Punto y Seguido

El atrabiliario erudito Silvestre Lanza

…y el príncipe besó a la bella durmiente que despertó mientras él se dormía y ella entonces lo besó a él que despertó mientras ella volvía a dormir y entonces él…

El atrabiliario erudito Silvestre Lanza, que presume de ser el alter ego de José de la Colina, meditaba en su cuarto de azotea, escuchaba atentamente a su perro hablar en español reclamando por qué le pusieron el nombre que le pusieron; pensaba, también, en los miles y miles de cruces casuales de gente mutuamente desconocida en las calles de ‘Esmógico City’; de madrugada escribe un cuento a cuatro manos con Edmundo Valadés y, sabiendo que no podrá dormir, traiciona quizá, unas mitologías.

Aquí van algunas anécdotas y algunos aforismos que el atrabiliario erudito soltó, primero al papel, y luego al océano llamado internet:

– La mejor autobiografía es mostrarse la lengua ante un espejo.

– Era un constante poeta de la catástrofe, o sea que se hacía justicia él mismo.

– Un buen escritor es un buen redactor, más un ‘no-sé-qué’ que queda balbuciendo.

– Platón no era muy original cuando exiliaba de su República a los poetas, pues los poetas siempre han sido unos exiliados.

– Una vez me extravié leyendo un ensayo literario y a la vez sociopolítico que se expandía en notas a pie de página… y en notas a pie de nota.

– El fecundo novelista grita al crítico siempre adverso:

—¡Me gustaría que escribiera usted una novela!

Y el crítico musita al novelista:

—Lo mismo le digo.

– En la Unión Soviética se convocó a concurso para un monumento a Puschkin. Se presentaron varios proyectos: Puschkin rompiendo cadenas, Puschkin cantando una oda frente al viento, Puschkin blandiendo una gran pluma de ganso como una espada, etc. Y ganó el primer premio: una estatua de Stalin con un abierto libro de Puschkin en las manos.

– Los autores social y políticamente comprometidos, o sea que escriben para “darle voz al pueblo”, ejercen la ventriloquía.

– Por apresurarse hacia la posmodernidad, se partió la ‘posmother’.

– Las escritoras guapas son todas geniales. Claro está que desde un punto de vista meramente objetivo.

– Cuando el arte intenta copiar a la naturaleza, ella se maquilla.

– Tan pacata que no leía a Giovanni Verga ni a Sergio Pitol.

– Para arruinar a su eterno plagiario, adrede comenzó a escribir mal.

– Se creía un temible panfletario y solo era un mecanógrafo delirante y rencorosillo.

– Los 36 tomos de sus ‘Obras Completas’ eran la respuesta al dilema: ‘Pensar o escribir’.

– Dado lo que ha sucedido a sus quimeras, los autores marxistas van de Marx a menos.

– Sus ‘Memorias’ debían titularse ‘La vuelta al ombligo en mil seiscientas páginas’.

—¿Y tu libro?

—Prohibido.

—¡Pero si ya no hay censura!

—Prohibido por los lectores.

—Voy a hacerme la autocrítica –dijo. Y empezó comprando un libro de gramática y ortografía.

– Cuento sin fin (fragmento)

…y el príncipe besó a la bella durmiente que despertó mientras él se dormía y ella entonces lo besó a él que despertó mientras ella volvía a dormir y entonces él…

– Las somníferas ovejas

Como se pasaba las noches sin dormir, le aconsejaron que imaginara ovejas que saltaban y las contara, una a una. Eso hizo, pero sus ovejas, aparte de que cada vez llegaban más en montón y no se dejaban contar, lanzaban fuertes y largos berridos que lo mantenían en el insomnio toda la noche.

– Etcétera

El actor, advirtiendo que su nombre se omitía en la crónica periodística del estreno, en la que sólo se decía: “Cumplieron bien con sus personajes los experimentados Fulano, Zutana, etcétera”, miró el etcétera con una lupa y descubrió levemente aliviado que, en fin, bueno, sí: allí, aunque algo apretujado, estaba él.

– Pandora

Se sospecha que la llamada caja de Pandora (ese cofrecillo del que, por haber ella imprudentemente quitado la tapa, salieron la pasión, la locura, los vicios, el trabajo y la mayoría de los males de la humanidad, que se abatieron sobre el mundo) era en realidad el coño de Pandora.

(José de la Colina falleció el pasado 4 de noviembre).

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