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Así es encuestar un día con el INEGI

“Hay operativos especiales que censan las viviendas colectivas y a las personas en situación de calle, nosotros como brigada básica sólo atendemos una comunidad por día y en tres la terminamos”.

El Marqués, Qro.- La recolección de la flotilla inició a las nueve de la mañana en la Alameda Hidalgo, sobre Zaragoza; el camino fue recto rumbo a los Arcos. La carretera Querétaro-Tequisquiapan dejaba ver las viviendas que decoraban los cerros desde las faldas hasta la cima, las curvas de la autopista eran continuas, establos e iglesias se veían a las orillas y los tractocamiones eran compañeros en la línea de asfalto.

Ivonne y Oscar ya estaban uniformados desde la recolección, después de La Griega se ve el empedrado y los grafitis plasmados en las paredes de las calles aledañas a la autopista son notorias, niños jugando en un campo de futbol llanero y hombres de la tercera edad andando en bicicleta se dejan ver más adelante en el camino.

La fauna de El Marqués lo refleja: mezquites, pinos, nopales y garambullos son los actores principales de la vista al final del camino. Santa Cruz es la comunidad destinada este día para realizar el Censo de Población y Vivienda, a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los conflictos con antiguas comunidades por riñas eran notorios, “Santa María Begoña y El Pozo no son tranquilas después de las seis, pero en Chichimequillas todo bien” dijo Oscar al estacionarse. Su material está bien destinado en la mochila que se les entregó: dos plumones, una memoria USB, las etiquetas del censo que cuentan con QR, trípticos; las encuestas en físico y un dispositivo móvil con el cual las realizan y donde se les denota en color azul las manzanas a cubrir por día en las comunidades.

En la entrada se ofrecen varios servicios para los habitantes: taller de bicicletas, tienda de abarrotes, carnicería, pastelería y una farmacia se ven alrededor. Oscar inició su capacitación en enero ya que es el coordinador de flotilla; luego Ivonne se capacitó en febrero, ya que es encuestadora. El registro del día comprendió de tres cuadras localizadas en lo más alto del cerro, una larga pendiente se pronunciaba, los “buenos días” no cesaban mientras se avanzaba en el recorrido; niños, adultos y animales coexistían de manera cotidiana entre las pintorescas casas de la comunidad.

“Hay operativos especiales que censan las viviendas colectivas y a las personas en situación de calle, nosotros como brigada básica sólo atendemos una comunidad por día y en tres la terminamos” comentó Ivonne. Una vez que se llega a la cuadra se empieza de la zona noroeste y se continua en el sentido hacia el sol, son poco más de 50 manzanas que comprende Santa Cruz, algunas cuadradas y otras irregulares, por las imperfecciones de la tierra.

Las etiquetas comprenden cinco opciones de vivienda: C (Completado), P (Pendiente), D (Deshabitada), NV (No es vivienda) y VC (vivienda colectiva) y para anularlas cuando se censa un baldío únicamente se ponen dos líneas para marcar que ya fue censado y validado con el código QR. “Tenemos muchas viviendas pendientes, porque sus habitantes no se encuentran o en ocasiones no quieren salir, igual ponemos la etiqueta en su puerta y otra flotilla pasará después para realizar otro intento” comentó Oscar.

Hubo habitantes que mostraron un sesgo machista mientras Ivonne realizaba la encuesta con el dispositivo: “en las comunidades rurales es muy normal que pase, desgraciadamente; hasta los hombres que se quedan en casa mientras su esposa trabaja se hacen menos” añadió el coordinador de la cuadrilla. Los sonidos de los lechones, asnos y perros armonizaban las últimas calles de la comunidad; existe una deficiencia en los servicios sanitarios y de salud, no son tan cercanos o accesibles.

Analfabetismo presente

Rogelio vive con sus padres en un predio donde se comparte patio y entrada con sus hermanos que han construido en las inmediaciones del terreno que compró su padre al llegar de la Ciudad de México a Santa Cruz. Él es solo uno de los encuestados que resiente la alta temperatura que se suscitaba a esas horas, su distrofia muscular lo obligaba a cambiar de postura para evitar la fatiga mientras Ivonne realizaba el levantamiento de datos; Oscar miraba por encima de sus lentes la zona donde el encuestado vivía con sus hermanos; contó los seis inmuebles construidos y las cuatro entrevistas que quedarían pendientes de censar.

A pesar de concluir la carrera técnica en Metalmecánica, Rogelio se dedica a vender pasteles tres días a la semana en su comunidad, esto para mantener los gastos de su casa y a sus padres, quienes no saben leer ni escribir, por lo que ya sólo se dedican a los quehaceres del hogar, dado que a su edad avanzada no pueden realizar actividades que impliquen fuerza extra.

El recorrido continúa. Las obras en construcción son armonizadas por la música de Infante y Negrete. Calles más abajo se puede ver a adultos mayores que aún mantienen sus oficios, venden leña que cargan con un lazo postrado el su frente y otros venden comida en las orillas de su hogar, la cotidianidad de Santa Cruz.

Los abarrotes abastecen la necesidad de agua y alimento, pero el sanitario público sólo se encuentra a la entrada de la comunidad, a un lado de la iglesia es el único espacio, tan sólo hay que descender un kilómetro y medio para llegar a él. El cansancio pasado el mediodía ya es notorio en los cuerpos de Oscar e Ivonne, tomar agua y descansar a la fila de la baqueta es necesario.

Olegario nació en Santa Cruz. Mantiene sus sentidos de la vista y el oído intactos, aunque se le dificulta un poco el caminar y recordar algunas cosas “por la edad y otras cosas”; no concluyó sus estudios de educación básica por lo que no sabe leer ni escribir. Es pensionado y vive con su esposa, Francisca, originaria de Guanajuato: “la edad ya le cobró factura” comenta su esposo, al referir que el oído presenta complicaciones para entablar una conversación y sólo tiene problemas en la cotidianidad.

El turno matutino de la primaria 16 de septiembre ha concluido. Madres e hijos se movilizan por todas las calles de la comunidad. Uniformes azules y flores de papel resaltan el alumnado, es momento de continuar la jornada censal a pesar de la alta temperatura y el cansancio por el desnivel de las calles aumenta el esfuerzo. Un 50 por ciento de las entrevistas de la flotilla han sido comprendidas en el apartado de “Ausencia” y “No es vivienda”, el sector rural aún guarda piezas por mostrar a la flotilla del INEGI.

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