Sirena, una novela sobre adolescencia y violencia en México

“Sandra es el segundo nombre más común entre las jóvenes desaparecidas en México”, señaló Ale Lobato, autora del libro Sirena, presentado el pasado jueves 22 de mayo en la Librería del Fondo de Cultura Económica “Hugo Gutiérrez Vega”. La obra relata la historia de una niña que lucha por sobrevivir a una adolescencia marcada por la violencia, en un entorno atravesado por el narcotráfico y la trata de personas.
La maestra en Filosofía, Alexandra Lobato, quien reside en Querétaro desde 1998, ha logrado destacarse en la literatura contemporánea del estado por su exploración en temas de identidad, racismo y feminismo. Después de su exitosa obra Mulata, donde relata la historia de Isabel, una mulata atrapada en la servidumbre, que lucha constantemente por su libertad en un mundo lleno de injusticias del siglo XVIII, regresa con su reciente obra Sirena.
Con la compañía y la participación de la escritora Dalia Larisa, quien, a través de un previo análisis, traza una analogía entre Sirena y el cuento clásico de Caperucita Roja. La autora retoma esta semejanza en la historia de Sandra, quien, además de pintarse su cabello de rojo, va acompañada de personajes como su madre y su abuela, siendo esta última quien la ayuda a “escapar del lobo”, que en este caso sería la trata de personas.
La madre, una mujer alcohólica, representa una maternidad rota y los efectos destructivos de las adicciones en las familias. Es la abuela quien intenta mantener el equilibrio entre el perdón hacia su hija y la preocupación por su nieta, Sandra, quien crece en un entorno marcado por la violencia y la desesperanza. Esta situación la empuja, finalmente, a dejar su hogar. A través de estos personajes, la novela aborda una serie de temas en torno a la adolescencia, la maternidad, las adicciones, el sistema educativo, entre muchos otros.
“Soñé que era una adolescente y que corría descalza porque me perseguía un grupo de chicos”, contó la autora al explicar cómo surgió la idea de escribir Sirena. A partir de ese sueño, comenzó a construir la historia de Sandra, un personaje que durante gran parte del proceso de escritura no tuvo nombre, pues, según Lobato, los nombres en sus historias no son casuales, ya que reflejan aspectos clave de la personalidad de los personajes. En este caso, eligió llamarla Sandra porque es el segundo nombre más común entre mujeres y niñas desaparecidas en México, por lo que la coincidencia entre la estadística y la historia de Sirena fue oportuna para relatarlo.



