Opinión

Sigue lo que sigue

Bien. Las vacaciones en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), me dieron un tiempo para sacar pendientes, reflexionar y cargar la pila. Cuestiones necesarias para continuar con la observación de lo que ocurre en la vida de la institución donde, a mi pesar, la división se profundiza. Debo repetir que en mis notas sobre el tema, no me mueve nada personal, salvo que mi vida me involucra. Tampoco tengo otro interés que el de explicarme lo que ocurre y contribuir al debate en curso, desde mi punto de vista.

Digo en curso, porque sucesivos actos de las autoridades universitarias (el irresuelto conflicto laboral, la intervención alevosa en la Escuela de Bachilleres de la UAQ, mediante un acuerdo ambiguo tomado por el Consejo Universitario, las maniobras contrarias a la voluntad de algunas facultades, para imponer consejeros universitarios, entre otros) han hecho que el nivel de polarización que vive la universidad escale (en lugar de llegar a acuerdos con base en la legalidad vigente). Estos hechos, no tendrían lógica institucional, salvo, digo yo, que se trate de actos inscritos en la (adelantada) sucesión de la rectoría. De ser así, es un mal presagio.

El consenso se alcanza cuando un individuo convence a un grupo, o un grupo a otros grupos. Cuando no convence, se trata de una imposición y subordina o elimina a la disidencia.

A decir de algunos compañeros docentes, no se puede convencer con mentiras. Menos en una institución de educación superior como es la nuestra, en la cual se enseñan las distintas formas de conocimiento científico y tecnológico, en un marco de libertad y rigor demostrativo.

Sin embargo, cobijada por Rectoría y el Consejo Universitario, la disidencia del Comité Ejecutivo 2016-2018 del SUPAUAQ, (electo en urnas) sigue actuando con una falsa representatividad. No hace mucho y por ejemplo, este grupo dio como un gran triunfo el amparo que les concedió la juez de distrito y se montó en él para seguir usurpando las funciones del CE 2016-2018 que encabeza el M. en D. José Saúl García Guerrero.

Sólo que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) cumplió con lo ordenado por la juez y enumeró las razones por lo que no le concedió la toma de nota, al grupo de la maestra Nuri Villaseñor Cuspinera. Estas acciones manifiestan una posición irreductible, que impide conciliar. Sobre todo en las cuestiones que se refieren a los derechos laborales de los profesores. El problema laboral se agudiza con las sucesivas violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo y la informalidad en que trabajan los profesores contratados por honorarios (mil 200 aproximadamente).

En el tema de la UAQ, en el Consejo Universitario, ante el señalamiento de las 383 observaciones realizadas por la ESFE, acumuladas durante los periodos 2014, 2015 y 2016, el Dr. Gilberto Herrera Ruiz aseguró que todas “habían sido aclaradas en tiempo y forma” (25/05/17). Pero, el titular de la ESFE, semanas después, explicó: “son los órganos de control interno los que deben valorar y dar seguimiento a las observaciones” y precisó: “en este caso de la Universidad, para saber cómo va a solventar eso, para castigar a quien deben de castigar y cobrar, en caso de haber recursos que se deban reintegrar” (Cfr. en Códigoqro, 22/6/17)).

Ahora conocemos, como mejor coartada, los resultados de una auditoría externa, pagada con los recursos de la Universidad (creo, yo), en la que todo cuadra ¿Y el contralor?

¿Qué decir del Consejo Universitario? En reiteradas ocasiones, el colegiado ha tomado decisiones contrarias a la Ley Orgánica y al Estatuto Orgánico, asumiendo funciones para las que no tiene autoridad, interviniendo en la vida académica de escuelas y facultades, sin sustento en los protocolos establecidos y, negando la palabra a quienes desean expresarse sobre asuntos que, un grupo de consejeros, no quiere escuchar.

Ante este panorama, que no va a cambiar, ¿qué autoridad podría garantizar un proceso de elección, basado en la legalidad? ¿Cómo puede asegurar que habrá piso parejo para todos los candidatos? (que los hay, con aspiraciones legítimas).

Desmenuzar todo lo ocurrido durante la gestión del Dr. Gilberto Herrera Ruiz es tema de una futura meditación, que ocupará a los historiadores de la UAQ. Explicar el innegable crecimiento y proyección de la institución, los resultados de la visión empresarial, impulsada por la Rectoría, la construcción de infraestructura y la incapacidad para consensar su proyecto entre la comunidad universitaria. Estos son algunos asuntos por esclarecer.

Por ahora, ante el proceso electoral que se avecina, me parece, los universitarios deben hacer de la política y el debate interno, las mejores herramientas para informarse, reflexionar, argumentar y convencer.

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