Opinión

“Si me permiten hablar”

Por Pamela Erin Mason Ramos

En el mundo, existen voces que no se podrán callar nunca, grupos sociales que luchan sin cesar para abolir desigualdades y mejorar sus condiciones de vida, que ante las amenazas yerguen sus cabezas en alto y que sin importar si son mujeres u hombres, se saben parte de una colectividad que necesita ser reconocida. Estas voces, como la de Domitila Barrios de Chungara, son precisamente lo que obras como los discursos-testimonio buscan encontrar para traspasar fronteras.

Moema Viezzer, autora brasileña, trae al lector no sólo la historia de una mujer indígena de las minas de Bolivia, sino de todo un pueblo que se sabe parte de las minorías y que lucha en conjunto para dejar atrás marginación, pobreza y olvido. Domitila Barrios de Chungara es una mujer de los Andes bolivianos que lucha junto al Comité de Amas de Casa de la comunidad minera Siglo XX, para que su voz sea escuchada por las cúpulas del poder y así, lograr mejorar su situación de vida.

Ella, al igual que muchas otras mujeres, forma parte de familias de mineros que día con día laboran en condiciones infrahumanas al no contar con los requisitos mínimos de salubridad y seguridad dentro de las minas.

Dentro de este discurso-testimonio (DT) se pueden reconocer varias características manejadas por autores como Prada Oropeza o Luisa Martín Rojo, que precisamente respaldan dicho carácter discursivo de la obra de Viezzer. Además, dentro de este DT se puede advertir una clara perspectiva de género de la cual hacen hincapié Mariluz Domínguez y Luis Oquendo en su análisis “Si me permiten hablar…” publicado en 2002. De esta manera, comenzando con el análisis que hace Prada, se puede notar, además de su carácter de urgencia, la intencionalidad perlocutiva del enunciado, al decir Domitila que su testimonio quiere que sirva para “la generación nueva, para la gente nueva […] (para) crear nosotros mismos los instrumentos que hacen falta y mejorar nuestra lucha para liberarnos definitivamente del imperialismo e implantar el socialismo en Bolivia”. Domitila busca explícitamente que su voz sea llevada más allá de las aulas, busca claramente que su voz mueva al lector y lo una a su lucha.

A su vez, Luisa Martín Rojo desde su trabajo “El orden social de los discursos” rescata características del discurso señaladas por Michel Foucault en El orden del discurso, que hacen notar las implicaciones sociales a través de éste; de las cuales podemos identificar algunas como características del DT de Viezzer. En primer lugar se rescata “el papel del discurso en la transmisión persuasiva y en la legitimación de ideologías […], valores y saberes”, y en segundo lugar la autora señala cómo los discursos cumplen con dos funciones distintas, una referente a la conservación del status quo, y otra que corresponde a los discursos que buscan romper precisamente con esta línea que sigue el discurso dominante; como lo intenta Domitila a través de Viezzer. Martín Rojo señala cómo el orden discursivo “se asienta […], sobre un principio de desigualdad”, por tanto se puede identificar como el discurso de Domitila, desde las trincheras de la marginación, hace frente al discurso autorizado, como lo llama Martín Rojo.

Por último, el DT presentado por Moema Viezzer es analizado cuidadosamente por dos venezolanos, Mariluz Domínguez y Luis Oquendo en un artículo para la Revista del Centro de Ciencias del Lenguaje. En dicho trabajo se rescata la perspectiva de género del DT al señalar cómo además de buscar desmantelar el discurso dominante, la obra de Viezzer contribuye a la historia de las mujeres, ya que “a diferencia del discurso histórico construido desde el poder […] y el género dominantes, en este texto aparecen las mujeres como participantes de un proceso revolucionario”. Además, el manejo del “yo” que analizan Domínguez y Oquendo señala que el DT de Viezzer no sólo rescata un “yo amplificado” dentro del nosotros, sino además, dentro de un nosotras particular que abarca “únicamente a las esposas de los mineros, a aquéllas que participan en las luchas de la clase trabajadora, y a las latinoamericanas” y no a aquellas feministas o pertenecientes a los grupos poderosos, ya que dice Domitila, no son ellas las que comparten su situación ni ideología particular.

Por esto, la perspectiva de género inmersa en el DT de Moema Viezzer actúa como representación de la lucha de las mujeres por alcanzar la equidad de género y por señalizar su participación dentro del desarrollo de la sociedad, el cual no puede ser ignorado.

Domitila Barrios de Chungara demostró en su discurso que la lucha por la igualdad social debe traspasar las condiciones de género y unir al pueblo a través del diálogo para romper con el discurso hegemónico que los mantiene viviendo en la miseria.

Es por esto que no debe caber duda que como Domitila, existen muchas voces en Latinoamérica buscando ser escuchadas, transformar su realidad y así como ha hecho Moema Viezzer, hay que permitirles hablar.

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