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A cada quien su Gabo

Por: Víctor López Jaramillo

Se usaron diez mil flores amarillas como remedio contra la muerte y mariposas de papel fueron arrojadas al viento. Las flores muertas y las mariposas inertes simplemente adornaron el sendero que Gabriel García Márquez habría de recorrer.

De su paso por el mundo sólo quedan cenizas y letras. Letras que formaron novelas, cuentos, reportajes, entrevistas, discursos etc. Letras que se ganaron el pasaporte a la eternidad y que seguirán retumbando.

Cada quien se quedará con el García Márquez que prefiera. Unos, optarán por el Gabo de Cien Años de Soledad; otros, por el de los cuentos precisos; otros más, por el reportero. Otros, por el político. Algunos más, de plano lo odiarán por el simple hecho de ser García Márquez. A cada quien su Gabo.

Por mi parte, el texto que más recuerdo es uno leído durante mi formación como periodista. Incluido en el Manual de Vicente Leñero, García Márquez advierte a los aspirantes a periodistas sobre el agotamiento de la entrevista como género periodístico debido a la falta de rigurosidad y pereza mental de los reporteros.

“¿Otra entrevista? No, gracias”, se titula, y advierte que ni toda la tecnología podrá sustituir al talento periodístico. Los dispositivos tecnológicos graban la voz pero no registran los latidos del corazón, advierte el Nobel. El regaño por la falta de ingenio para formular preguntas, el tedio de la rutina del reportero contagia al lector. Las trampas en que caemos de pretender hacer la más grande pregunta de todas y obtener la misma respuesta de siempre.

Así como hay una imaginación sociológica, debemos tener una imaginación periodística, porque lo único constante en el periodismo es el cambio. El éxito de un día se vuelve hoja amarillenta al día siguiente. Y hay que seguir escribiendo.

Lo confieso, a mí no me hubiera gustado estar en una tertulia literaria con García Márquez, hubiera preferido estar en la redacción periodística con él y discutir la edición del día. El periodista que cree que sabe todo es un periodista obsoleto. Un verdadero periodista nunca deja de aprender.

La verdad no sé si, como él dice, el periodismo sea el mejor oficio del mundo. No he ejercido otro; sin embargo, lo que sí sé es que, parafraseando a los Rolling Stones, es simplemente periodismo, pero me gusta.

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