Opinión

La agonía del Eros

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Sartre habla a través del protagonista de La nausea: “Si me hubieran preguntado qué era la existencia, habría respondido de buena fe que no era nada, apenas una forma vacía… Éramos un montón de existencias molestas, incómodas consigo mismas, ni unos ni otros teníamos alguna razón para estar aquí, cada ser, confuso, vagamente inquieto, se sentía de más en relación con los otros… Yo también estaba de más… Pensaba vagamente en eliminarme para aniquilar al menos una de esas existencias superfluas.”

La agonía del Eros es el segundo libro de Byung-Chul Han traducido al castellano. El original en alemán fue publicado en 2012. Dice la contraportada: “El narcisismo y el exhibicionismo exacerbados por la sociedad virtual del siglo XXI amenazan con la desaparición del Eros. ¿Están en peligro de extinción el misterio, la fantasía, el amor, el erotismo, incluso la protesta política?(Los aforismos son de Han y de los autores que cita):

1.      En realidad, el hecho de que el otro desaparezca es un proceso dramático, pero se trata de un proceso que progresa sin que, por desgracia, muchos lo adviertan.

2.      Vivimos en una sociedad que se hace cada vez más narcisista. La libido se invierte sobre todo en la propia subjetividad.

3.      El mundo se presenta solo como proyección de sí mismo. Deambula por todas partes como una sombra de sí mismo, hasta que se ahoga en sí mismo.

4.      La depresión es una enfermedad narcisista.

5.      Eros y la depresión son opuestos entre sí. El Eros arranca al sujeto de sí mismo y lo conduce fuera, hacia el otro. El Eros hace posible una experiencia del otro en su alteridad, que saca al uno de su infierno narcisista.

6.      La llamada a la motivación, a la iniciativa, al proyecto, es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato.

7.      La proclamación neoliberal de la libertad se manifiesta, en realidad, como un imperativo paradójico: sé libre.

8.      El tú puedes incluso ejerce más coacción que el tú debes. La coacción propia es más fatal que la coacción ajena, ya que no es posible ninguna resistencia contra sí mismo.

9.      El amor se positiva hoy como sexualidad, que está sometida, a su vez, al dictado del rendimiento.

10.  El sexo es rendimiento.

11.  La sensualidad es un capital que hay que aumentar.

12.  El cuerpo, con su valor de exposición, equivale e una mercancía.

13.  El otro es sexualizado como objeto excitante.

14.  No se puede amar al otro despojado de su alteridad, solo se le puede consumir.

15.  El otro ya no es una persona, pues ha sido fragmentado en objetos sexuales parciales.

16.  Hoy se pierden cada vez más la decencia, los buenos modales, y también el distanciamiento, a saber, la capacidad de experimentar al otro tanto como sea posible.

17.  A través de los medios digitales intentamos hoy acercar al otro tanto como sea posible, destruir la distancia frente a él, para establecer la cercanía. Pero con ello no tenemos nada del otro, sino que más bien lo hacemos desaparecer.

18.  En nuestro tiempo se produce una eliminación total de la lejanía, pero ésta, en lugar de producir cercanía, la destruye en sentido estricto.

19.  El capitalismo elimina por doquier la alteridad para someterlo todo al consumo. Sobre la alteridad no se puede llevar la contabilidad, ya que no aparece en el balance de haber y deber.

20.  El ojo erotizado, dominado por una pasión mortal: “Porque tus ojos que han penetrado a través de los míos hasta el fondo de mi corazón, encienden en mis entrañas un vivísimo fuego. Ten, entonces, misericordia del que perece por tu causa”.

21.  La comunicación erótica de la antigüedad era todo menos plácida. El amor era una peste perniciosa, una transformación que enajena al hombre de su propia naturaleza y le trae la extraña. El hombre actual permanece igual a sí mismo y busca en el otro tan solo la confirmación de sí mismo.

22.  Quien no tiene capacidad de muerte no arriesga su vida. En lugar de “ir a la muerte consigo mismo”, permanece “en sí mismo dentro de la muerte”. No se entrega a la muerte. Así se convierte en esclavo y trabaja.

23.  Hoy nos encontramos en un estadio histórico en el que el amo y el esclavo hegelianos forman una unidad. Somos amos del esclavo o esclavos del amo, pero no hombres libres.

24.  El capitalismo absolutiza la mera vida. Su fin no es la vida buena, su compulsión a la acumulación y al crecimiento se dirige precisamente contra la muerte, que se le presenta como pérdida absoluta. Acumular capital es mero sobrevivir.

@rivonrl

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