Abejas: especies diversas en riesgo por la actividad humana

“Sin las abejas nativas, simplemente el mundo sería otro: nuestra alimentación, el clima y la vida como la conocemos se verían profundamente alterados”, advirtió Oliva Segura, bióloga y maestra en Recursos Bióticos por la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
En el marco del Festival de las Abejas Nativas celebrado en el Museo de la Ciudad, la profesora investigadora Oliva Segura ofreció una charla titulada “Conociendo a las abejas nativas”, que buscó desmitificar a estos polinizadores más allá del estereotipo de insectos amarillos que viven en colmenas y producen miel.
Más allá del panal
“Cuando hablamos de abejas, automáticamente pensamos en colmenas, miel y enjambres, pero hay un mundo inmenso y diverso que no conocemos”, señaló Segura al inicio de su exposición. Existen más de 20 mil especies de abejas en el mundo, de las cuales alrededor de 2 mil habitan en México. La gran mayoría no vive en colmenas, no produce miel, ni forma sociedades organizadas como la Apis mellifera, la abeja europea conocida por su rol en la producción industrial de miel.
Las abejas nativas mexicanas, explicó la bióloga, son en su mayoría solitarias, no todas son amarillas y muchas ni siquiera se parecen a lo que popularmente consideramos una abeja. “Las hay de colores metálicos, verdes, negras, incluso algunas viven bajo tierra”, dijo. Curiosamente, las abejas están más emparentadas con las hormigas que con otros insectos voladores, lo cual también explica su capacidad de cavar y establecer sus nidos en el suelo.
Familias de abejas nativas
Durante la charla, la investigadora presentó una clasificación de algunas familias de abejas:
- Colletidae: Polinizan tomates, tienen una lengua bífida y suelen ser crepusculares, es decir, activas al atardecer. A diferencia de otras, no cargan el polen.
- Halictidae: Conocidas como abejas verdes metálicas, se sienten atraídas por el sudor humano y prefieren anidar en ramas secas.
- Megachilidae: Apodadas “abejas punk” por sus múltiples pelos. Cargan el polen en el abdomen, y son vitales para la polinización de muchas plantas silvestres.
- Apidae: Aquí se encuentra la popular abeja de la miel, originaria de África y distribuida por todo el mundo por su capacidad productiva. También incluye a especies nativas como las Meliponas, los abejorros, las abejas carpinteras y otras con rasgos como el dimorfismo sexual, que es cuando el macho y la hembra se diferencian por características físicas.
Sin abejas, no hay diversidad
Segura enfatizó el papel clave de las abejas nativas en los ecosistemas locales. A diferencia de la abeja de la miel, introducida en casi todo el mundo por la apicultura, las abejas nativas polinizan las plantas de sus propias regiones, garantizando la reproducción de flora endémica, la estabilidad de los suelos y la biodiversidad.
Estas abejas cumplen un ciclo vital único: cavan túneles en la tierra, depositan una pelota de polen con un huevo dentro, y repiten este proceso que puede tomar hasta un año completo. Los machos sólo se aparean y mueren, mientras que las hembras son las que aseguran la continuidad de la especie.
Ciudades sin abejas
Lamentablemente, el crecimiento de las ciudades y el deterioro de los ecosistemas ha provocado que las abejas nativas encuentren cada vez menos lugares donde vivir. “Hemos acabado con sus hábitats. Por eso son tan importantes las áreas protegidas como El Tángano, donde todavía pueden desarrollarse”, subrayó Segura.
El mensaje final de la charla fue claro y contundente: cuidar a los polinizadores es cuidar la vida misma. “Cuando pensemos en las abejas, pensemos en toda su diversidad: aves, insectos, abejas solitarias. Si queremos una dieta variada, tenemos que proteger a quienes la hacen posible”.
Un festival para despertar conciencia
El Festival de las Abejas Nativas en el Museo de la Ciudad no sólo reunió a especialistas como Oliva Segura, sino que también ofreció actividades educativas, talleres y exposiciones para toda la familia, con el objetivo de revalorar la presencia de estos seres diminutos pero indispensables. En un contexto global donde la biodiversidad enfrenta amenazas constantes, este tipo de eventos se vuelve fundamental para reconectar con la naturaleza y comprender que, incluso bajo nuestros pies, una pequeña abeja solitaria puede estar sosteniendo el equilibrio del mundo.





