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350 pesos por consulta en hospital remodelado con recursos públicos

Por Luz Marina Moreno Meza

El Hospital del Sagrado Corazón de Jesús, que en 2008 recibió recursos del erario (22 millones de pesos) durante la administración municipal de Manuel González Valle para ser operado por el Patronato de la diócesis de Querétaro, y que el miércoles 14 cumplirá tres años de haber sido remodelado, actualmente es autosustentable y no recibe apoyo de ninguna de las dos partes, consideró Mariela Ríos Rodríguez, directora administrativa del hospital.

 

“El objetivo del hospital es dar atención médica en cuestión de salud a las personas que no cuentan con una seguridad social, como el ISSSTE, como el Seguro Social. Brindar un servicio de salud a un bajo costo”, explicó la administrativa.

 

Sin embargo, la consulta médica llega alcanzar un costo de 200 pesos por la noche, e inclusive para ver a un especialista los pacientes tienen que pagar 350 pesos.

 

“Bueno la intención sería llegar a dar ayuda sin costo alguno, pero en este momento pues no” argumentó la directora administrativa, la cual al comparar dijo que el Hospital del Sagrado Corazón de Jesús es más económico a diferencia de otras instituciones privadas.

 

Con base en lo expuesto por Ríos Rodríguez, al nosocomio también asisten personas que sí tienen alguna prestación de servicio de salud, sin embargo prefieren pagar ya que prefieren ahorrarse las dificultades que otorgan los servicios públicos.

 

“Últimamente recibimos gente que tiene Seguro Social pero que ya no quiere ir porque es muy tardado, porque es mucho papeleo o es muy larga su cita. La gente sí está dispuesta a pagar”, consideró.

“Acuden personas que cuentan con Seguridad Social”

Faltan 15 minutos para las cinco de la tarde. El sol que acompaña las andanzas del río Universidad se cuela por los cristales del hospital, una cruz en rojo acompaña los cristales, etiqueta que permite identificarlo como algo relacionado con el ámbito religioso.

 

En la sala de espera de color azul se observa una familia: un hombre alto como de aproximadamente 1.90 junto con una mujer de cabello rojo cálido, con ellos iban dos hombres coreados como “abuelos” por el par de niños que asemejaban ser de la pareja.

 

Pantalones de vestir, bolsa de mano, unos aretes y collar de oro acompañaban a la abuela, que se puso a tejer mientras esperaba lograr entrar a ver un paciente que estaba del otro lado de la puerta de cristal, la que se etiquetaba con la palabra “Hospitalización”.

 

El nosocomio cuenta con 24 camas censadas de las cuales ocho pertenecen a las habitaciones privadas, seis a la sala general, cuatro a urgencias; de las otras seis se desconoce el paradero exacto. La diferencia que se paga por ocupar una cama de la habitación privada es de 200 pesos; camas que de acuerdo a Mariela Ríos, directora administrativa, tienen lista de espera, ya que muchos pacientes prefieren ocupar una que les otorgue más comodidad.

 

Los costos de las consultas generales son de 150 pesos, pero al caer la noche la tarifa cambia y se incrementa 50 pesos más; cambia al igual que el acceso después de las ocho de noche: “Después de las ocho, la consulta y servicio de hospitalización acceso por puerta de urgencias” se alcanza a leer en la puerta automática que se recorre cada vez que percibe movimiento.

 

Mujeres resaltan en la ocupación de la recepción, tres van juntas a visitar algún enfermo, que por el ánimo de la charla de éstas, pareciera que no se encuentra en estado grave.

 

Otra señora solitaria con un look desenfadado saca de su bolsa un trozo de estambre que enseguida se pone a entretejer.

 

Clase media, clase media baja es lo que los ropajes de los presentes connotan; se ven pasar relojes en las muñecas izquierdas, sólo uno amarillo como el elote que pone en duda su originalidad; hombres con camisas de vestir, pantalones de gabardina, bolsas de mano, tenis. De hecho de uno de los pequeños presentes, se escapa de entre su vestimenta un escudo o grabado propio de las escuelas privadas.

 

Los cuatro consultorios de especialidades, entre los que se encontraba un pediatra y uno de atención dental, estaban vacíos; la gente al parecer quería ver a sus hospitalizados y no les interesaba visitar al especialista, aquellos que tienen como tarifa 350 pesos.

 

El tránsito de gente incrementó ligeramente, clases medias eran las que desfilaban, ya para las seis de la tarde la sala de espera acabó de vaciarse cuando una joven con su bebé y su madre entraron con el pediatra a consulta.

 

Los medicamentos que se recetan a los enfermos pueden ser adquiridos en la farmacia del lugar. ¿Precios? Están a la par de lo comercial, explicó Mariela Ríos.

 

Ha llegado a la puerta de cristal las sombras de las 19 horas, la recepcionista joven y próxima a ser madre se encuentra acompañada del ruido en segundo plano de la televisión; por otro lado, una señora con un pequeño no mayor a los tres años, espera en una de las solitarias sillas de tela de aquel iluminado hospital.

La diócesis aportó 15 millones de pesos para la remodelación

El 14 de diciembre de 2008, el obispo emérito de Querétaro, Mario de Gasperín Gasperín, bendijo las instalaciones del Hospital del Sagrado Corazón, acompañado del entonces edil (panista), Manuel González Valle.

Al ser remodelado, gracias a la aportación que hizo el Municipio y la diócesis de Querétaro (que puso 15 millones de pesos), el nosocomio reabrió sus puertas con nuevas áreas de servicios generales, odontología y distintos tipos de laboratorios (análisis clínicos, nutrición), además de que se amplió el número de quirófanos y consultorios, según consignó el periódico La Jornada en su edición impresa del 15 de diciembre.

Durante la ceremonia de inauguración, autoridades laicas y civiles rezaron y se santiguaron en varias ocasiones. “Imploremos la bendición divina sobre los enfermos, los que serán atendidos en este hospital”, expresó el entonces obispo de la diócesis.

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