Opinión

Ladridos en la Torre de Babel*

Por Agustín Escobar Ledesma

 

–¡A ver, a ver, esas que ladran como perros váyanse hasta atrás, a la última banca!

Las dos niñas no entendían lo que les decía la docente porque ignoraban el castellano, tampoco la maestra sabía lo que ellas hablaban porque desconocía el otomí, sólo interpretaban gritos y señas. Con la barrera del idioma de por medio, en el mismo salón de clases estaban la maestra y los alumnos en su mundo, mientras las niñas se refugiaban en el propio.

 

María Luisa Trejo González nació en Sabino de San Ambrosio, Tolimán, estudió en una escuela de monjas desde párvulos hasta tercero de primaria, donde las profesoras se comportaban con ella como personas de verdad. Esa escuela desapareció por lo que tuvo que ir a una primaria federal en la que la regresaron a primer año. Ahí fue el lugar en el que una profesora le gritaba cuando hablaba otomí, al igual que a una de sus compañeritas.

Por supuesto que la niña María Luisa no se dejó vencer por la adversidad, jamás bajó los brazos y, justamente, para no ser como su maestra, se convirtió en profesora bilingüe español-otomí para luchar en contra de la exclusión y el etnocidio de su cultura; fue así que cursó la Licenciatura en Español en la Escuela Normal del Estado de Querétaro y, en el año de 1977, se incorporó al Departamento de Educación Indígena, desempeñándose como profesora desde entonces, también es autora de varios libros de texto para primaria bilingüe: Mi libro de otomí de Tolimán (Ma he’mi dega ñhohño) (Ed. DGEI-SEP, México 1984); Lecto-escritura en lengua otomí. Mi libro de otomí de Tolimán. “Ñhó dega ñhóñhó de Maxei. Lengua Hñahñu de Tolimán” (Ed. SEP-Conaliteg, México, 1995).

“Si estudiábamos o no, a la maestra no le preocupaba. Desde entonces me propuse ser maestra y, después de clases, estudiaba dos o tres horas diarias más para entender el idioma español, había palabras y oraciones que no comprendía y las marcaba con una equis para que, cuando la maestra las explicara, corregirlas.

“También tuve otra maestra que se llamaba María Guadalupe Madera Tax, ella era yucateca y recuerdo que le daba por fumar dentro del salón, nosotras de todos modos siempre estábamos en nuestro mundo otomí, hasta la última banca porque ella tampoco nos quería porque hablábamos un idioma diferente.”

Ahora la profesora María Luisa Trejo González está al frente de un grupo de niños en la escuela primaria bicultural de Los González, Casa Blanca, Tolimán, Querétaro, una comunidad de tierra dura y árida, sembrada de piedras, cactáceas, pobreza y alcoholismo.

Los inquietos niños de piel morena y ojos de obsidiana, de tercer grado de primaria escriben indistintamente en español y en ñhäñho, también hablan y cantan en ambos idiomas o bien, primero cantan en su lengua materna y después, por cortesía, ante la ignorancia del visitante monolingüe, también en español.

Los pequeños niños de ojos rasgados como sus prendas de vestir, llegan por las mañanas al aula con el estómago vacío, por eso, cuando suena la chicharra a las 11 de la mañana, la hora del recreo, salen disparados a la cocina-comedor de la escuelita en donde les preparan un menú consistente en atole de sabores, tortillas y cuyo platillo fuerte puede ser arroz, frijoles o garbanzos. Los infantes comen con fruición su ración, su única alimentación en todo el día y, como también tienen hambre de juego, le dedican cinco minutos a corretear por los patios de la tierra tepetatosa, de la que el aire en ocasiones levanta una buena polvareda a manera de obsequio.

La profesora bilingüe hñäñho-español, María Luisa Trejo González, nunca se ha callado las injusticias en cualquier lugar en el que se encuentre, lo que le ha valido ser marginada constantemente, o por lo menos, ser enviada a las escuelas más alejadas a la comunidad a la que pertenece.

Cuando María Luisa solicitó trabajo en Educación Indígena, en 1977, el entonces director regional, Rufino Maqueda Rangel le dijo “núnge gi ‘ralki ri poho” que literalmente significa “sólo que me des tu cola”. La maestra, angustiada y con el llanto contenido dice: “Yo ni lo conocía, nunca lo había visto. Me sentí humillada. La necesidad me hizo fingir ser su amiga, me hice la loca, sólo así me contrataron y enseguida me mandaron a un propedéutico a Ixmiquilpan, Hidalgo.”. A lo largo del tiempo el profesor Rufino, un hombre alto, gordo y de ojos borrados, continuó acosando sexualmente a María Luisa y a otras profesoras, María Luisa lleva un registro pormenorizado.

Después de tres décadas en el subsistema de Educación Indígena, María Luisa Trejo se ha caracterizado por investigar las manifestaciones de su cultura y, principalmente, de su idioma; también es una férrea defensora de las variantes dialectales de la región del Semidesierto queretano que se contraponen o complementan, según el caso, con las variantes de Amealco y las de los estados de Hidalgo y México.

Testigos protegidos

Según la profesora María Luisa, la mayoría de maestros bilingües han sido cooptados por el Instituto Lingüístico de Verano (ILV) para que profesen la religión de los Testigos de Jehová; el ILV, además de investigar la lengua, influye en el comportamiento de los profesores que a su vez inciden entre los niños de las comunidades; a los profesores que se pasan a ese grupo les publican trabajos, les dan apoyo, los llevan a Estados Unidos a traducir.

“Hay niños de las escuelas que por un dulce se aprenden citas de la religión de los Testigos. Esto ha provocado la división de las comunidades puesto que a los niños católicos les dicen Los santos y a los Testigos de Jehová, Los diablos. La situación ha llegado al extremo de la violencia cuando un hombre mató a su mujer por andar en una reunión promovida por los maestros para acudir con los Testigos de Jehová.”

*Texto del proyecto “Extranjeros en su tierra. Escritores en Lenguas Indígenas”, apoyado por el Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Querétaro 2011, del IQCA.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba