Opinión

Xalostoc… una tragedia más

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Tal parece que las tragedias no tienen límite en este país, balaceras, levantones, desapariciones forzadas, “daños colaterales”, etcétera. Nadie escapa al infortunio.

El martes 7 de marzo, a las cinco horas 30 minutos, la gente trabajadora, estudiosa, se prepara para salir a cumplir con sus obligaciones, rápido porque el camión nos deja, hay que llegar al metro, subir al auto, todo es prisa. Cuando de pronto, sin aviso, llega el infierno, fuego, ruido, de dónde viene, nadie lo sabe, pero las consecuencias son inmediatas, muertos, heridos, desaparecidos, gritos de dolor y búsqueda de familiares, los pocos bienes materiales en ese momento son lo de menos.

En pocos minutos llegan los servicios de emergencia, hasta ese momento se dan cuenta de la magnitud de la tragedia, una doble pipa cargada con más de 40 mil litros de gas, explotó, uno de los remolques cruzó la carretera y quedó en el lado opuesto.

Han de venir las declaraciones oficiales, pero el drama humano no tiene medida, buscar a la familia, saber que no la encuentran o está en un hospital, y las cifras señalan 22 muertos, 45 viviendas destruidas, 16 vehículos quemados, 33 heridos del cuerpo, pero cientos de heridos en el alma, en el corazón.

Con la rabia contenida, quién se hará responsable de lo material, porque de lo emocional nunca sanarán.

Los ejecutivos de la empresa propietaria del camión no hacen declaraciones, después señalan que acatarán lo que digan las autoridades y se indemnizará de acuerdo a la compañía de seguros. Sí, todo tasado en salarios mínimos, es decir, una bicoca.

Las autoridades señalan que las condiciones del camión estaban en la norma, así como el permiso para el chofer, eso en documentos, pero cuánto tiempo tenía el chofer al frente del volante, en qué condiciones físicas y mentales desempeñaba su trabajo.

Familias sin hogar, con muertos y heridos, quién piensa en el trabajo con parientes internados y con la secuela que dejan las quemaduras, nadie.

En la Cámara de Diputados guardaron un minuto de silencio por las víctimas y externaron su “más enérgica condena”. Seguramente los empresarios han de estar muy preocupados por la “enérgica condena” de los diputados.

Pero, los representes del pueblo, a quien se deben, no hicieron un fondo económico para auxiliar a las víctimas, sino en efectivo al menos en especie. No, eso nunca, las enérgicas condenas no cuestan, el apoyo económico sí, así que no llegó a tanto la solidaridad con el pueblo.

Y ya que de víctimas de incendios y explosiones se trata, como olvidar algunas, entre ellas, la de San Juan Ixhuatepec, el 19 de noviembre de 1984 a las 5:45 horas, también en zona cercana a este último accidente.

El 12 de noviembre de 1996, dos depósitos de gasolina estallaron en una nueva planta, Satélite Norte, a un kilómetro donde ocurrió la tragedia de San Juan Ixhuatepec. Saldo: dos muertos y 14 lesionados.

En la madrugada del 20 de octubre del 2000, en Insurgentes Centro, colonia San Rafael, en la ciudad de México, se incendia una discoteca, el “Lobohombo”. Saldo: 22 muertos y 30 heridos. Los “encargados” del siniestro lugar, al ver el incendio cerraron las puertas para que los parroquianos no se fueran sin pagar. No cubrieron en efectivo; pagaron con su vida y sus heridas. El propietario obtuvo un amparo contra cualquier orden de aprehensión.

El 5 de junio de 2009, incendio en una guardería en Hermosillo, Sonora. Saldo: 49 niños fallecidos, 76 heridos, algunos con secuelas de por vida. Se tejen redes de corrupción, de encubrimiento, sólo hay una persona inculpada.

El 3 de junio de 2010, en el Diario Oficial de la Federación, se publicó el decreto que señala el 5 de junio como duelo nacional. De justicia, nada.

Y los nostálgicos, que no pierden la capacidad de asombro, se preguntan qué esperan las autoridades federales, estatales y municipales para prevenir “accidentes”, que en ocasiones son producto de la corrupción.

rangel_salvador@hotmail.com

 

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