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Adictos desde los ocho años

La ausencia del padre o tutor que esté a cargo del cuidado y supervisión de los niños, uno de los detonantes

 

Miguel Tierrafría

A muy temprana edad comienzan las adicciones a distintas sustancias entre los jóvenes, afirmó Martha Paola Rodríguez quien es la directora del centro de rehabilitación Hogares San Francisco el cual está ubicado en la colonia La Loma, donde comentó que el rango de edad va disminuyendo cada año.

“La edad de consumo va cada vez disminuyendo, es decir, los adolescentes están empezando a consumir en edades más tempranas, las cifras no es que varíen gravemente de un año a otro, sino que en realidad el dato preocupante es ése, la edad a la que inicia el consumo ya se ubica de entre los ocho y los 10 años de edad, entonces estamos teniendo adolescentes que si su primer acercamiento a la droga lo vamos ubicando entre los ocho y los 10 años, ya para cuando tienen 12 años tienen un problema de adicción más o menos importante en cuanto a tiempo y en cuanto a sustancias que conocen y que consumen.”

De entre los factores que lo provocan, planteó la directora, está lo referente a la ausencia del padre o tutor que esté a cargo del cuidado y supervisión de los niños, quienes comienzan el acercamiento a las sustancias adictivas como alcohol, mariguana o inhalantes, los cuales son de fácil acceso y por el bajo costo que implica conseguirlas.

“La constante es que tienen un entorno familiar en el que ellos no están siendo vigilados o la autoridad de los padres o de los adultos que están bajo su cargo no tienen esta habilidad para ponerles limites en cuanto a las conductas, son niños que ya tienen este sentido de hacer e ir a donde ellos desean sin que haya alguien que les esté posponiendo un reglamento a seguir dentro de casa”, aseveró Rodríguez Rojas.

Rehabilitación, voluntad de cambio y compromiso familiar

Paola Rodríguez manifestó que en el centro de rehabilitación Hogares San Francisco el cual dirige, el 70 por ciento de los huéspedes que ingresan son rehabilitados de las adicciones a las que son dependientes, pero dicho proceso requiere de una voluntad del adicto a querer el cambio, lo que ella llama voluntad de cambio.

“Si hay una voluntad de cambio en la persona adulta, la rehabilitación puede ser muy efectiva, nosotros tenemos un índice de rehabilitados del 70 por ciento de los que cursan el programa, te hablo de los adultos, cuando se trata de menores sí tiene un gran peso el que los adultos, los padres que están bajo el cuidado de estos menores, estén comprometidos a llevar a cabo ciertos cambios de actitud en cuanto a la autoridad y los limites que ponen a estos menores porque el menor no tiene todavía esta conciencia o esta voluntad de cambio”.

En el caso de los menores que presentan síntomas de adicción, Rodríguez expresó que los jóvenes viven dicha problemática como una etapa de rebeldía en donde si no hay una atención a tiempo aquel menor se convierte en adulto con problemas graves para erradicar la adicción.

En Hogares San Francisco –fundado hace 10 años por el fraile franciscano José Luis Arellano Arellano– se creó una metodología para la rehabilitación de los adictos denominada holístico-franciscano con duración de ocho semanas repartido entre cuatro esferas de atención: física, mental, familiar y espiritual, en donde buscan no sólo el trabajo con el adicto sino también el trabajo con el núcleo familiar más cercano a éste.

“En el área física se rehabilita a través de deportes, sobre todo y a través de una intervención médica constante, la rehabilitación del cuerpo… en el área mental le damos lo que es la atención psicológica a través de talleres impartidos por psicólogos en donde tratamos diferentes temas que los ayuden a ellos más que nada a entender dónde está la raíz de su adicción y también se les otorga lo que es la terapia psicológica individual.

“En el área familiar nosotros nos comprometemos a que las familias, durante estas ocho semanas, (tomen) ocho talleres, en donde se les imparten temas que de alguna manera los ayuden a entender por qué en este núcleo familiar se genera un adicto y qué cosas tienen que cambiar en este vínculo familiar con la persona rehabilitada para que su rehabilitación sea duradera.

“Tenemos también el área espiritual en donde sin importar el culto que ellos profesen, se les trata a los huéspedes de fomentar esta idea de espiritualidad, en donde pues de alguna manera se reconcilien con dios, sea el nombre que ellos le pongan o que de alguna manera recuperen este sentido de fe.”

Permanencia voluntaria, diferencia con los anexos

La directora del centro de rehabilitación Hogares San Francisco, Paola Rodríguez, argumentó que éste no es un anexo, y que la diferencia principal entre el anexo y el centro donde ella labora es que éste “es de permanencia voluntaria, está comprobado que si tú estás realmente dispuesto a cambiar, el programa de rehabilitación va a funcionar en un mayor nivel que si tú estás en contra de tu voluntad y en los anexos ésa es la característica que se tiene, el anexo acepta personas que incluso los mismos familiares los llevan intoxicados y que cuando ya reaccionan pues se encuentran encerrados en un lugar totalmente de manera involuntaria”.

Finalmente, Rodríguez concluyó que es importante el vínculo familiar en donde se pueda identificar si algún familiar está padeciendo de alguna adicción y que si es el caso, se consulte a profesionales “para que sepan determinar en qué grado de adicción se encuentra la familia, el familiar específicamente, para que se pueda brindar un tratamiento óptimo al problema que ellos tienen, no podemos generalizar, no se puede tratar igual a un adicto de 14 años que a un adicto de 40 o un adicto de 70”.

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