Jicotes

EL DEBATE

Meade buena parte de su intervención se la pasó revisando papeles. Quien lee, diría el clásico, entrega las cenizas del fuego de las palabras. Anaya, el Señor de las Cartulinas, lució fresco, moderno, frontal, preparado. Sigue sin convencer sobre la limpieza de su negocio millonario. López Obrador desconcertado, confundido, sin chispa, refunfuñón, viejito; de pena ajena.

EL DEBATE

México es uno de los países en los que menos entusiasmo provoca la democracia, en las encuestas internacionales que se han elaborado las opiniones son mayoritariamente desfavorables. Espero que el debate presidencial gane simpatías a las aspiraciones políticas de lo que políticamente somos: una sociedad plural, en las que cualquier líder, por minoritario que sea, puede manifestar sus ideas, oponerse y criticar las de los otros, y así aspirar a ser mayoritario.

En nuestra convivencia política generamos espacios donde públicamente examinamos los problemas y las soluciones desde diversas perspectivas. Nuestra cultura política está basada en la libertad, en el diálogo, en la crítica y en la tolerancia. Nadie tiene el monopolio del saber, los proyectos no se predican se ponen a consideración y a juicio de todos. En fin, creo que fue un buen debate, hemos tenido una clase política depredadora y aburrida, ahora también nos divirtió.

EL DEBATE

Muy dignos de mencionarse los moderadores del debate. Estaban preparados, sus preguntas fueron indiscriminadamente inquisitivas y no hay duda de que los dados no estaban cargados a favor de nadie. Practicaron un periodismo de altura. Felicidades. Mi impresión de los tres candidatos más fuertes.

Meade con respuestas más sólidas y estructuradas, pero de por sí tiene problemas para comunicar y ahora buena parte de su intervención se la pasó revisando papeles. Quien lee, diría el clásico, entrega las cenizas del fuego de las palabras. Anaya, el Señor de las Cartulinas, lució fresco, moderno, frontal, preparado. Sigue sin convencer sobre la limpieza de su negocio millonario. López Obrador dijo que se preparó con su hijo llenando estampitas y así lo demostró. Desconcertado, confundido, sin chispa, refunfuñón, viejito; de pena ajena. Demostró lo que ya sabemos, el peor enemigo de López Obrador es López Obrador.

MI TÍA EVANGELINA

Trato de regresar a mi cotidianeidad sin la presencia de mi tía Evangelina y simplemente no puedo. Escribir es mi remedio. Mi tía amaba la vida y luchó en todo momento por ella aunque ya no le ofreciera ningún placer y alegría. Era la fidelidad a un amante por el recuerdo de lo que en algún momento le había dado.

Yo no entendía su cruzada si la sobrevivencia lo único que le prometía era tos y dolor. Ella murió mientras dormía, la muerte, siempre astuta, la sorprendió con la guardia baja, sabía que despierta se hubiera defendido, aplazando y aplazando el desenlace. Siento mi conciencia tranquila, fui un fiel escudero en una batalla para mi tan incomprensible como absurda.

Como Sancho al lado del Quijote hice todo por ella, más que por su causa por su ideal. ¿Cuál era el suyo? La vida siempre hay que defenderla aunque la derrota esté garantizada; que no nos mate la muerte, que se nos acabe la vida. Adiós Chaparra. Descansa en paz.

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