Opinión

El pacto de Coahuila desnuda al PRIAN

El pasado 9 de enero, el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, a manera de reclamo, dio a conocer por medio de la red X un documento titulado ‘Acuerdo Político Electoral Coahuila 2023-2024’, firmado por los presidentes nacionales del PAN y del PRI, el secretario nacional de elecciones del PAN, el coordinador de los diputados federales del PRI y el actual gobernador priista de Coahuila, actor principal al que fue dirigido el reclamo de Cortés pues lo acusó, públicamente, de mentiroso y de no cumplir su palabra.
Los pactos entre coaliciones son normales en muchos países del mundo. Es la manera en la que Pedro Sánchez llegó a jefe de gobierno en España, es como Olaf Scholz se hizo primer ministro en Alemania. Es la forma con la que llegó a presidenta del consejo de ministros de Italia, Georgia Meloni y un largo, pero
largo etcétera.
Por lo general, en dichos pactos entre coaliciones se pactan políticas gubernamentales. Por ejemplo, en España la coalición gobernante, encabezada por el PSOE, pactó con sus aliados la reducción de la jornada laboral, la amnistía para los independentistas catalanes o concesiones financieras a los partidos regionales.
De la misma forma es usual que haya una repartición de Secretarías de Estado o de algunos cargos importantes. A diferencia de nuestro país, por lo general esto se hace después de un proceso electoral, de tal manera que se negocia con base en el peso específico de cada partido. En México las coaliciones pactan antes de los procesos electorales un determinado número de candidaturas a representaciones
populares.
Lo que no es para nada normal es lo que pactaron PAN y PRI en el estado de Coahuila (en donde, por cierto, su tercer aliado, el PRD, fue totalmente ignorado, no le tocó nada del botín).
El documento dado a conocer por Cortés contiene 10 puntos para 2023. Los primeros se refieren a lo que les tocaría a los panistas en cuanto al reparto de candidaturas a diputaciones locales, secretarías, subsecretarías, organismos descentralizados, organismos desconcentrados, direcciones y el entero subsistema de educación, entre otras cosas. Es esto lo que le reclama el dirigente nacional del
PAN al actual gobernador priista de Coahuila.
Lo que llama la atención es que el PAN le reclame al PRI la entrega del Instituto de Transparencia estatal, dado que este órgano supuestamente es un órgano autónomo, no partidista. Este sólo hecho muestra el poco respeto que tienen panistas y priistas de los innumerables organismos dizque autónomos creados
durante los 36 años que duró la larga noche neoliberal en México. Este hecho exhibe al PAN y al PRI. Demuestra lo que muchos hemos señalado: la apropiación y el uso faccioso de organismos que deberían ser autónomos de los partidos políticos.
Del mismo calibre es la falta de respeto de PAN y PRI de otro poder, supuestamente autónomo, el poder judicial, dado que dichos partidos pactaron la ‘ratificación Bernardo con Magistrado’. A pesar de la pésima redacción, suponemos que se trata de la ratificación del magistrado Bernardo González Morales, del Tribunal de Conciliación y Arbitraje de Coahuila.
Da hasta pena ajena que el PAN le reclame al PRI ‘seis notarías’. Claro, ya sabemos que, en México, a diferencia de otros países más avanzados institucionalmente, la entrega de notarías es discrecional por parte de los gobernadores de turno con el fin de premiar a incondicionales, familiares o cómplices.
Dan vergüenza también los medios chayoteros, en los que se mostró más molestia por el hecho de que Cortés haya dado a conocer los acuerdos que por el ilegítimo contenido de estos.
Así las cosas, con el PRIAN.
anbapu05@yahoo.com.mx

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