Opinión

Universidad: Más sobre la ilusión neoliberal-populista

Por Ricardo Rivón Lazcano

Hace casi dos años el historiador estadounidense Anthony Grafton, profesor de la Universidad de Princeton y miembro de la Academia Británica, se lamentaba irónicamente de la crisis que enfrentan las universidades británicas, a la que califica como crisis de la mente y del espíritu.

El origen de tal situación se remonta tres décadas atrás en la que políticos, burócratas y administradores de todas las filiaciones políticas han ido atacando las bases de la vida académica.

Grafton comenta que tanto él –como tantos otros humanistas estadounidenses– durante muchos años envidiaron a los colegas que daban clases en universidades británicas. Mientras los estadounidenses tenían cubículos con piso de linóleo, los ingleses tenían oficinas con alfombra. Los primeros trabajaban en escritorios, aquellos se sentaban junto con sus estudiantes en sillones mullidos y compartían copas de jerez. Pero sobre todo, los norteamericanos sentían una tremenda presión para estar en “lo último de lo último” y mostrarle al mundo que eso era lo que hacían: ser incansablemente innovadores, interdisciplinarios e industriosos.

Pero las innovaciones más originales, las que modificaban radicalmente la forma de mirar e interpretar la realidad las elaboraron los humanistas ingleses, algunos de los cuales hemos tenido entre nuestras referencias bibliográficas acá en las aulas queretanas: Edward Thompson, Eric Hobsbawm, Frances Yates y Peter Burke.

La clave de esa forma de innovación está, curiosamente, en vitalizar, actualizar y preservar las disciplinas y formas de conocimiento tradicionales, esto es, el tejido sociocultural: lenguajes, interpretaciones precisas de textos e imágenes y objetos, análisis y argumentos filosóficos rigurosos. De otra manera, toda esa “sexy interdisciplinariedad” (expresión de Grafton) sólo producirá un hilillo de palabrería a la moda.

En sus reflexiones utiliza una alegoría culinaria: “Había un espíritu similar al de la comida lenta (slow food) en la vida universitaria británica, basado en el consenso de que la gente debería de tomarse su tiempo en hacer que un artículo o un libro, fuera tan denso y tan rico como pudiera. Las buenas universidades estadounidenses –dice– no es que fueran exactamente como un restaurante de comida rápida (fast food), pero sin duda sentíamos esa presión por producir de manera constante y veloz”.

El ritmo de la vida académica se ha acelerado y el monto de lo producido es alto, pero el tejido social entre los profesores está desgastado. Hay un deterioro en la calidad de las relaciones sociales entre universitarios que confirman la tesis de que el progreso moral carece de garantías, tanto así que es innegable el retroceso. En los últimos años, el ataque ha sido más intenso que nunca: los presupuestos se han reducido y las universidades se han apretado el cinturón aún más para subsistir. Y los recortes pervivirán.

Los administradores, concluye Grafton, han respondido no a través de la resistencia sino, en su mayoría, mostrando que pueden “hacer más con menos”. Para explicar cómo han cuadrado el círculo, emiten declaraciones en el lenguaje orwelliano de la “planeación estratégica”. Un documento típico de planeación educativa universitaria explica que la institución debe “crear actividades académicas financieramente viables al dejar de invertir en áreas que están en niveles subcríticos sin prospectos realistas de inversiones extras”.

Las realidades que esta nube de tinta intenta esconder son francamente nefastas. Los humanistas que trabajan con manuscritos y lenguas antiguas o que escriben acerca de historia premoderna, o batallan con oscuros problemas de semántica, no siempre tienen un impacto inmediato ni logran atraer grandes cantidades de dinero –aun cuando otros académicos alrededor del mundo dependen de esos estudios. Si el motivo de su trabajo no es evidente, ¿por qué no mejor eliminarlos? Así por lo menos habrá lugar para las cosas que son redituables de inmediato.

rivonrl@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba