Opinión

Sí importamos

Si no las invitaron es porque no importan. La frase no la dijo un funcionario en un pasillo ni un anónimo en redes. La dijeron en un espacio de análisis periodístico, con micrófono y pantalla, luego de que una reunión con autoridades militares, estatales y municipales se realizara sin una sola mujer del gremio.

Este texto no es sólo mío. Lo escribo en nombre de las compañeras periodistas, conductoras, columnistas y representantes de medios de comunicación en el estado de Querétaro.

El episodio no es una anomalía local: refleja una estructura. En México, las mujeres ocupan apenas el 5 por ciento de los puestos de dirección en los principales medios de comunicación, la proporción más baja entre los 12 países analizados por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo. La brecha es aún más reveladora cuando se contrasta con la presencia femenina en las redacciones: México registra una diferencia de 21 puntos porcentuales entre el porcentaje de mujeres que ejercen el periodismo y las que ocupan cargos de dirección. En la agenda política, la más disputada, las mujeres aparecen en apenas 10 de cada 100 noticias. De seguir así, se necesitarán al menos 67 años más para cerrar la brecha en los medios tradicionales.

La razón es una sola: el Estado debe ser garante de la seguridad y promover el respeto para que se lleven a cabo todas las condiciones necesarias para que las mujeres podamos trabajar con dignidad.

Lo ocurrido la semana pasada derivó en comentarios que evidencian discriminación en contra de las mujeres, no solamente de las mujeres periodistas. Comentarios que ofendieron a todas las mujeres en Querétaro.

Por eso consideramos necesario este posicionamiento y solicitamos respetuosamente al gobernador que emita un pronunciamiento ante esta circunstancia. Que no nos quedemos sólo en el discurso. Que se establezcan líneas de acción contundentes que garanticen la equidad de género en los medios de comunicación en el estado.

Más allá de invitar a los compañeros a cursos, que se note un parteaguas de una vez por todas: que las mujeres seamos consideradas, recibidas, atendidas; que haya la misma cantidad de entrevistas y la misma cantidad de convenios para los medios encabezados por hombres que para los encabezados por mujeres.

La pregunta sigue abierta, gobernador. Y la respuesta no cabe en una conferencia de prensa.

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