Punto y Seguido

El pasado presente

El presente es siempre toma de decisiones, pero, cómo alguien dijo una vez, aunque nosotros hagamos nuestra propia historia, no la hacemos tal y como la hemos escogido. Pero la hacemos…

I. Wallerstein, el respetable marxista, falleció como si nada. Lo más seguro es que haya muerto no como escogió dar tal paso, pero murió.

Mediante un cómodo viaje al pasado, escogí unos cuantos textos para distraer la mente.

El DINO

Cuando despertó, alguien lo había violado.

AMOR 77

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son. (Julio Cortázar).

NOVELA EN TRES TOMOS

I. El abuelo fue ladrón

II. Para que el hijo fuera banquero

III. Para que el nieto fuera poeta.

(Carlos Iturra)

CORTÍSIMO SUCESO

Una mujer vestida de negro entra a una farmacia y le exige al farmacéutico:

– Por favor, quiero comprar arsénico

El arsénico es tóxico y letal. El farmacéutico quiere saber más cosas antes de proporcionarle la sustancia.

– ¿Y para qué quiere la señora comprar arsénico?

– Para matar a mi marido.

– ¡Ah, caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo.

La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía de su marido abrazado desnudo en una cama con la mujer del farmacéutico.

– ¡Mil disculpas! -dice el farmacéutico- Atender por favor a la señora, no sabía que usted tenía receta. (Armando Arteaga)

SILENCIA

Qué pasó con usted. Por qué tan silencia. Tan sin ninguna palabra. Como si la iguana le hubiera comido la voz. Como si le hubieran puesto algodones en el esófago. Como si mis manos le estuvieran apretando el cuello. Como si le pusieran sobre la cara una almohada. Como si la fuéramos a enterrar mañana. (Guillermo Samperio)

CARTA CON UN SUEÑO

Querida Olga:

Sé que te extrañará esta carta y todo lo que te voy a contar. Sé que llevo quince años contigo, que eres buena mujer, que te quiero, que… vivimos momentos buenos y malos y que nunca hemos estado mejor. Tenemos un buen apartamento, yo tengo trabajo, los niños son una maravilla y entre tú y yo todo es armonía.

Pero hoy me senté en la terraza a contemplar el atardecer. Bebía de mi cerveza y sonreía del espectáculo. El roble de la avenida se veía imponente, el parque bullía de niños, los cometas se hinchaban en el aire y los pájaros buscaban los nidos entre los árboles.

De pronto todo eso me disparó una imagen que nunca te conté: de niño soñaba con ser un cometa o un pájaro. No te lo conté porque es algo ridículo: los niños siempre quieren ser astronautas, bomberos o policías. Yo quería volar, pero no dentro de un avión o como astronauta. No. Yo mismo quería ser el pájaro o el cometa. Y en ese instante empezaron a pasar las golondrinas. Millares y millares. Algo me impulsó a la azotea y allí supe que podía ir tras ellas. Bajé rápido a escribirte esta carta. Allá veo venir otra bandada. Me iré con ellas y creo que no volveré. Te quiero y besos a los niños.

Pedro.

PD.: Si nada de esto funciona por favor dile a los niños que resbalé de la azotea.

(¿Pedro?).

LA PELEA

Estábamos en la cocina. Discutimos. Le grité. Él se puso como un energúmeno. Cuando se me cayó el diente al suelo nos dimos cuenta de que la discusión se nos había ido de las manos.

—Lo siento —me dijo.

—Debí controlar los nervios —concedí yo.

Se agachó y cogí un cuchillo. Me dio el diente y lo piqué. Siempre nos ha gustado el pollo con un poco de ajo picado por encima. (Cristina Araujo García).

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