Opinión

Sombra de duda

Por: Salvador Rangel

La duda siembra desconfianza, se tejen rumores en torno a la verdad y mientras menos se aclare, más crece la incertidumbre.

En todo proceso electoral existen dudas sobre el legítimo triunfo de un candidato, sea municipal, estatal, no se diga en cuanto a la elección presidencial.

En 1929, en la elecciones presidenciales, oficialmente triunfó Pascual Ortiz Rubio, candidato del recién fundado Partido Nacional Revolucionario (PNR), con el 93.55% de votos; y José Vasconcelos obtuvo el 5.32%. La victoria dejó una estela de dudas. Era un secreto a voces que Pascual Rubio fue designado por expresidente Calles y su margen de maniobra política estaba acotada. Finalmente, Ortiz Rubio renunció al cargo presidencial el viernes 2 de septiembre de 1932.

En las elecciones de 1940, entre el candidato del Partido de la Revolución Mexicana (PNR), Manuel Ávila Camacho, y Juan Andrew Almazán, del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), triunfó el candidato oficial con el 93.89%, contra el 5.72% de Juan Andrew. Otra estela de duda.

En 1952, la elección presidencial entre Adolfo Ruiz Cortines, del PRI, y Miguel Henriquez Guzmán la ganó el candidato oficial Ruiz Cortines, con 74.31%, frente al 15.87% de Henríquez Guzmán. Otra estela de duda.

La elección en 1988, entre Carlos Salinas de Gortari, del PRI, y Cuauhtémoc Cárdenas, de una colación de partidos; la ganó oficialmente Salinas. Otra estela de duda.

En la elección de 2006, entre Felipe de Jesús, del Partido de Acción Nacional, y Andrés Manuel López Obrador, del PRD, la ganó “haiga sido como haiga sido” Calderón. Otra estela de duda.

En las elecciones de 2012, entre Peña Nieto, candidato del PRI, Andrés Manuel López Obrador, del PRD, y Josefina Vázquez Mota, del PAN. Se elevaron quejas por la falta de equidad en la cobertura de espacios noticiosos en la campaña electoral, se favorecía al candidato del PRI, además de que según el PRD y el PAN los gastos de campaña del PRI excedieron el tope, así como la presunta compra de votos por medio de tarjetas de débito para una tienda departamental. Ganó el candidato del PRI. Otra estela de duda, no por el margen de votos, sino por el apoyo de Televisa.

Así llega de nueva cuenta el PRI al poder; según sus publicistas, es un “nuevo PRI”, pero sin cambios en los políticos y sus maniobras.

El presidente Enrique Peña Nieto convoca a un cambio estructural en el país, firma el Pacto por México, con el PRD y el PAN, se abre a la iniciativa privada PEMEX y se realizan reformas en educación y en el área de telecomunicaciones.

Toda va muy bien, los índices delictivos van a la baja, se presumen estadísticas, se detiene a los principales jefes de la delincuencia organizada.

Pero el 26 de septiembre, en Iguala, Guerrero, asesinan policías municipales a seis personas: tres estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinpa, además del chofer del autobús donde viajaban los estudiantes; en esa acción fallece un joven futbolista que viajaba en un camión con sus compañeros de equipo y una señora alcanzada por las balas de los municipales. Pero además secuestran a 43 estudiantes de la Escuela Normal.

En este lamentable hecho, la presidencia de la República no tiene relación alguna. Por la gravedad del caso, el delito fue atraído por la Procuraduría General de la República y no será sino hasta 33 días después cuando el presidente se reúna con familiares de los aún desaparecidos.

Y por si este problema no fuera poco, surge otro: se concede la licitación a una empresa china para la construcción del tren México-Querétaro; a los tres días, el presidente la revoca; se cuestiona a dos empresas nacionales que participarán en la construcción, una es propiedad del cuñado de Carlos Salinas y la otra ligada al sexenio de Peña Nieto, cuando era gobernador del Estado de México.

Y ahora resulta que una propiedad valuada en 87 millones y adquirida en abonos que está pagando por la primera dama de la República, fue vendida y está registrada por la empresa del cuñado de Carlos Salinas.

Pero si esto no fuera suficiente, esta propiedad es colindante con una que fue donada por Televisa a la actual esposa del presidente, Angélica Rivera, a los 17 días de su matrimonio.

Y los nostálgicos se quedan con un mar de dudas.

rangel_salvador@hotmail.com

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