Opinión

Ramón del Llano Ibáñez (1951-2011): In memoriam

Por Paco Ríos Agreda

Apenas el pasado viernes 19 de noviembre me encontré con mi amigo Ramón del Llano Ibáñez en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la Universidad Autónoma de Querétaro, para asistir a un Foro sobre Violencia y Narcotráfico, al que había invitado, entre otros, a Juan José Gutiérrez Álvarez, profesor investigador de la Universidad Estatal de California, campus Monterey Bay, para disertar sobre la perspectiva norteamericana al problema de las drogas. Después de la interesante presentación de Gutiérrez Álvarez, Ramón del Llano, organizador del evento, hizo algunos comentarios acerca de la obra que estaba preparando, junto con investigadores de la UAQ y de varias universidades de España. En la misma, del Llano Ibáñez, incluiría un texto sobre la violencia, analizada desde la mirada del Marqués de Sade.

 

Al término del acto, saludé a Ramón del Llano, a Juan José Gutiérrez, a Manuel Basaldúa, a Maricamen Gilio (a quien felicité por su cumpleaños) y a varios estudiantes de la FCPS. Ramón me comentó que ya se sentía un poco mejor de una supuesta molestia que tenía en el pecho, sufrida después de una maratónica sesión de tenis de mesa (más conocida como ping pong), que había sostenido con los jóvenes de la FCPS. Difícilmente podía uno ganarle un juego a Ramón. Es más, creo que estaba jugando la final con un estudiante y por la molestia que le vino se vio en la necesidad de suspender el partido, pero no que lo hubiera derrotado el adversario juvenil.

Yo puedo contar con los dedos de la mano los partidos que le gané, en su antigua casa cercana al campus central de la UAQ y en su casa actual, en la ribera de la presa de la comunidad de Corea, en la delegación de Santa Rosa Jáuregui.

Sin embargo, el asunto de su salud se fue por otros derroteros, pues ese mismo día, en lugar de tomarnos unas chelas, Ramón se tuvo que internar en un hospital privado, pues no se sentía bien, se le veía cansado y con agotamiento acumulado.

Después de los estudios clínicos que le hicieron, éstos revelaron que tenía un problema cardíaco. Ante ello, durante los días del puente revolucionario, le hicieron un cateterismo y le colocaron un marcapasos provisional. Todo parecía indicar, que iba muy bien, sin embargo, inesperadamente, la mañana del miércoles 24 de noviembre, se agravó y lamentablemente falleció.

Nadie lo creía, ni los estudiantes, ni los profesores, ni los amigos y mucho menos sus familiares. Ramón del Llano Ibáñez, nacido un 9 de agosto de 1951, en la delegación Iztapalapa (sí, la de Juanito), en el Distrito Federal, estaba en plenitud: así lo indica su obra académica (además de literaria, pues también escribió y publicó poesía, misma que presentó en la Feria del Libro del Palacio de Minería, a mediados de los noventa), entre cuyas obras destacan: Transformación de la tenencia de la tierra a partir de las Leyes de Desamortización en Querétaro: 1856-1862, inspirada por la desaparecida Carlota Bottey y coordinada por Héctor Samperio Gutiérrez, coordinador del Centro de Estudios e Investigaciones Antropológicas de la UAQ (CEIA-UAQ). Este trabajo apareció en el volumen II, publicado por el Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México (CEHAM) y la UAQ, en el año de 1989. En el año de 1995, del Llano ganó el primer lugar en el Premio Alejandrina, en el Área de Ciencias Sociales y Humanidades, con el trabajo: La Iglesia Católica durante los años de la Reforma en la Ciudad de Querétaro, de 1854 a 1880, si no me equivoco y según recuerdo, esta investigación fue su tesis de Maestría en Historia, por la UAQ.

Posteriormente realiza sus estudios de doctorado en Sociología por la UNAM y viene una segunda fase de gran productividad, sobre todo en el campo de la historia regional. En este tenor, en el año 2005, publica en dos volúmenes, Valentín F. Frías y sus efemérides queretanas de la época del Carrancismo. 1917-1919. Posteriormente en el año 2006 sale a la luz pública El Partido Católico y el primer gobernador de la Revolución en Querétaro: Carlos M. Loyola, bajo el sello de la FCPS y la UAQ.

Sin duda, la conmemoración del Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana, constituyeron un estímulo a la producción académica de Ramón del Llano, pues aparecen sus libros Cristeros bajo el cielo fiel de Querétaro (Ed. Plaza y Valdés), Amores inclementes. Últimas des-venturas de Maximiliano (UAQ-Miguel Ángel Porrúa), misma que se reeditó, apenas hace un mes, en la madre patria, con el sello de la Editorial Académica Española (EAE), con un subtítulo que reza. Querétaro y el fin del Segundo Imperio en México.

No descansaba Ramón del Llano, y junto con Oliva Solís Hernández, publica en el transcurso de 2011, dos obras: la primera de ellas corresponde a Historia, tradición y modernidad en el estado de Querétaro (Siglos XIX y XX), con los sellos editoriales de la UAQ y Miguel Ángel Porrúa, la segunda obra es: El Porfiriato y la Revolución Mexicana en el centro del país. Miradas desde Querétaro y Tlaxcala, con las mismas casas editoras. Las últimas tres obras fueron presentadas en una sola sesión, el pasado miércoles 19 de octubre de 2011, en la FCPS de la UAQ, dándonos un verdadero banquete académico, con los comentarios de Víctor Gabriel Muro, investigador de la propia Facultad, de Gerardo Necoechea Gracia, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y de un servidor que se vio distinguido por la invitación que le hizo del Llano Ibáñez. La moderación corrió a cargo de Leticia Guzmán (en un gesto simbólico de total reconciliación).

En particular, confieso que falté al código no escrito de no debatir con el autor, en una ceremonia de presentación de su libro (y de Oliva) pero creo, que aun a sabiendas de que no íbamos a estar de acuerdo, me hizo la invitación. Ramón esgrimió sus argumentos en su texto final y yo expresé los míos.

En algún momento, tal vez, Tribuna de Querétaro, pueda publicar mi versión resumida, para conocimiento de sus críticos lectores. En fin, querido Ramón, nos dejaste en el mejor momento de tu vida, el más intenso, el más vivo, el más productivo y el más inesperado. Tus amigos de Psicología, de Filosofía y de Ciencias Políticas, te añoraremos, te extrañaremos y deseamos que tengas el mejor de los caminos en tu ruta hacia el Mictlantecuhtli. A tus hermanos, a tus hijos, Luis Ángel y Anaí, a Maricarmen, la madre de tus hijos, y a Áurea, tu última compañera, les mandamos un abrazo solidario. Y como decía, en el velatorio, una de las leyendas de las flores de tus alumnos: “Nos vemos en la siguiente ronda…”

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