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14 de febrero: Día de los melancólicos

Por Angélica H. Morales

Roberto está soltero. Ha llegado a casa con los hombros caídos y la mirada perdida. Antes que nada, va hacia el estéreo y pone un disco que lleva por título «Sólo para adoloridos».

Se sienta en el sillón de siempre mientras sostiene con las manos temblorosas un retrato. Cada noche, desde que terminó con Laura, su amargo llanto le hace los coros a José Alfredo Jiménez. ¿Qué le sucede con exactitud a Roberto?

Según la teoría psicoanalítica de Freud, el duelo es una reacción ante un proceso de pérdida de una persona, un lugar, un objeto o un valor. Cuando una persona no puede superar la pérdida se encuentra en el denominado duelo patológico, que se caracteriza por un estado depresivo o, como define Freud en Duelo y melancolía, un estado melancólico.

En este mismo libro, el psicoanalista explicaba que el duelo era superado cuando la persona conseguía un objeto que remplazaba al perdido, haciendo éste las veces de aquél.

Sin embargo, Angélica Aguado Hernández –maestra en Desarrollo Humano y maestrante en Psicología Clínica por la UAQ– manifestó que en la realidad esto no necesariamente ocurre así.

“Cuando Freud pierde a su hija más querida –Sofi–, se da cuenta de que lo que había plasmado en Duelo y melancolía no era precisamente así: un objeto perdido no remplaza a otro. Una persona no remplaza a otra y el dolor de la pérdida no es tan superable en tan corto tiempo”, explicó.

“Cuando perdemos a alguien a quien nosotros amamos profundamente, te quedas un poco como ‘¡Pero yo no lo decidí!’ Lloras mucho y te azotas y hasta le pides a alguien el disco de boleros de Luis Miguel para escucharlos y que te duela más, y agarras el peluche y la foto…

“Pero en el fondo lo que realmente te duele no es la pérdida de la otra persona sino (lo que Jean Allouch llama) la pérdida del pequeño objeto del sí, es decir: ¿qué pierdes cuando se va el otro? Pierdes lo que eras tú en esa relación y sabes que es irrecuperable, porque puede llegar otro, otra, pero eso que eras tú no lo recuperas”, consideró.

Jean Allouch también utiliza el término efectuación del duelo, en cuya noción el proceso de duelo no es algo que se deba superar, sino transitar. Las personas llevan a cabo esta efectuación a través de sus acciones.

“Un poeta que pone su dolor en frases que otros dolidos leeremos y que nos darán sentido; un cineasta poniéndolo en una hermosísima puesta plástica en el cine; un psicólogo, pues a lo mejor hablando en una entrevista acerca del duelo… Haciendo algo que no te paralice y no termines el día diciendo: ok, ¿qué es lo que sigue?», ejemplificó Aguado Hernández.

¿Cuándo y cómo logrará Roberto superar la pérdida de Laura? «Un día, el propio tiempo, te va a hacer pensar que el propio duelo ya no es ese duelo desgarrado. Nos damos cuenta de que podemos sobrevivir sin esta persona, pero también con esta persona en el recuerdo», señaló.

Como le ocurrió al propio Freud respecto a la muerte de su amada hija: «el dolor de la pérdida va a estar ahí siempre, pero lo que le va a ayudar a seguir sostenido, será el recuerdo de todo lo que construyó con esa hija, lo vivido», expresó.

“Hay quienes detestan el 14-feb porque en todos lados les escupen que no tiene pareja”

La palabra duelo «tiene dos acepciones en latín: dolus (dolor) y duelom (duelo o batalla) y las personas debemos lidiar con ambas» después de una separación.

Por ello, a pesar del dolor que representa para Roberto la ruptura con Laura, y para todos aquellos que han terminado una relación, el duelo no debe verse como algo terrible e indeseable.

“No hay nada que impida que una persona pase por una etapa de duelo, a todos nos gustaría tener una herramienta para no tener que atravesar por ese proceso. Tampoco se debe evitar, es algo natural, las pérdidas son de la propia naturaleza humana”, recordó Angélica Aguado.

Lo que ahora tiene a Roberto sumido en una terrible angustia es que se acerca el «Día del Amor y la Amistad», ¿cómo tomará la llegada de ese día, dada su actual situación?

«El 14 de febrero afecta a las personas como afecta el 10 de mayo a quienes no tienen mamá, el Día del Padre a quienes no lo tienen… Sí te afecta porque te recuerda tu condición de falta, de que tú no tienes eso, como te lo recuerdan los aparadores con los costos cuando te das cuenta que no te alcanza.

“Hay quienes lo detestan por el asunto comercial, pero no dudo que haya por ahí alguien que deteste el 14 de febrero porque en la televisión, la radio, las canciones, en todos lados le escupen que no tiene pareja. Ha de ser como muy horrible”, finalizó.

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