Opinión

Cuatro razones para no atender a la población, a pesar de la App “Tú decides”

Por más que nos hablen del “Querétaro maravilla”, quienes lo viven fuera de sus “clusters” residenciales (tipo El Campanario, El Campestre o Juriquilla…) saben que esta ciudad neoliberal está por colapsar, o ya colapsó en sus zonas más vulnerables.


Por eso, más que una innovadora convocatoria a la ciudadanía para que participe, “proponiendo al gobierno obras que la beneficien”, la App “Tú decides”, es un embuste. La población tiene mínimas posibilidades para incidir en las decisiones de gobierno, pues quienes deciden, ni siquiera son los cabildos, sino los grandes capitales


En la era global de las corporaciones, éstas imponen sus reglas por encima de los estados nación y los gobiernos neoliberales sólo se subordinan. El libro “Cleptocracia: el nuevo modelo de la corrupción” de Jenaro Villamil (Ed. Grijalbo) da cuenta con precisión de cómo funciona esto.


La ciudadanía “común”, por su parte, hace circo maroma y teatro, al recorrer un complejo laberinto, por muchos meses, para dar con el funcionario “correcto”. En el camino suele recibir cuatro respuestas recurrentes que indican que su caso tiene pocas posibilidades de solución. 


1- LA LEY: “A diferencia de los ciudadanos comunes, que pueden hacer todo lo que la ley no prohíba, los funcionarios públicos sólo podemos hacer lo que la ley mandata; por eso no podemos responder a su solicitud”. “Eso no nos compete” o “no tenemos facultades”; “acudan a las instancias competentes”. 


2- EL PRESUPUESTO: “La ciudad y sus demandas han crecido demasiado y no tenemos presupuesto; elijan las obras que aparecen en la App, o las más urgentes (¿arreglar el drenaje, dotar de agua su calle, detener la violencia, o clausurar la gasolinera, o reubicar el industrial de su zona?)”. 


3- EL TIEMPO: “Apenas iniciamos, denos oportunidad de organizarnos. Tenemos grandes ideas y ya verán”; o bien (si los ciudadanos tardaron años en dar con el funcionario correcto): “Me temo que ya no nos da tiempo; nuestra gestión está por terminar”.


4- LA CIUDADANÍA. “Es que la población es apática y no quiere participar”, “no está organizada” o “es bien conflictiva y no se pone de acuerdo”.

Frente a estas cuatro explicaciones (por no decir pretextos), en nuestras múltiples gestiones con funcionarios públicos, también hemos recibido otras razones muy distintas, de diversos regidores y funcionarios municipales, entre 2009 y 2024: 


SOBRE LA LEY: “Las leyes son ambiguas y SIEMPRE habrá la posibilidad de armar tramas legales que beneficien a la población solicitante. El problema es la falta de voluntad de la administración, pues eso exige trabajo” y en nuestra experiencia, la tónica de muchos funcionarios públicos es “nadar de muertito”.  


SOBRE EL PRESUPUESTO: “Si la ciudad ha crecido demasiado y no hay presupuesto, el gobierno es responsable: Por negligencia, corrupción o falta de autoridad se ha hecho de la vista gorda ante desarrollos inmobiliarios que crecen sin autorización, o porque se deja presionar para conceder irresponsablemente, cambios de uso de suelo, sin ton ni son”. “No hay presupuesto porque se permite a grandes empresas no pagar impuestos”. “La tarea del ejecutivo es precisamente la gestión; ha de tocar puertas ante diferentes instancias para conseguir que el presupuesto se amplíe y puedan atenderse las necesidades de la población”.


SOBRE EL TIEMPO: “Gran parte del pretexto del tiempo resulta de la falta de una visión estadista, de un plan integral. La falta de recuperación histórica (de buenas prácticas de gobiernos anteriores),  o la crasa desarticulación entre todas las oficinas que inciden en un problema, genera mucho desperdicio de tiempo. No es posible innovar, haciendo borrón y cuenta nueva. Parir de cero es la peor forma de iniciar una nueva administración”.


SOBRE LA CIUDADANÍA: “Por las exigencias de la misma población, hoy está de moda ‘la participación ciudadana’. Lástima que algunos funcionarios abuse, pidiéndole que colabore con acciones que corresponden al municipio, o utilizándola sólo para tomarse fotos. Es lógico que esto genere desconfianza en ella, y se resista a hacer equipo con el gobierno, cuando en otros contextos, la vemos con una enorme disposición a organizarse para mejorar su entorno”.
Funcionarios públicos y ciudadanía tienen mucho que aprender mutuamente.

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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