SRG: Un Pastor Tridentino Convertido en Profeta Lascasiano (Parte I)

“El café, con todo y su aroma, es sangre de indígena”. (Samuel Ruiz García)
Como lo ha expresado el Dr. Antonio Arvizu, coordinador de este homenaje académico a “JTatic Samuel Ruiz García”, nació en Irapuato, Gto. (Aunque algunas versiones señalan que nació en lo que era el D.F.) un 3 de noviembre de 2024. Por lo cual es un honor para su servidor, participar en el memorial del Centenario de su Natalicio, este 19 de noviembre de 2024, (“Día Internacional de la Filosofía”), precisamente en el espacio de lo que originalmente eran y son las instalaciones de la Licenciatura de Historia y que por resolución del H. Consejo Académico de la Facultad de Filosofía, se acordó designar a este recinto, por su trayectoria a favor de los pueblos indígenas en la consecución por sus derechos, con el nombre “Jtatic Samuel Ruiz García” que conserva hasta la fecha. Todos los conferencistas participantes en esta jornada (Antonio Arvizu, Gonzalo Guajardo, Bernardo Romero y un servidor) éramos, sin mal no recuerdo, integrantes del H. Consejo Académico. La invitada de honor a la develación de la placa conmemorativa fue la indígena otomí Jacinta Francisco Marcial.
Regresando con Samuel Ruiz, ahí en León, realizó sus estudios de primaria, al término de los cuales, allá por 1937 encaminó sus pasos por la vida religiosa ingresando al Seminario de la Diócesis de León, Gto., dónde continuó sus estudios de latín y griego y posteriormente en el Seminario Mayor de la misma ciudad, donde cursó también Filosofía. 10 años después, en 1947, fue enviado a la “Pontificia Universidad Gregoriana”, a concluir la formación en Teología. Vale la pena señalar que son enviados al teologado de la Universidad Gregoriana, exclusivamente los prospectos seminaristas con excelentes calificaciones y con perspectivas personales a la vida sacerdotal. Culmina su formación en Teología y es ordenado sacerdote en “Ciudad Eterna” el 2 de abril de 1949.
Permanece un período más en Roma y realiza un posgrado en el Instituto Bíblico. Después regresa a Guanajuato y ejerce una pastoral tradicional, tal como se estilaba en el Bajío Mexicano, semillero de vocaciones religiosas, forjadas en el contexto de la ideología cristera. No es extraño que muy cerca de León y de Silao, Gto., se encuentre el monumento más significativo de Cristo Rey, en México, en la cumbre del Cerro del Cubilete. Poco tiempo después se inserta como docente en el Seminario y, en 1954, fue nombrado Rector del “Seminario Tridentino de la Madre Santísima de la Luz” de León. 5 años después, en 1959, se conoce su postulación como futuro Obispo de Chiapas, cuestión que toma forma con su consagración episcopal el 25 de enero de 1960, por parte de Monseñor Manuel del Campo Padilla. El vínculo del presbítero Samuel Ruiz García con la crema y nata de la sociedad leonesa se reflejó con la despedida que le hicieron en el Club Campestre de León, a finales del año de 1959.
Curiosamente, toda su formación religiosa conservadora, sufrió un giro de 180 grados, principalmente por tres factores: el Concilio Vaticano II (1962-1965), que planteó la adecuación de la Iglesia Católica a los “signos de los tiempos”, aunado a su participación en el Sínodo Episcopal de Medellín, realizado en el convulsivo año de 1968, en el que el acuerdo central de los obispos fue la inserción de los actores religiosos entre los grupos populares, a través de la “Opción por los Pobres”.
Un tercer elemento en la “conversón” del obispo Ruiz García fue la propia realidad indígena de los pueblos tzotziles, tzeltales, tojolabales y choles que vivían, a pesar de la Revolución Mexicana de 1910, en una situación de atraso, explotación económica en las plantaciones de café y plátano, en las fincas ganaderas, en la práctica clandestina de los talamontes, en el intermediarismo, la discriminación, exclusión social y sus condiciones infrahumanas de vida.
Esta “Opción Preferencial por los Pobres” fue un posicionamiento de la Asamblea Diocesana de SCLC, en el año de 1975, que Don Samuel formuló, desde la perspectiva étnica de la Diócesis de la Antigua Ciudad Real, como “Teología India”. Sin duda, la realización del “Congreso Indígena” de Chiapas, en el año de 1974, inicialmente formulado por el gobierno chiapaneco, pero al ver los alcances del fenómeno prácticamente dejaron en manos de la Diócesis de SCLC, de académicos y de laicos comprometidos con trabajos organizativos, sobre todo de los grupos indígenas de la Selva Lacandona, pero también de Los Altos, de la frontera con Guatemala y del Norte de Chiapas.
(Continuará).