que esta red social no cuenta con la función de editar, por lo que resulta imposible intervenir las imágenes como se hace en otras plataformas digitales.

La red social privilegia el registro de la vida cotidiana, las fotografías de naturaleza espontánea que no da lugar a demasiado ensayo o aplicación de filtros o retoques. El tiempo límite de dos minutos y los avisos inesperados obligan a fotografiar lo cotidiano, no lo extraordinario o espectacular. Implica atrapar el entorno sin embellecimiento o preparación, lo que se logre en apenas dos minutos. BReal no incluye reacciones a través de likes o recursos semejantes, el usuario solo podrá reaccionar si manda a su vez una fotografía. El usuario no puede tomar fotos de su galería y necesariamente mostrará tanto su rostro como el entorno en el que se encuentra, es decir, una suerte de pequeño selfie, más una fotografía del entorno que lo rodea.

BReal intenta ir en contra de los estereotipos y falsas expectativas generadas por otras redes sociales. La evolución de la imagen en plataformas digitales llevó a la fotografía a convertirse en el principal recurso para documentar el estilo de vida, el estado emocional o el ideal corporal, por cierto, casi siempre inalcanzable.

Ante la falsificación de nosotros mismos y la búsqueda del perfecto avatar, BReal nos invita a regresar a lo ordinario, a la vida sin pretensiones, a la administración de lo que se hace público y a la interacción con los amigos más que seguidores desconocidos. BReal puede eventualmente dar cuenta de momentos especiales, pero la mayor parte de las veces captura lo rutinario, aquello que genera aburrimiento, saturación o incluso hartazgo. Es una red social que no requiere maquillaje, ni glamur; apuesta por lo sencillo y lo no programado, es una respuesta a la saturación de imágenes editadas y a los excesos del filtro y el Photoshop.

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