El equilibrio térmico: ¿Cómo regula nuestro cuerpo la temperatura?

El cuerpo humano es maravilloso. ¿Alguna vez te has preguntado cómo podemos pasar de estar a 0° en una mañana nublada, a 40°C en una tarde calurosa y no morir en el proceso? Mientras nuestro entorno sufre variaciones importantes el cuerpo siempre mantiene un equilibrio interno de 36-37 °C.
La temperatura dentro de nuestro cuerpo tiene una razón de ser: es la temperatura óptima donde las proteínas mantienen su forma y función, y las reacciones químicas de nuestras células se dan a la velocidad correcta. Pero la pregunta es ¿cómo es que nuestro cuerpo logra este equilibrio?
Existen múltiples estructuras involucradas, el director de este proceso es el hipotálamo, un órgano que se encuentra en lo profundo de nuestro cerebro y es del tamaño de un chícharo. El hipotálamo actúa como un termostato que recibe información constante sobre la temperatura de receptores térmicos distribuidos por toda la piel y al interior del cuerpo.
Cuando el hipotálamo detecta una desviación actúa rápido: si el calor es intenso, activa la bajada de temperatura a través de dos mecanismos: la vasodilatación y el sudor. Al dilatarse los vasos sanguíneos, la sangre caliente viaja hacia la superficie de la piel para liberar calor al ambiente. Al mismo tiempo las glándulas sudoríparas expulsan agua y electrolitos que, al evaporarse, eliminan la energía térmica extra de nuestro cuerpo.
Por el contrario, cuando atravesamos el frío, el hipotálamo ordena cerrar las “compuertas”. Los vasos sanguíneos hacen lo contrario, es decir, se contraen (vasoconstricción) para mantener la sangre caliente en órganos vitales como el corazón y el cerebro, a costa de que la periferia (como las manos y pies) se enfríen. Además de eso pueden aparecen los escalofríos, que son contracciones musculares rápidas y continúas diseñadas con el fin de generar calor mediante el gasto de energía.
Ahora bien, un mecanismo de defensa inmunitaria muy efectivo es la fiebre. Dentro del equilibrio térmico, variaciones al alza dificultan la replicación de virus y bacterias dentro de nuestro cuerpo. Por otro lado, es importante distinguir a la fiebre de la hipertermia. La hipertermia es un fallo peligroso del sistema que ocurre cuando el entorno es tan hostil o el esfuerzo físico tan extenuante que nuestros mecanismos de enfriamiento-calentamiento colapsan llevándonos a temperaturas por arriba de los 40°C que son peligrosas para nuestros órganos y sistemas.
Entender cómo funciona nuestro termostato interno es esencial (una herramienta de supervivencia) en tiempos de crisis climática, las olas de calor extremo y el aumento continuo de la temperatura global. La deshidratación es el enemigo silencioso de este equilibrio; sin agua, no hay sudor y sin sudor nuestro motor interno corre el riesgo de fallar.
En estas temporadas es importante escuchar a nuestro cuerpo y consumir suficiente agua; evitar la exposición directa al sol en las horas de mayor radiación térmica es primordial, tomemos la responsabilidad de no llevar al límite a nuestro asombroso sistema de equilibrio térmico.
Estudiante de Medicina FMUAQ



