Opinión

La participación social en México, según datos del Informe país[1]

Por: Donancy Reséndiz Rosas

En los tiempos electorales que actualmente vivimos, resuena constantemente la expresión participación ciudadana, con la que se pretende aludir a aquella actividad mediante la que los individuos se involucran en la vida política, cultural y económica de su localidad, barrio, colonia, ciudad, estado o país.

El Informe país es un estudio realizado por el Colegio de México, cuyo objetivo es generar información sobre valores, percepciones y prácticas relativas al ejercicio de los derechos ciudadanos en México y a los factores que inciden en la construcción de la ciudadanía.

Este documento parte del análisis de la Encuesta Nacional sobre Calidad de la Ciudadanía IFE 2013, instrumento inédito diseñado específicamente para este proyecto, por el cual se aplicaron 11000 entrevistas a varones y mujeres de 18 años. La encuesta fue realizada en cinco regiones geográficas, diez estados y doce municipios del país representados en la muestra.

Según los resultados, en su mayoría los mexicanos relevan a un segundo lugar los derechos humanos cuando se piensa en capturar o castigar a presuntos delincuentes.

Respecto a seguridad y estado de derecho, la encuesta revela que 61% de las víctimas de algún delito no presentó denuncia; únicamente el 31% lo hizo, lo cual puede significar falta de credibilidad y confianza en relación con las respectivas instituciones. La principal razón que se esgrimió para no denunciar fue que, a final de cuentas, todo se reduce a trámites que no tienen los resultados deseados.

Respecto a la participación electoral en México, es importante retomar los datos arrojados en el proceso pasado, ya que el 1 de julio de 2012 más de 50 millones de mexicanos emitieron su voto (62.08% del padrón), de los cuales el 57.78% representaba a varones, y el 66.08% correspondía a mujeres. Para este año se espera menor participación, no sólo por tratarse de elecciones intermedias, sino también por el contexto nacional que se vive y por la falta de credibilidad de la población respecto de las instituciones electorales del país.

¿Cómo suceden esas otras actividades y participaciones de los ciudadanos en sus microespacios, para involucrarse en la vida pública?

El estudio que coordinó Fernanda Somuano destaca que 40% de los mexicanos hablan con otras personas sobre temas políticos, el 11% asiste a reuniones del cabildo municipal o delegacional, el 10% lee o comparte información política por alguna red social de la web (como twitter o facebook). Las tres actividades en las que menos toman parte los mexicanos son: (1) marchas o manifestaciones públicas, (2) tomas o bloqueos de lugares públicos y (3) huelgas; quienes más se involucran en estas prácticas son personas con secundaria terminada y -en el caso de huelgas, bloqueos y manifestaciones- se trata predominantemente de gente con educación universitaria.

¿Qué decir de la vida comunitaria? ¿Cómo se prestan apoyo los mexicanos unos a otros? ¿Qué tanta importancia le confieren al «otro»?

Solamente el 10.81% de los mexicanos participa en organizaciones religiosas, el 6.19% en asociaciones de padres de familia, el 5.47% en alguna organización deportiva, el 3.38% en un partido político, el 2.44% en algún grupo estudiantil y el 1.08% en la organización de protección de derechos humanos.

Según estas cifras, cabe preguntarse si en verdad hay participación ciudadana activa y comprometida en sus contextos inmediatos, participación por la que se involucren en la vida política, cultural y económica de sus propias áreas de influencia, de sus barrios, colonias y ciudades. La participación de la población en general en la vida pública es un asunto de interés permanente, e implica procesos educativos que se construyen día a día en colectivo; carece de sentido promover la participación popular sólo cada 3 ó 6, y esa participación no se ha de reducir a asuntos partidistas o coyunturales.

Hay dificultades en la participación pública de los grupos sociales por efecto de problemas estructurales, los cuales son abordados mediante algunos remedios improvisados, pero no con acciones planeadas y dirigidas. Así, no se consiguen resultados contundentes. Entre otras consecuencias, de esa falta de eficacia, la población termina cansada y, peor, lastimada y ofendida ante las conductas de los que se ostentan como servidores públicos.

El Informe país evidencia un asunto del que en su mayoría los mexicanos hablan, si bien en voz baja: desconfianza en las instituciones públicas; se percibe a la democracia como un sistema donde muchos participan y pocos ganan. Pero no sólo se desconfía de las instituciones, sino también desconfiamos del vecino, de aquel  con el que se comparte la vida diaria, del que está al lado. ¿Cómo se pueden reunir los vecinos o los connacionales para discutir el presente propio y construir el futuro común si hay desconfianza entre unos y otros? ¿Por quién, por qué y para qué ha sido sembrada y cultivada esa desconfianza mutua? ¿A quiénes conviene que los mexicanos no se reúnan, no dialoguen, no construyan vida común?

Éstos son sólo algunos datos tomados del Informe país, que pueden promover reflexión sobre la participación social de los mexicanos. Y tú ¿qué piensas hacer?


[1]SOMUANO, M. F. (2014). Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México, INE-COLMEX. México.

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