Maternidades: Así es la crianza dentro del Ejército mexicano

En los días que desmonta su servicio, Rosa Isela Villalobos de la Cruz, sargenta segundo oficinista, disfruta de ver películas y pasar tiempo con sus dos hijos: Carlo, de 17 años, y Ariel, de 10. Con 14 años de trayectoria militar, Rosa Isela continúa igual de orgullosa de pertenecer al ejército y de ser mamá.
“Yo causé alta el 16 de marzo del 2009. [En ese entonces] Mi hijo, el grande, ya iba a cumplir tres años de edad”.
Rosa Isela nos recibe al interior de su departamento ubicado dentro del campo militar. La pared de su sala se encontraba decorada con pequeñas mariposas acrílicas color rosa metálico y sobre su mesa de la televisión descansaba un Playstation 4 y dos controles inalámbricos, uno blanco y otro rojo.
La sargenta segunda tiene cinco hermanos, ella es la hija de en medio y es originaria del Estado de México, reside en Querétaro desde hace siete años.
“Yo no tengo familiares militares, soy la única de mi familia que soy militar, pero pues yo me casé con una persona que es militar, que es el papá de mis hijos. Él sí viene de familia de militares. Entonces, ya ahora sí que conociendo yo el medio (sic), por medio de él, pues me llamó la atención. En ese entonces estaba causando alta muchas mujeres y a mí me llamó mucho su servicio, por eso cause alta. (…) Toda mi familia se dedicó al comercio y pues nada que ver con el medio militar; entonces, cuando supieron que iba a causar alta, pues sí les causó extraño y pues más que nada por los hijos y que es un trabajo muy demandante, a lo mejor al principio lo tomaron un poquito de sorpresa, pero después yo sentí ese apoyo por parte de mis papás y de mis hermanos, y que se sentían orgullosos después de todo”.
Villalobos causó su alta en el Estado de México, dos años después de que su pareja ingresara al ejército. Ella ingresó como soldado afanadora; es decir, su puesto de servicio consistía en auxiliar en diversas actividades dependiendo del área designada.
En su caso, dio su alta en la Unidad de Especialidades Odontológicas donde realizaban funciones de recoger los residuos biológicos peligrosos, apoyar en el área de odontología, en la limpieza, etcétera. Duró tres años en dicha Unidad hasta que reclasificó a soldado oficinista, área en la que se ha desempeñado desde entonces.
“Mi primer embarazo fue siendo civil, estuve yo el tiempo completo con mi hijo y le daba todo el tiempo que él necesitaba. En el caso de mi hijo, el pequeño, son muchos sacrificios. Lo tenía que dejar en la guardería para poder seguir cumpliendo con mi deber. [En mi segundo embarazo el Ejército] desde el principio me brindó el ginecólogo, desde todos los seguimientos, pues tenemos la clínica de especialidad de la mujer que se encarga completamente de todo”.
Para ella una figura importante dentro de su proceso de maternidad ha sido su mamá. “Yo a mi mamá la admiro muchísimo porque, pues para empezar me dio la vida, y todo lo que sé, lo sé por ella. Desde el hacer de comer, el cómo educar a mis hijos, el que debemos estar al pendientes de ellos. Ahora sí, que todo ese tipo de cosas yo tengo de ejemplo a mi mamá, de estar en la casa, de darles ese calor de hogar a los hijos”, comentó con una sonrisa.
Todavía en la distancia, Rosa comenta que se mantiene en constante comunicación con su mamá y sus hermanos. Tiene aproximadamente seis meses que no van de visita al Estado de México; dijo que espera ansiosamente el momento de poder ir a verla.
Afortunadamente, cuenta con la flexibilidad por parte de sus jefes para poder atender las necesidades de sus hijos. “Mi general comandante es muy accesible con nosotros de correr una solicitud para juntas o para algún evento de este tipo. De hecho hay una directiva que otorga los permisos para acudir a la escuela de nuestros hijos, nosotras lo solicitamos y nos lo autorizan”, profundizó.
Ella trabaja jornadas de “24 por 48”; es decir, trabaja un día completo y descansa dos. A pesar de las limitaciones de tiempo que conlleva su trabajo, sus hijos pasan la tarde con otros niños ahí dentro del campo militar, ya sea en la alberca o en los parques. Como familia disfrutan de ver películas de Disney y series de televisión.
“[El consejo que les daría a las mujeres y madres que quisieran causar alta dentro del ejército] es que si quieren, o sea, si tienen deseos de causar alta, pues que luchen por sus sueños. El medio militar nos da los apoyos, ya todo es cuestión de cada uno. Yo creo que eso se trae en la sangre, en el alma, el querer servir al ejército. Y pues cuando uno lo trae y lo tiene bien firme, pues busca la manera de cómo sobresalir o subsanar esa parte de los hijos o busca el apoyo necesario”.



