Las Poquianchis: ¿Verdad o mentira?

Dentro del foro del Portal del Diezmo, en el municipio de San Juan del Río, se llevó a cabo una conferencia sobre tres hermanas muy conocidas no solo en el estado, sino en todo el país, las hermanas González Valenzuela o como mayormente las conocen… Las Poquianchis.
La plática fue impartida por José Luis Hernández Peña, un hombre apasionado por la historia del municipio en el que ha radicado toda su vida.
Cuatro hermanas originarias de San Antonio del Rincón, Guanajuato, de las cuales solo tres fueron partícipes de uno de los mayores problemas sobre trata de blancas en México, pero ¿Ellas estuvieron en San Juan del Río?
En la década de 1930, dentro del municipio se encontraba una casa de asignación, la cual la controlaba la señora María Montes Guevara, donde se encontraban varias mujeres que se dedicaban al trabajo sexual, posiblemente de manera forzada. Eso sí, no podían salir, ya que la mayoría eras víctimas de secuestros y tenían que vivir bajo llave en aquella casa colorada ubicada en la calle 5 de mayo esquina con San Marcos.
Para esos años el uso de ferrocarril era muy común en el municipio, llegaban grandes cantidades de viajeros y por el mal aspecto que daban cerca de la estación se les pidió retirarse y colocarse en un lugar más alejado, así llegando a una casa que anteriormente se iba a convertir en la primera fábrica de San Juan del Río, la casa número 30 en la antigua calle de Cóporo, hoy Melchor Ocampo.
Para 1943, aquella casa conocida como “El Burro” o “El 30” abre las puertas para todos los ciudadanos del municipio con un nuevo servicio que contaba con bar y salón de baile, en el cual se podía pasar tiempo con las damas de compañía que ya podían salir y hasta tener familia, se sabe que una de ellas logró casarse. Eso sí, el maltrato seguía a las trabajadoras más jóvenes, ya que eran las más rebeldes.
Se sabe de varias chicas y sus apodos, entre los que estaban “La Torera” y “La Cartucha”, que salían todos los días a dar la vuelta por el Camino Real, hoy avenida Juárez y regresaban con varios clientes.
El famoso nombre de “Río Rita” no está registrado en ningún documento del archivo histórico municipal, lo cual solo queda suponer que los mismos ciudadanos le empezaron a decir así.
No fue hasta finales de los cuarenta e inicios de los cincuenta, cuando las hermanas González Valenzuela, “Las Poquianchis” empezaron a hacer de las suyas dentro de Guanajuato y se empezó a saber del maltrato y explotación que les imponían a sus trabajadoras.
A lo largo del tiempo, se empezó a decir que María Montes era una presta nombre y la casa en realidad era de las Poquianchis. Las González sí pasaron al municipio, solo a comprar o vender chicas para que siguieran trabajando, más no vivieron en esa casa y mucho menos era de ellas.
Cuentan que cuando ellas venían estaban vestidas de negro y aparentaban ser religiosas, al contrario de María Montes, que siempre vistió con ropa extravagante, presumiendo del dinero que ganaba explotando a varias mujeres.
Para el año de 1964, Las Poquianchis fueron detenidas y el semanario Alarma cubrió todo el juicio de inicio a fin.
Para la década de 1970 ya con nueva administración, la sucursal cambió de dirección y de nombre, ahora se encontraba en la colonia Niños Héroes y se llamaba “El Foco Rojo” el cual cerró en 1990 no por órdenes del gobierno, sino por miedo al VIH.
Las Poquianchis sí existieron y claro que fueron unas personas dedicadas a la trata de mujeres en Guanajuato y Jalisco, pero el miedo sanjuanense no tenía de apellido González Valenzuela, sino Montes y vivía en aquella calle solitaria junto a la iglesia del Beaterio en el número 30 de Cóporo.



