La Regularización de los Académicos por Honorarios en la UAQ

Cuando abordo este tema, me viene a la mente, el tema de la regularización de los pobladores asentados por necesidad en las periferias urbanas, en terrenos que eran predios ejidales o en zonas invadidas por colonos que cercaban con cables, láminas, lonas y cartones (de ahí la denominación de “Cartolandia”) el suelo que pretendían urbanizar y satisfacer progresivamente la necesidad de una vivienda, muchas veces en procesos largos de autoconstrucción.
No es comparable la regularización masiva de la tierra urbana y de los pobladores con la situación de los “trabajadores académicos por honorarios”, como los reconoce la UAQ, pero a partir del siglo XX, la contratación de profesores por honorarios ha ido incrementándose de manera significativa, al punto que según datos oficiales de la Coordinación de Información y Estadística de la Secretaría de Planeación y Gestión Institucional de la UAQ, señalan que de 2 mil 972 docentes, hasta el cierre del ciclo escolar 2023-2024, se registraron mil 683 maestros contratados por honorarios, con un promedio del 57 por ciento del total de los docentes universitarios, mientras que 627 profesores son Maestros de Tiempo Completo (7 categorías) que representan el 21por ciento, en tanto que 661 Maestros son de Tiempo Libre (5 categorías) que significan el 22 por ciento.
En términos de sexo, 932 son varones (55 por ciento) y 751 son mujeres (45 por ciento). En cifras porcentuales, la Facultad de Psicología y Educación, junto con la Facultad de Lenguas y Letras registran el 34 por ciento con el índice más bajo (pero mayor al tercio) de trabajadores académicos por honorarios, mientras que el más alto lo exhibe la Facultad de Enfermería con el 78 por ciento. En el promedio del 57 por ciento se ubica la Facultad de Filosofía. En números absolutos, las facultades con mayor número de docentes contratados por honorarios, son Ingeniería con 297, Enfermería 218, Medicina 195, Derecho 146 y la Escuela de Bachilleres con 145.
Como dato adicional está el hecho de qué de los 2 mil 972 integrantes académicos de la UAQ, solamente están sindicalizados, en el SUPAUAQ mil 288 docentes que son el 43 por ciento del total. Lo cual significa que sí el personal académico de honorarios que son el 53 por ciento se sindicalizara, podría alcanzar hipotéticamente en un recuento laboralla titularidad del CCT. Bajo estas perspectivas estadísticas están otro tipo de consideraciones. La primera cuestión es que las contrataciones por honorarios no pasan por la bilateridad que brinda el CCT al SUPAUAQ en el caso del ingreso, promoción y permanencia del personal académico, quienes se incorporan a la UAQ sin ningún tipo de protección laboral, seguridad social e indefensión jurídica, en casos del fin de su contrato semestral, ya que la UAQ hace las contrataciones unilateralmente y curiosamente en los procesos electorales se efectúan nuevas contrataciones y con las nuevas personas en las direcciones de las facultades y Escuela de Bachilleres aparece nuevo personal por honorarios.
Aparte del quehacerdocente, el personal de honorarios hace el trabajo de extensión y vinculación social con menos reconocimiento en los puntajes para los estímulos, ya que se canalizan a este tipo de contratación informal, una especie de“out-sourcing”, sin mediación de empresa subcontratada, sino con una persona física, sin relación laboral, como proveedor de servicios profesionales por “Honorolandia”.
Hay que señalar que se requiere un Programa Especial de Regularización de las y los profesores por honorarios, puesbuena cantidad de sus integrantes, hasta con más de 15 años de antigüedad y con grados académicos de Maestría y Doctorado no pasarán con el modelo actual. Con toda claridad afirmo que con el concurso anual de 25 “plazas de Tiempo Libre” para los aspirantes de honorarios es solamente un paliativo, pues se necesitarían 66 años para regularizar totalmente a los mil 637 trabajadores académicos, sin hacer nuevas contrataciones. Un proyecto incluyente de “crecer en la diversidad” y no “crecer en la perversidad” es regularizar con 300 plazas semestrales, mismas que en dos años y medio estarían resolviendo el problema de los contratados por honorarios.
No bastan los estímulos selectivos al personal de honorarios que hacen más desigual la tipología, que de por si ya están fragmentados entre quienes reciben su salario (“asimilados”) por horas frente a grupo y por horas administrativas, con percepciones nominales entre 202 y 107 pesos, menos impuestos, bajo el sistema de H-S-M. Los 25 “suertudos” que logran el tránsito de honorarios a tiempo libre, lo hacen sin antigüedad, como trabajadores académicos recién nacidos, en la categoría mas baja de Tiempo Libre.
La Universidad para cumplir con sus tareas sustantivas de docencia, investigación, Extensión y Difusión, no puede tener como plataforma de crecimiento y desarrollo el trabajo informal de los docentes por honorarios, pues no fomenta la identidad universitaria y la permanencia laboral. En consecuencia, es un imperativo categórico, la puesta en marcha de un PROGRAMA ESPECIAL DE REGULARIZACIÓN DE LAS Y LOS ACADÉMICOS POR HONORARIOS EN LA UAQ.



